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03/08/2018

Moriyón: “Si queremos defender los intereses de los asturianos debemos apostar por la economía productiva, sin reservas. Asturias y Gijón no tendrán ningún futuro sin empresas sólidas y competitivas”

  • “Es preocupante que en Asturias algunos sigan soñando con un sector público sostenido con los impuestos de los ciudadanos y con las pérdidas compensadas por las Administraciones, que supuestamente crearían miles de empleos”

  • “No estamos dispuestos a aceptar el trueque del cierre de las centrales térmicas y la deslocalización o cierre de las industrias a cambio de aplicar recursos ministeriales para financiar empleo artificial, que no genera excedente empresarial y cuyos puestos de trabajo sólo duran mientras se mantiene la subvención”

  • “La Feria de Muestras ha sido y es un motor económico de primer orden para nuestra región. Sumado al impacto que generan sus visitantes en la economía local y regional, el volumen de negocio que gestiona supone una importantísima inyección de vitalidad para Asturias”

Discurso de la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, en la inauguración de la FIDMA 2018:

Sra. Ministra de Sanidad, Sr. Presidente del Principado de Asturias, compañeros de Corporación, responsables de la Feria, autoridades, señoras y señores,

Un año más es para mí un placer, y un honor, participar como Alcaldesa de Gijón en la Inauguración de la 62ª edición de la Feria Internacional de Muestras de Asturias. En mi octava y última edición como máxima representante municipal, no puedo sino agradecer una vez más en nombre de todos los gijoneses el importantísimo impulso que la Feria supone para nuestra ciudad. Por ello, quiero empezar dando las gracias a los organizadores, capitaneados por don Álvaro Muñiz, recientemente nombrado gijonés del año y que también se despide; a los participantes, venidos de toda España, de Europa y del resto del mundo; y a los visitantes, siempre fieles a esta cita. A todos, gracias por creer en Gijón y en su potencial, y por apostar tan fuerte por el talento y el tesón de una tierra como Asturias.

La Feria de Muestras ha sido y es un motor económico de primer orden para nuestra región. Sumado al impacto que generan sus visitantes en la economía local y regional, el volumen de negocio que gestiona supone una importantísima inyección de vitalidad para Asturias. 

La Feria tiene todas las piezas bien encajadas para funcionar con entera satisfacción. Todo el que se acerca al recinto ferial encuentra lo que desea. No ocurre así en otros ámbitos de la vida asturiana y española. Quiero referirme a algunos asuntos que debemos solucionar, y cuanto antes lo hagamos, mejor.

Estamos ante una ausencia de responsabilidad generalizada para asumir los intereses de la sociedad y ante un alarmante déficit de negociación. 

La fase de inestabilidad se prolonga y el horizonte es incierto. 

Hace tiempo que entramos en un bucle del que hay salir redescubriendo el papel de la negociación y los acuerdos. Una vía que sirvió hace cuarenta años para traer la democracia, aprobar la Constitución y levantar un edificio institucional de nueva planta. 

La negociación y  el pacto no son unas herramientas más de la vida política sino la única manera de progresar en un país, una región y una ciudad que tienen un amplio abanico político, con un sistema electoral que propicia el pluralismo político en las instituciones y no favorece la formación automática de mayorías absolutas. 

Digamos alto y claro que las apelaciones a las etiquetas ideológicas constituyen una disculpa, y no un argumento. 

De qué ideologías incompatibles vamos a hablar si vivimos en un área geográfica y política, como es la Unión Europea, donde todos los gobiernos están homologados en torno a los mismos valores. 

Las apelaciones a la ideología no se pueden convertir en una prueba evidente de intolerancia, en una suerte de parálisis para el funcionamiento de las instituciones. 

En estos años al frente del Ayuntamiento de Gijón, gobernando en minoría, hemos vivido una experiencia diferente. Hemos hecho un permanente ejercicio de transparencia aportando todos los datos sobre el Ayuntamiento al resto de grupos de la Corporación y buscando el acuerdo con todos sin excepción. 

Sobre esa base hemos llegado a un acuerdo, sin ningún voto en contra, sobre el Plan General de Ordenación. Grupos muy diversos, de la izquierda y la derecha, nos hemos puesto de acuerdo en torno a un documento que tiene grandes implicaciones económicas, sociales y medioambientales para Gijón. 

Tras los dos planes de urbanismo anulados por la Justicia, hemos sometido el documento a una doble exposición pública porque queríamos la mayor transparencia posible y la máxima participación ciudadana.

El resultado final es un plan de urbanismo que no es de ningún grupo concreto, sino que es el plan de urbanismo de los gijoneses, con un equilibrio entre crecimiento de la ciudad y preservación y promoción de los bienes medioambientales, como no había en anteriores planeamientos.

La aritmética de la Corporación, fruto del voto de los ciudadanos, nos ha hecho avanzar en asuntos trascendentales para nuestra ciudad con los grupos que han querido llegar a acuerdos. Los ciudadanos nos piden por encima de todo entendimiento y eficacia.  

Desde el convencimiento de que el peor acuerdo es mejor que cualquier rechazo, creo sinceramente que Asturias debería fomentar la cultura del pacto para poder resolver los problemas que le aquejan. 

No debemos gobernar a favor de unos y en contra de otros. Nadie puede quedar olvidado. La política no es el arte de crear grupos y antagonismos, sino la vía para integrar intereses políticos, sociales y económicos diversos. 

Si de verdad queremos defender los intereses de los asturianos debemos apostar por la economía productiva, sin reservas. Asturias y Gijón no tendrán ningún futuro sin empresas sólidas y competitivas. 

La última encuesta del CIS, conocida ayer, mostraba que el mayor problema para los españoles sigue siendo el paro. Llevamos diez años con esa preocupación colectiva. 

A mi modo de ver sólo hay un camino para enfocarlo, y es logrando que las empresas tengan más tamaño, sean más rentables y ganen cuota en los mercados. La salud de las empresas es un bien del que se beneficia la sociedad entera. La quiebra o la deslocalización es un daño para la sociedad que colectivamente se empobrece. 

Los países con mayores cuotas de bienestar y empleo son los que tienen empresas más robustas y solventes. También son los países donde hay más libertad y los ciudadanos se sienten más seguros. 

En los últimos cuatro años, con el crecimiento económico ha mejorado la situación del mercado de trabajo, pero temo que no hayamos aprovechado el viento favorable de los bajos tipos de interés y el bajo coste de la energía para crecer mucho más, ampliar el tejido productivo y crear más empleo y de mejor calidad.

Es preocupante que en Asturias algunos sigan soñando con el motor de agua de un sector público sostenido con los impuestos de los ciudadanos y con las pérdidas compensadas por el presupuesto de las Administraciones, que supuestamente crearían miles de empleos.

Actuemos con sensatez, pongamos la mirada en las empresas, hablemos con los empleadores para crear un marco más favorable a la creación de puestos de trabajo.

No hacen falta pactos de cartón piedra que solo busquen la foto del acuerdo, sino mejorar todo lo que estimule la actividad económica.

En este punto debo decir que la subida de impuestos beneficia a las administraciones que obtienen más dinero, pero no a los trabajadores ni a los empresarios. Me resulta inconcebible que en años, como estos, en que crece la recaudación fiscal, se quiera subir otra vez los impuestos.    

Hay que ser realistas, bastante dinero se trasvasó estos años desde la sociedad hacia las administraciones como para pretender subir más los tipos impositivos.

Me van a permitir, humildemente, que ponga el ejemplo del Ayuntamiento de Gijón.

En siete años no hemos subido los impuestos. Sin embargo, redujimos la deuda municipal, pusimos en marcha planes de empleo, e hicimos frente a la crisis de los servicios sociales de  otras administraciones haciendo un esfuerzo formidable para no dejar desprotegidos a las personas más vulnerables. 

Mientras la economía productiva gijonesa lograba que hubiera 10.000 trabajadores menos en paro, los servicios sociales municipales mantenían la cohesión social con unas cifras que no tienen parangón en Asturias ni fuera de ella. La retirada de otras administraciones o la lentitud en su respuesta exigió de Gijón lo mejor de sí misma y dio un paso adelante solidario, en línea con la personalidad de la villa de Jovellanos.

Ahora podrán ustedes preguntarse si esta política hay que etiquetarla de izquierdas, de derechas o de centro.

 Atender tantos frentes a la vez, desde las urgencias sociales hasta la amortización de la deuda, pasando por las inversiones directas, planes de empleo o ayudas a empresas, sólo se puede hacer recortando gastos innecesarios.

Señora ministra, Asturias, una tierra como la nuestra, tan enraizada en la realidad española, necesita de la comprensión del Estado. Las decisiones de los gobiernos centrales siempre tuvieron una gran importancia para Asturias.  

Seguimos siendo una región que necesita completar la red de infraestructuras. Se ha invertido mucho dinero, pero mientras no se terminen las obras los ciudadanos no podrán disfrutar de sus ventajas. Para Gijón hay previstas inversiones del Ministerio de Fomento que superan los 800 millones de euros, y estamos a la espera de su ejecución.

En Gijón aún estamos sufriendo las consecuencias de las actuaciones incorrectas del Estado, con una depuradora acabada que no puede entrar en funcionamiento.

También seguimos siendo una región generadora de energía y con un sector industrial pujante. El Gobierno de la Nación tiene que entenderlo. 

Señora Ministra, todos estamos mentalizados para luchar contra el cambio climático y dispuestos a hacer sacrificios, transmítaselo a sus compañeros de Gabinete. La mejora medioambiental no puede ser a cambio de crear un desierto industrial y de mandar a miles de personas al paro. La industria asturiana es un bien estratégico para nosotros, pero también para España. 

Mire, estamos hablando de fuentes de riqueza y de empleo real. 

No estamos dispuestos a aceptar el trueque del cierre de las centrales térmicas y la deslocalización o cierre de las industrias a cambio de aplicar recursos ministeriales para financiar empleo artificial, que no genera excedente empresarial y cuyos puestos de trabajo sólo duran mientras se mantiene la subvención. 

Muy cerca de aquí tenemos la central térmica que genera más electricidad en Asturias y esa energía generada alimenta a nuestras industrias. 

Habrá que aumentar la interlocución con el Estado, pero para eso hace falta que previamente dentro de la región nos pongamos de acuerdo en unos cuantos asuntos básicos. Y estoy segura de que sabremos hacerlo. 

Termino, por tanto, como empecé, dando las gracias a todos y cada uno de los actores que hoy demuestran una vez más en Gijón su compromiso con Asturias. Pero también con un mensaje de optimismo. Si somos capaces de generar oportunidades, si encontramos los espacios para la participación de la sociedad civil en el desarrollo económico, si garantizamos las inversiones necesarias, el camino ya estará despejado. Caminarlo juntos será la otra parte de la tarea, para la que Asturias siempre ha demostrado estar a la altura.

Muchas gracias y bienvenidos.

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