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31/07/2017

Isidro M. Oblanca y Carmen Fernández preguntan en el Congreso y en la JGPA sobre la responsabilidad del Ministerio de Agricultura y del Principado en el despilfarro subvencionador que está conduciendo a la extinción del urogallo

  • “¿Cuál era el censo de urogallos en Asturias en 2010, cuando se inició el proyecto “Life+”, qué municipios comprendía, y cuál es el resultado del censo realizado en 2017 en las mismas zonas?”

  • “¿Qué autocrítica realiza el Principado y el Ministerio de Agricultura del fracaso de los proyectos de recuperación del urogallo, iniciadas en 2010 con el proyecto “Life+”, que han llevado a declarar el urogallo especie en extinción?”

  • “¿Asume el Ministerio de Agricultura y el Principado la responsabilidad de reincidir en el despilfarro con otros 16,4 M€, por parte de la Fundación Biodiversidad, para seguir subvencionando acciones fracasadas que solo contribuyen a consolidar su extinción?”

  • “¿No se plantean controlar a sus depredadores para proteger a los urogallos y sus nidos; reducir la presión del ganado doméstico y especies salvajes que esquilman el alimento de los urogallos; y crear equipos expertos formados, no por urbanitas, sino por gente conocedora del hábitat del urogallo, residente en los pueblos del entorno de los montes de su territorio?”

El diputado de FORO en el Congreso de los Diputados, Isidro Martínez Oblanca, y la diputada en la Junta General del Principado de Asturias (JGPA), Carmen Fernández, han presentado sendas preguntas escritas dirigidas a los gobiernos de España y de Asturias, respectivamente, sobre la responsabilidad del Ministerio de Agricultura y del Principado en el despilfarro subvencionador que está conduciendo a la extinción del urogallo.

 

Entre otras cuestiones, Carmen Fernández pregunta por los representantes del Principado a la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, presidida por la ministra García Tejerina, que declaró el urogallo especie en extinción, por haberse reconocido su alto riesgo de desaparición; cuál era el censo de urogallos en Asturias en 2010, cuando se inició el proyecto “Life+”, qué municipios comprende, y cuál es el resultado del realizado en 2017 en las mismas zonas; y también quiere conocer qué autocrítica realiza el Gobierno del Principado del estrepitoso fracaso de los proyectos y estrategias de recuperación del urogallo cantábrico iniciadas en 2010 con el proyecto “Life+” que han llevado a declarar el urogallo especie en extinción.

 

En una línea muy similar, Isidro M. Oblanca plantea, entre otras preguntas al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, si el Gobierno de España asume la responsabilidad de reincidir en el despilfarro de otros 16,4 M€ por parte de la Fundación Biodiversidad para seguir subvencionando estudios y acciones fracasadas de recuperación de esta especie emblemática de los montes asturianos que solo han contribuido a consolidar su extinción y si no se plantea el Gobierno controlar a sus depredadores para proteger a los urogallos y sus nidos; reducir la presión del ganado doméstico y especies salvajes que esquilman el alimento de los urogallos; y crear equipos expertos formados, no por urbanitas, sino por gente conocedora del hábitat del urogallo, residente en los pueblos del entorno de los montes de su territorio”.

 

PREGUNTAS DE RESPUESTA ESCRITA EN LA JGPA:

Exposición de motivos

Ya es oficial. El urogallo cantábrico acaba de ingresar oficialmente en la selecta lista de las especies en extinción, por haberse reconocido su alto riesgo de desaparición, según la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, presidida por la ministra García Tejerina. El último censo realizado en 2005 contabilizó menos de 500 ejemplares, una cifra que ha descendido de forma radical en los últimos años, donde ya no se lleva esto de publicar los censos, hasta quedar diezmada, sí diezmada, la población existente hace cuarenta años, cuando su caza estaba autorizada.

La declaración del Ministerio de Agricultura confirma el fracaso previsible y anunciado del proyecto “Life+” de conservación (entre 2010 y 2016), que despilfarró 5.900.000 € -de los cuales 696.000 € salieron del Principado, obligado a participar en el programa- que solo consiguieron acelerar la extinción, un gran negocio del que viven los cazadores de subvenciones, integrados en colectivos ecologistas que nada tienen que ver con el verdadero movimiento conservacionista que lucha por la recuperación de las especies, incluso gracias a la caza si se demuestra necesaria, y no como aquéllos interesados en perpetuar declaraciones de “riesgo de extinción”.

Algunos insisten en explicar la pérdida de población del urogallo en Asturias, en Lugo, en Cantabria y en León debido a su sensibilidad al cambio climático. La Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio, ya se refirió el año pasado a la incidencia de esta amenaza invisible, que es el calentamiento global. Según la Fundación, los contrastes de calor a frío son los que impiden ahora el crecimiento de los pollos, dificultando su supervivencia en el medio natural. Se ve que hasta el siglo pasado los urogallos vivían con aire acondicionado y calefacción. Pero gracias a esta peregrina teoría de la Fundación, la culpa de la extinción no salpica a ninguno de los responsables de las Administraciones estatal y autonómicas concernidas. Aquí está el quid de la cuestión.

Los colectivos ecologistas también lograron que la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente aprobara otros 16.400.000 €, el triple del presupuesto del fracasado programa Life+, para diversas iniciativas; la mayor parte, faltaría más, para combatir el cambio climático. Y los urogallos, a seguir el destino de la extinción. Es el mismo camino que condujo a que el último bucardo del Pirineo muriera en 2.000 en el Parque Nacional de Ordesa, el segundo más antiguo de España (1.918) después del de Covadonga, mientras su especie, la cabra hispánica, se salvaba de la extinción gracias al viejo Coto Nacional de Caza de Gredos (de Real creación, pero respetado por la República) o a las Reservas Nacionales de Caza, desde Cazorla a Riaño, pasando por Las Batuecas. Los hechos son tercos y no aceptan manipulaciones.

La recuperación del urogallo requiere enfrentarse de cara a las mentiras del extincionismo provocado, como también sucede con nuestros salmones. Hay que empezar por hacer crítica y autocrítica. El ecologismo prohibicionista tiene vedada la autocrítica, para permitir que se sigan derrochando euros financiando investigaciones inútiles, en cantidades proporcionales al ritmo de desaparición de la especie. Le ayuda el establishment oficial que no quiere aceptar lo obvio: que desde 1979 en que se estableció la veda total del urogallo en España -es decir, sin cazadores, sin guardería y sin las rentas de su caza en los pueblos- empezaron a proliferar libremente los depredadores del urogallo y de sus nidos en el suelo, como  zorros, jinetas, garduñas, jabalíes. La desaparición de los cazadores y la disminución de la actividad cinegética no hizo más que aumentar los competidores salvajes (ciervos, gamos), al tiempo que favoreció la invasión de sus pastos por la ganadería (caballos, vacas), cuya alimentación está arrasando los arandanales, base de la pobre alimentación del urogallo, el eslabón más débil de la cadena animal. Unamos a ello que desaparecieron los guardas de vocación que amanecían en los “cantaderos” para localizar gallos y protegerlos del ataque de los furtivos en la época de celo. La realidad es que desde 1979 nadie personalmente, ni económicamente, ni materialmente, cuida y protege las poblaciones de urogallos. Todo lo contrario de lo que sucede en el Parque Natural de Villafáfila (Zamora), en el que podemos admirar la mayor densidad de avutardas de Europa, donde la caza tradicional de otras especies cinegéticas no se prohibió, y donde la Administración castellano leonesa tiene declarada la guerra sin cuartel a los zorros, su principal depredador.

Para llegar a estas conclusiones no hacen falta tirar más dinero en subvenciones públicas ni estudios sesudos. Nuestros bosques de Somiedo, Teverga, Quirós, Aller, Lena, Caso, Tineo, Degaña, Ibias y Cangas del Narcea reúnen las mejores condiciones para garantizar la supervivencia de uno de los símbolos  diferenciales del “Paraíso Natural”. Basta preguntar a los habitantes de los pueblos de la montaña, en Asturias, en Cantabria, en Lugo o en León, para confirmar cómo la caza y los cazadores protegían al urogallo frente a sus depredadores y, además, creaban riqueza en aquellas comarcas. Y nos demuestran con sencillez y gratis por qué su veda promovida por el ecologismo prohibicionista, bien nutrido de subvenciones en nombre de la lucha contra su extinción, está acelerando paradójicamente la extinción de los urogallos, con cambio climático o sin él.

Preguntas de respuesta escrita

1.- ¿Quiénes asistieron en representación del Principado a la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, presidida por la ministra García Tejerina, que declaró el urogallo especie en extinción, por haberse reconocido su alto riesgo de desaparición?

2.- ¿Cuál era el censo de urogallos en Asturias en 2010, cuando se inició el proyecto “Life+”, qué municipios comprendía, y cuál es el resultado del censo realizado en 2017 en las mismas zonas?

3.- ¿Qué autocrítica realiza el Gobierno del Principado del estrepitoso fracaso de los proyectos y estrategias de recuperación del urogallo cantábrico iniciadas en 2010 con el proyecto “Life+” que han llevado a declarar el urogallo especie en extinción?

4.- ¿Asume el Gobierno de Principado la aprobación para reincidir en el despilfarro aportando una parte de los nuevos 16.400.000 € para la Fundación Biodiversidad, con objeto de seguir subvencionando estudios y acciones que se han demostrado inútiles y fracasadas para la recuperación de esta especie emblemática de los montes asturianos, que solo han contribuido a consolidar su extinción?

5.- ¿Se plantea el Gobierno del Principado rectificar en su totalidad la política de conservación del urogallo, comenzando por abandonar la línea subvencionadora seguida hasta ahora e iniciando otra, basada en financiación de acciones concretas de:

a) reequilibrio y control de las poblaciones de sus principales depredadores en el territorio para proteger a la población del urogallo y a sus nidos;

b) reducción de la presión del ganado doméstico y de especies salvajes en las áreas protegidas para los urogallos, para evitar que esquilmen sus fuentes alimenticias de los urogallos;

c) constitución de equipos profesionales formados no por urbanitas sino por personas conocedoras del hábitat natural del urogallo, que residan en los pueblos situados en el corazón o el entorno de los montes que componen su territorio, para especializarlos en la realización de las tareas descritas en a) y b)?

6.- Para comparar con los resultados del modelo actual de prohibición total de su caza ¿aceptaría el Gobierno del Principado el reto de poner en marcha una experiencia piloto basada en encomendar la gestión de unas determinadas y concretas áreas a titulares acreditados y especializados, donde la caza del urogallo esté autorizada y controlada mediante cupos rigurosamente proporcionales al censo de ejemplares previamente acreditados cada año anterior, lo que garantizaría su cuidado, estimularía su protección  y conservación, crearía empleo en las zonas rurales afectadas, y permitiría allegar recursos para financiar las acciones de conservación a realizar en esas áreas?.


PREGUNTAS DE RESPUESTA ESCRITA EN EL CONGRESO:

1.- ¿Qué autocrítica realiza el Gobierno del estrepitoso fracaso de los proyectos y estrategias de recuperación del urogallo cantábrico iniciadas en 2010, declarado recientemente en situación crítica y al borde de la extinción, teniendo tan cercano el  precedente de otro fracaso similar con el bucardo pirenaico en el Parque Nacional de Ordesa?

2.- ¿Asume el Gobierno la responsabilidad de reincidir en el despilfarro con otros 16,4 M€, por parte de la Fundación Biodiversidad, para  seguir subvencionando acciones fracasadas que solo contribuyen a consolidar su extinción?

3.- ¿No se plantea el Gobierno la conservación del urogallo comenzando por abandonar la línea subvencionadora seguida hasta ahora e iniciando otra basada en controlar a sus depredadores para proteger a los urogallos y sus nidos; reducir la presión del ganado doméstico y especies salvajes que esquilman el alimento de los urogallos; y crear equipos expertos formados, no por urbanitas, sino por gente conocedora del hábitat del urogallo, residente en los pueblos del entorno de los montes de su territorio?

4.- Para comparar con los resultados del modelo actual de prohibición total de su caza, ¿aceptaría el Gobierno el reto de una experiencia piloto basada en encomendar a titulares especializados la gestión de unas determinadas y concretas áreas, donde la caza del urogallo esté permitida y controlada mediante cupos de abate rigurosamente proporcionales al censo de ejemplares acreditados cada temporada, lo que estimularía su cuidado y conservación, crearía empleo en las zonas rurales afectadas, y permitiría allegar recursos para financiar el resto de las acciones de conservación a realizar en esas áreas?

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