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16/09/2013
Intervención en 'El foro de FORO' con la conferencia titulada ‘El coraje para cambiar Asturias’

Texto de la conferencia del Presidente de FORO, Francisco Álvarez-Cascos, titulada ‘El coraje para cambiar Asturias’ pronunciada esta tarde en ‘El foro de FORO’:

 

Señoras y señores:

Estimadas amigas y amigos:

Mientras reflexionaba sobre las ideas que dan título a esta conferencia que inaugura el ciclo 2013 / 2014 de “El foro de FORO”, y en el esfuerzo por buscar algo que pudiera interesarles a ustedes, recordé inevitablemente dos libros que me dejaron una huella profunda cuando los leí. El primero es muy conocido, se titula ‘¿Quién se ha llevado mi queso?’, y lo escribió Spencer Johnson, un psicólogo americano, doctor en medicina, hace más de diez años. El cuento de su narración lo protagonizan dos ratones y dos liliputienses en un laberinto buscando queso para alimentarse. Los dos ratones son unos personajes inquietos cuyo instinto les empujaba a reaccionar rápidamente ante los cambios, mientras los supuestamente listos liliputienses se entregaban a la rutina diaria hasta que no les quedó más remedio que reconocer que “seguimos haciendo lo mismo de siempre, una y otra vez, y encima nos preguntamos por qué no mejoran las cosas. Si esto no fuera tan ridículo, hasta resultaría divertido” para llegar a la conclusión forzosa de que “si no cambias, te puedes extinguir”.

El segundo es menos conocido, se titula ‘Crónicas de un país que se creía rico’ y su autor es José Luis Manzanares, un consultor español, Ingeniero de Caminos. En la presentación de su libro hace cinco años me impresionó el mensaje del cuento que nos relató acerca de una tribu de trogloditas que vivía con holgura dedicada a cazar mamuts para sobrevivir, hasta que poco a poco sus miembros querían vivir mejor sin hacer nada, se fueron desabasteciendo de la fuente de subsistencia y llegaron a sufrir toda clase de penurias para sobrevivir.

Más allá de lo entretenido de los relatos de esos dos autores, sus fábulas describen magistralmente el dilema entre el cambio y la acción frente al conformismo y a la inmovilidad, que es un dilema tan viejo como el mundo y, a pesar de estar resuelto siempre en favor de la primera alternativa, los asturianos últimamente parecemos empeñados en ver el mundo al revés. Pienso que la lectura de estos dos libros podría suplir con ventaja los mensajes que intento trasladarles a ustedes a través de mis palabras. Las enseñanzas de sus autores son esclarecedoras para superar situaciones tan difíciles como las que vivimos en Asturias hoy y podrían resumirse así: tomar conciencia de nuestra realidad, sin dejarse seducir por cantos de sirena; levantar las  anclas del inmovilismo; vencer la pereza; ayudar a superar el miedo; fomentar el sentido común y llegar al convencimiento que nada nos será regalado. Son las lecciones aprendidas con las que me gustaría despertar ante ustedes la conciencia del cambio necesario en Asturias y recuperar la ilusión ante el futuro.

Estoy obligado a referirme a la situación concreta de Asturias. Me apresuro a afirmar que Asturias -síntesis de la más profunda crisis en España- no saldrá de su decadencia por el sendero del continuismo y la repetición de los errores que nos condujeron hasta aquí, porque el que no cambia de camino no puede aspirar a cambiar de destino. En mis palabras de hoy me gustaría reafirmar de nuevo a quien nos esté escuchando el compromiso con el cambio del partido que presido, y mi convencimiento de que la superación de una grave situación como la que vivimos en Asturias se encierra en el estado de ánimo del pueblo asturiano.


1.-Radiografía de Asturias 2012-2013

Un año y cuatro meses después del pomposo y cínico anuncio de “la vuelta a la normalidad” en Asturias por parte del actual Presidente del Principado, los datos estadísticos que se acumulan en el balance de su gestión, publicados por organismos ajenos a FORO, son implacables como retrato de la “normalidad” de un país instalado en la mayor decadencia de Comunidad Autónoma alguna en España.

  • El INE señaló que la economía asturiana se desplomó un -2,5% en 2012, el peor dato de España.
  • La EPA nos asignó el mayor incremento del paro (26,08%) en variación interanual 2012 de toda España, el doble que la media nacional (13,12%),  hasta alcanzar los 114.100 parados.
  • Asimismo, la dramática cifra de 99.559 parados registrados por el SEPEPA  en el mes de agosto mantienen a Asturias en el grupo de cabeza en incremento interanual del desempleo en España, con un aumento del +5,98 %, la cuarta peor Comunidad Autónoma de España. En mayo, junio y julio Asturias fue la tercera.
  • También en la EPA del segundo trimestre de 2013 Asturias volvió a ser la Comunidad Autónoma con menor tasa de actividad, con el 51,69 %.
  • El ‘Informe mensual de comercio exterior’ de junio 2013 del Ministerio de Economía y Competitividad  presentó un retroceso de las exportaciones de Asturias de -6,6 % en el primer semestre, que nos sitúa como segunda CC.AA. con peor evolución de España
  • Hace un mes el INE publicó los últimos datos relativos al ‘Índice de Cifras de Negocios en la Industria a junio de 2013’, siendo Asturias, la Comunidad Autónoma que ha presentado, en lo que va de año, la peor tasa media de variación, con una caída del -8,3%.
  • Hace diez días el IPI nos mostró que Asturias sigue liderando la caída de la producción industrial en España que registró un descenso del 6,5% en lo que va de año.
  • Hace una semana conocimos que Asturias fue la segunda Comunidad Autónoma con la mayor caída en la compraventa de viviendas en julio, el 38%.

No voy a caer en la tentación fácil de señalar  al Gobierno del Principado como culpable único de todos los males que padece Asturias. Es evidente que el origen de la crisis no es ni reciente ni exclusivamente asturiano. Pero esto no es ni puede ser descrito como la vuelta a la ‘normalidad’ que proclama la propaganda socialista. Lo repito una y otra vez. Y recuerdo que el origen se remonta a la pésima gestión de los gobiernos socialistas de Zapatero y de Rubalcaba entre 2004 y 2011 quienes, además de fracasar en su gestión, nos engañaron a todos los españoles sobre las consecuencias de sus errores y de sus fracasos cuando ya eran evidentes. Así es como llevaron a una economía equilibrada como la española hasta 2007 a cavar a pulso un gigantesco agujero económico, entre 2008 y 2011, de 33,5 puntos de PIB, equivalentes a 360.000 millones de euros de déficit público del Estado que no hubo más remedio que financiar apelando al endeudamiento de España. No lo denuncia FORO; son los datos oficiales de la evolución del déficit público del Banco de España  (4,5% en 2008, 11,2% en 2009, 9,3% en 2010 y 8,5% en 2011). Es el agujero heredado de los gobiernos socialistas anteriores a 2012 que los ciudadanos, tenemos que pagar. 360.000 millones de euros de déficit acumulado en cuatro años, transformado en deuda pública cuyos intereses y amortizaciones son los ponen ahora en riesgo el crecimiento, el empleo y el mantenimiento de los servicios esenciales.

En el agravamiento de esta situación tiene una enorme responsabilidad el Gobierno de Rajoy durante el último año y medio con sus medidas restrictivas y pro-cíclicas que agravaron la recesión española y aceleraron la destrucción de puestos de trabajo y el incremento del paro en más de 700.000 personas. Sus decisiones ministeriales dejaron sin dotación presupuestaria en Asturias nuestras principales infraestructuras viarias -autovía del Cantábrico, autovía del Suroccidente y Ronda Norte de Oviedo- y ferroviarias -Variante de Pajares- lo que provocó la paralización total del sector que era una de las locomotoras de nuestra economía regional. Decidió el cierre de la minería del carbón y eliminó los Fondos destinados a la reactivación de las comarcas mineras que ya había empezado a recortar Zapatero. Nuestra industria básica está más abandonada a su suerte que nunca. Las incertidumbres del sector metalúrgico y del sector naval son el factor más negativo para relanzar su actividad y asegurar el empleo. La política económica se concentra en planes financieros de ayuda a la banca y en el Plan Renove para el sector del automóvil, con una lamentable discriminación del resto de los sectores industriales, y unos efectos perversos sobre las pequeñas y medianas empresas que ni siquiera tienen financiación para el circulante de su actividad.

Las acciones combinadas de las decisiones de Rajoy y de Javier Fernández sobre los servicios esenciales como educación, sanidad, asistencia social y función pública están resultando más que recortes verdaderos guadañazos en Asturias. Tampoco es posible olvidar las consecuencias de la crisis de CajAstur que ya venía incubándose lentamente desde la operación de compra de CCM que desembocó en la ruinosa operación de Liberbank, cuyas consecuencias drenan toda posibilidad de crédito a empresas -que ahora se quejan amargamente- y familias, y se traduce en reducciones de plantilla y de salarios a la totalidad de la plantilla.

Estos días el gobierno de Rajoy amenaza con confirmar otra nueva decisión muy lesiva para Asturias al perpetuar la discriminación de nuestros agricultores y ganaderos en el reparto de las ayudas de la nueva PAC, con relación a las que reciben los de otras CC. AA. españolas. La noticia llega cuando apenas no ha transcurrido un mes desde la publicación del acuerdo del Consejo de Ministros sobre el reparto a la carta del déficit entre CC.AA. que es contrario a los principios constitucionales de interdicción de la arbitrariedad, de solidaridad y de autonomía financiera, y vulnera la ley de estabilidad presupuestaria, con resultados claramente discriminatorios y muy perjudiciales para los intereses de los asturianos, en términos de inversión pública, de crecimiento económico y de empleo. Los asturianos deben saber que el mayor o menor nivel de déficit autorizado por el gobierno de Rajoy, apoyado por el PP asturiano, supone mayor o menor inversión pública productiva, es decir, mayor o menor crecimiento, y mayor o menor empleo para salir de esta dramática situación de crisis. 

Este cúmulo de paralizaciones y recortes discriminatorios en los sectores básicos de nuestro tejido productivo, acumulados durante el año 2012 y lo que va de 2013, explican finalmente la caída del consumo que, como era de prever, se refleja en el comercio y en la hostelería en Asturias, duramente castigados por la falta de clientes en los establecimientos de la región. Para explicar la decadencia de Asturias no hay que buscar, pues, una única causa, porque nos encontramos ante una cadena perfectamente entrelazada de causas y efectos que provocan la excepcional crisis que padece Asturias.


2.- El escenario actual en la segunda mitad de la legislatura

Pero siendo decisivo el papel del Gobierno de España en la consecución de los tristes records alcanzados por Asturias en el último año y medio, no basta con echar la culpa exclusivamente al gobierno del PP presidido por Rajoy.  Lo que sucede en Asturias también tiene unos componentes autóctonos que no pueden esconderse ni disimularse porque Asturias está, como hemos visto, mucho peor que otras CC.AA. y sobre los asturianos no pesan maldiciones bíblicas, ni sufrimos las consecuencias de un meteorito interplanetario. En el escenario español de estancamiento, aparece el componente de naturaleza inequívocamente asturiana y que no es endosable a nadie más que al naufragio del Gobierno del Principado, cuyo reflejo son 5 puntos menos de crecimiento que la media de las regiones españolas entre 2000 y 2010, con un crecimiento medio anual del 1,83% del PIB frente al 2,06% de la media, lo que sitúa a Asturias con el segundo peor crecimiento de España en esa década.

Es decir, también las equivocadas decisiones del Gobierno socialista del Principado están ayudando a cavar día a día el pozo de nuestra profunda crisis, y no se pueden camuflar detrás de la campaña de la ‘normalidad’ del Gobierno de Javier Fernández que consiste en silenciar los diagnósticos; en presentar la decadencia como un logro positivo y no como una peligroso proceso degenerativo; y en justificar que no se planteen ni se exijan soluciones sino que continúa la pasividad y el conformismo sobre las discriminaciones que castigan a Asturias, cada vez más distanciada del resto de España por la combinación de decisiones negativas adoptadas por el PP en el Gobierno nacional y el PSOE en el del Principado.

  • Un tripartito parlamentario sin programa para gobernar Asturias

Lamentablemente, el Gobierno de Javier Fernández nació sin programa y sigue sin programa. Lo sostiene un tripartito PSOE-IU-UPyD al que le falta lo más elemental: un proyecto común de gobierno. La mayoría aritmética que le dio la investidura siempre no es una verdadera mayoría política sino más bien un decorado ficticio de cartón piedra, frágil y endeble para enfrentarse a los enormes retos que tenemos en Asturias. En el año 2012, por no saber qué hacer, Javier Fernández dejó de gastar más de cien millones de euros (la diferencia entre el 1,5% PIB autorizado y el 1,06% ejecutado) del presupuesto regional aprobado con sus socios, vitales para relanzar la economía, a través de la inversión y el gasto en servicios esenciales. Hoy aquella frágil mayoría aritmética de la investidura, un año después, es cada día más minoría por mucho Comité de Sabios que se monte para hacerse fotos de vez en cuando.

En estas circunstancias se puede decir con propiedad que Javier Fernández está en la Presidencia del Principado pero  no ejerce de Presidente del Principado. Para defender el interés general de los asturianos y liderar un gobierno no es lo mismo ser el Presidente que estar de Presidente. Para ser, hay que hacer y Javier Fernández hace muy poco para marcar un nuevo rumbo de cambio en Asturias. Para estar, basta con atornillarse al sillón y dejar pasar las hojas del calendario, que es lo que practica día a día, sin ser capaz, siquiera, de ejecutar sus propios presupuestos o de comparecer para buscar apoyos y reforzar su liderazgo en la Junta General del Principado.

La falta total de reacción y de discurso ante los problemas de los sectores industrial y minero es el botón de muestra más patente de la falta de liderazgo y de gobernación que padece Asturias. Los hechos están sucediendo rápidamente. Hace año y medio se eliminaron los fondos mineros y se inició el proceso de cierre de la minería pública y privada, aceptados con resignación rayana en la complacencia. Hace un año llegó otro golpe con el cierre de Suzuki, sin reacción alguna. Después vino el cierre de Santa Bárbara presentado con engaños y llevado con  las complicidades innegables del gobierno nacional y del autonómico. Y ahora nos encontramos con el cierre discriminatorio de Tenneco en Asturias, mientras continúa con su actividad en el País Vasco, sin querer reconocer que la falta absoluta de estrategia industrial en España y en Asturias es la que da alas al proceso de desertización y de desmantelamiento que estamos viviendo.

  • Un Gobierno del Principado indolente y sin pulso

En este dramático escenario de nuestra realidad, Javier Fernández es el protagonista mudo del Gobierno y el gran desaparecido de la Junta General del Principado. El absentismo y la indolencia son los rasgos que adornan su actividad y la falta absoluta de liderazgo del Presidente del Principado, aunque solo fuera para ofrecer a los asturianos explicaciones de lo que está sucediendo en España, cuyas graves consecuencias influirán negativamente en el presente y el futuro de la Comunidad Autónoma asturiana. En estas condiciones de falta de apoyos políticos y ausencia de liderazgo dentro de Asturias, difícilmente puede aspirar el Gobierno de Javier Fernández a hacerse respetar  fuera por el gobierno  de España. Y los resultados los tenemos a la vista. Hace un año, en la conferencia de Presidentes, Javier Fernández firmó con Rajoy una Declaración en la que ambos “se comprometen a cumplir los objetivos de reducción del déficit estructural”, que era del 1,5% del PIB para 2012, según figuraba en el PEF presentado por su Gobierno y aprobado por el ministerio de Hacienda en julio del pasado año. El Gobierno de Principado cumplió con excesivo e irresponsable celo en 2012, dejó sin ejecutar, como ya dije, una parte del presupuesto regional, redujo el déficit del Principado al 1,06% PIB en 2012… y el premio que acaba de recibir de Rajoy por cumplir con exceso en 2012 es una nueva penalización en el reparto del déficit a la carta entre CC.AA. para 2013, porque al Gobierno de Javier Fernández nadie lo toma en serio y la factura la tenemos que pagar todos los asturianos.

  • Un sucursalismo insufrible de los hasta ahora principales partidos, en caída irreversible

A todo lo anterior hay que sumar los funestos efectos de la estructura centralista del PSOE y del PP que hacen imposibles de preservar las esencias formales y morales del sistema autonómico, por la sencilla razón de que los representantes provinciales del bipartidismo, como ya advertí en otras ocasiones, son hoy día unos simples representantes de conservas ideológicas enlatadas en Madrid, y están sometidos a las decisiones de los distantes dueños de sus respectivas sucursales,  y no ante el ciudadano de Oviedo, de Gijón, de Langreo, de Amieva, o de Luarca. El Gobierno de Rajoy nos hurta decenas de millones de euros a los asturianos para llevárselos a otras CC.AA. y el mismísimo Rubalcaba en su veraneo llanisco, delante de las narices de Javier Fernández, le toma el pelo proclamando que apoya los recursos de todas las CC.AA. las premiadas y las castigadas.

La realidad es que Asturias al PP y al PSOE les importa un comino, y solo se preocupan de contentar a catalanes, vascos y andaluces, siguiendo al pie de la letra la descabellada clasificación de "nacionalidades históricas", dejando que el resto de los españoles, y en especial los lejanos y sumisos asturianos, nos las arreglemos por nuestra cuenta. Solo así se explica el trato recibido por  Asturias del Gobierno socialista de Zapatero desde 2004, y por el Gobierno popular de Rajoy desde 2011. Hoy los asturianos ya no pueden tener dudas para descartar a quienes nos discriminan descaradamente, y para encontrar fuera del PP y del PSOE -y de sus satélites IU y UPyD- un camino de esperanza y de cambio que nos permita encarar con garantía de éxito el futuro de progreso. No es que haya hecho crisis el bipartidismo  de los partidos: lo que ha hecho crisis es el sucursalismo de los gobiernos como fórmula de organización del Estado de las Autonomías y como modelo de obediencia inquebrantable de los partidos nacionales españoles, PP y PSOE, resguardados a la sombra de la ley electoral y protegidos por el enorme tamaño de las circunscripciones.

Esta es una de las principales razones por las que estoy convencido de que FORO volverá a liderar el gobierno de Asturias, porque cada día hay más indicadores sensatos, serenos y realistas de que Asturias solo puede estar representada y los intereses de los asturianos defendidos por un partido político que hunde sus compromisos en la sociedad de la que formamos parte y a la que servimos. El otoño se acerca más triste que nunca, y el tradicional trimestre del relanzamiento y la recuperación es hoy una estación más del calvario de decenas de miles de asturianos. El mercadillo del bipartidismo del PP y del PSOE cierra por agotamiento, baja su persiana por obligado traspaso a quienes traemos nuevas formas de erradicar la indolencia, el absentismo y el sucursalismo para que la política del Gobierno del Principado busque como referencia el mandato soberano del pueblo asturiano, dentro de la Constitución y de las leyes.


3.- Los cuatro ejes cardinales del cambio

  • La recuperación del valor de la palabra frente al engaño, como camino de regeneración política

La primera condición necesaria aunque no suficiente del cambio que necesita la sociedad para recuperar una confianza que concite y galvanice la solidaridad de todos los que pueden arrimar el hombro para salir de la crisis es poner fin con urgencia en la política española y en la política asturiana a tantos incumplimientos, tantos engaños y tantas mentiras. Esta es la causa profunda que está en la raíz de nuestros males: los fracasos acompañados del engaño y la mentira.

No voy a dedicar ni una línea a resumir el catálogo de engaños y de incumplimientos  del programa del PP por el gobierno de Rajoy que estamos padeciendo, y que sufren doblemente los propios ciudadanos votantes y militantes del PP. ¿Con qué credibilidad podrán salir a la calle a solicitar la renovación de la confianza en unas nuevas elecciones, después de traicionar una tras otra la mayoría de sus promesas anteriores? Enfrente, el panorama interno del PSOE es desolador y se refleja en sus actuaciones públicas? Rubalcaba es incapaz de poner orden en su casa y practica el método de trasladarnos a los demás sus propios problemas internos. ¿No puedo alcanzar un acuerdo sobre el modelo de Estado con los socialistas catalanes? Solución: proponer a todos los españoles la reforma de la Constitución. ¿No soy capaz de aplicar un sistema de elecciones primarias dentro de un nuevo modelo de partido para reforzar el liderazgo cada vez más cuestionado y deteriorado? Solución: obligar a todos los partidos a celebrar elecciones primarias para trasladar a todos su propio problema. Lo digo con la tranquilidad que nos da en FORO el tener incorporado a nuestros Estatutos desde nuestro nacimiento en 2011 el sistema de elecciones primarias, sin que nadie nos obligara y sin obligar a los demás a imitarnos.

Si nos referimos a Asturias, resulta lamentable escuchar estos días al PP pedir al Presidente del Principado que se rebele contra el cierre de Tenneco, después de haber apoyado a los ministerios de Defensa y de Industria en el monumental engaño de la Fábrica de Armas de La Vega culminado con el fraudulento cierre de Santa Bárbara en Trubia, o después de bendecir el reparto a la carta del déficit entre CC.AA. que tanto daño causa en el crecimiento y el empleo en Asturias. Por su parte, desde el PSOE fue Javier Fernández quien anunció reiteradamente a los asturianos  hace año y medio que “estamos en condiciones de convertirnos en la Alemania de España, en una Comunidad Autónoma de excelencia”, promesa de la no quiere  acordarse un año después. Sinceramente, creo que la propaganda falaz basada en engaños y mentiras para hacer anuncios políticos o para explicar la situación económica, social o cultural de la región sumida en la mayor decadencia de España, repetidos machaconamente por los voceros alimentados con el dinero público de las subvenciones y de la publicidad, es un profundo error que ahonda la desconfianza y aumenta el malestar y la desafección social.

La tentación mediática de hacer borrón y cuenta nueva, cuando la realidad transcurre desesperadamente mal, convierte el error en uno de los males más frecuentes de nuestro tiempo. La historia no es una sucesión de interrupciones sino un ‘contínuum’ que es configurado por la evidencia de que todo instante es sucesor del momento anterior, de que toda larga época es hija de la precedente, y de que, en el honesto intento de mejorar la calidad de vida con aportaciones éticas o progresos científicos, nada nace de la nada.

En este contexto, desde FORO queremos apostar por el papel de la palabra, que es previa a los hechos, que los diseña y los configura. Me refiero a la palabra honrada que tiene dos características capitales: la apertura al diálogo plural sin exclusiones sectarias y la fidelidad a los compromisos que se adquieren ante los ciudadanos. Nuestras ninguneadas recomendaciones sobre la reforma de la ley hipotecaria para frenar los desahucios cuando no existían plataformas ciudadanas, nuestros denostados compromisos con la transparencia en todos los entes públicos como la TPA o el Centro Niemeyer, nuestras advertencias sobre el camino suicida de CajAstur embarcada en operaciones ruinosas contra los intereses de los asturianos, o nuestra propuesta sobre la necesidad de una acción firme del gobierno para plantar cara a los británicos en Gibraltar son ejemplos que nos legitiman para renovar la confianza de los asturianos invocando la demostrada credibilidad de nuestra palabra. Es algo, amigos, que cobra aún mayor significación ante la política de unos Gobiernos -autonómico y nacional- más signada por las tácticas del trilero que por el sentido de la responsabilidad que se debería de suponer a cualquier servidor público.

Al propugnar el valor de la palabra como signo de la confianza, del compromiso y de la buena fe, no podemos obviar la profanación de esos valores, de un modo clamoroso y cotidiano, en el periódico ‘La Nueva España’, al que reconocerle la condición de medio de comunicación sería dádiva injustificada, puesto que es un medio de adulteración de la realidad, de fomento del sectarismo chantajista, de cultivo de la dependencia servil a quienes pagan, de una modalidad grotesca de botafumeiro de espaldas a cualquier realidad que no conlleve beneficios para una faltriquera con sede  en Cataluña, y de evidente incapacidad para haber hecho la transición desde un rotativo nacido al servicio del Movimiento Nacional franquista para derivar, ya en democracia, lamiendo con esa misma pasión aduladora las botas del poder para lustrarlas como limpiabotas de postín a precio de oro.

En FORO nuestro libro de estilo nos prohíbe el rencor, incluso sólo nos da una leve licencia para la intolerancia con los intolerantes. Y a este folleto de propaganda del bipartidismo asturiano, del famoso ‘pacto del duernu’ del PPSOE, no le profesamos aborrecimiento, sino desprecio. Y así nos consta que lo hacen algunos de los mejores periodistas asturianos de la actualidad que, sin atreverse a salir a la palestra en un sector intelectual e industrial tan maltrecho, no reconocen como medio de comunicación lo que es un medio de recaudación forzosa, por la pura vía ejecutiva de querer constituirse en un gobierno paralelo ante el que se arrodillan los miembros del actual ejecutivo, en una historia que ya viene de muy atrás, de cuando el anterior alcalde de Oviedo se encaramó en una peana con tres patas que, a su juicio, lo hacían inexpugnable y eterno. La formaban la hoy asolada CajAstur, la burbuja inmobiliaria -derrochadora y cómplice sin ton ni son- y ‘La Nueva España’. El ex-alcalde no lo hizo por un cálculo ladino sino como consecuencia de una derrota, cuando echó un pulso en el célebre episodio conocido como ‘el catastrazo’ y lo perdió. Tres patas para una peana a la que luego se sumó el PSOE de Areces y ahora el de su sucesor Javier Fernández, que hoy son cuatro juguetes rotos ante la imprescindible regeneración de Asturias.

  • El nuevo modelo de acción y organización político basado en el prestigio de dirigentes renovadores y en la competitividad del tejido productivo asturiano frente al inmovilismo del viejo régimen de la poltrona y de los depredadores de las subvenciones.

A veces hablar de cambios y de nuevos modelos termina por constituirse en una coartada para que, como en ‘El gatopardo’ de Lampedusa, cambiarlo todo es la mejor manera de que todo permanezca tan (rematadamente) mal como está. Y tanto se ha repetido, con distintas letras y tonos, la ineludible necesidad de renovación en la vida pública asturiana que a algunos esas propuestas les pueden sonar a letanía para la distracción y para la pereza. Mas es evidente que la situación de decadencia en Asturias ha alcanzado vertiginosamente una sima tan abismal que sin una profunda transformación resultará ineficaz cualquier acción colectiva, por mucho que se enmarcase en la buena voluntad y en la lucha por el bien común.

Por eso, precisamente, surgió FORO, como un movimiento promovido por miles de asturianos, que ya está firmemente implantado en toda Asturias gracias a su profundo compromiso colectivo con la recuperación del orgullo de ser y de sentirnos asturianos que nadie debería menospreciar. Ni tenemos ni sentimos complejos por ser ciudadanos de un país pequeño, aislado y alejado, porque pensamos que somos protagonistas de la mejor historia de España y estamos conjurados para continuar liderando su futuro. No aceptamos discriminaciones ni marginaciones porque creemos que todos somos imprescindibles para sostener la nación española frente a los que pretenden erosionarla, del mismo modo que la pequeña ‘clave’ es la piedra angular de todo arco formado por grandes dovelas, imagen que podría reflejar mejor que un discurso doctrinal lo que pensamos que es Asturias dentro de España para los asturianos, formando parte del sólido arco imaginario de las Comunidades Autónomas que componen el territorio nacional y sostienen el Estado.

Esto es lo que la gente que gestamos y que estamos construyendo FORO sentimos. Y esto es lo que representamos en Asturias y en España; porque nuestra diferencia es que queremos ser un partido de “representadores”, nunca “redentores” de la sociedad en la que vivimos, en la calle y ante las instituciones democráticas de gobierno, frente a los fracasados fantasmones de los grandilocuentes  Planes A  o de las campañas adanistas de los iconos de Asturias, después pinchados y frustrados ante la indiferencia de los mismos que presumieron de su promoción. En un caso único en la historia del despilfarro y de la irresponsabilidad, el Gobierno de Javier Fernández ofrece un ejemplo sarcástico de la política de los ‘redentores’: el mismo personaje que en 1996 puso su nombre como alcalde en la inauguración del edifico del CEMPA en San Martín del Rey Aurelio, edificio que costó 150 millones de pesetas de entonces y que nunca llegó a tener vida, es el mismo personaje que en 2013, sin inmutarse, como responsable de la economía regional, decidió su derribo. No está al alcance de cualquiera levantar y derribar el mismo edificio, y seguir tan tranquilo ocupando responsabilidades públicas para repetir estos desmanes.

Ejemplos como éste del CEMPA los hay por decenas en Asturias, convertida durante los veinticinco años de gobiernos de la izquierda en un laboratorio del ridículo y en un ejemplo concluyente de cómo hay asuntos con los que no se juega. Las causas de esta situación están muy claras, y entre ellas destaca el arraigo rentable de la poltrona como elemento exclusivo con el que amueblar las conciencias, de modo que lo que debería ser un potro de tortura para la responsabilidad cotidiana se convierta en el estanque dorado de los chanchullos, la rapiña, los privilegios y ese patético coleccionar trienios y quinquenios en la vida pública, despilfarrando y despilfarrando, sin aportar una idea ni dar un palo al agua. Cuando el servidor público no es un ciudadano que se arriesgue y que se la juegue, se convierte en un náufrago asalariado de su propia cobardía, en un Robinson para quien sus colegas de camarilla siempre tienen una isla asegurada para el refugio o para la ocultación. Los problemas singulares necesitan soluciones singulares, y quienes ejercemos la representación de nuestros conciudadanos no debemos jugar al malabarismo de las utopías ni al póker de las frivolidades. Mi aspiración, que os reitero, y por la que lucho al lado de los doce mil militantes es que FORO vuelva a gobernar de nuevo Asturias para poner la moral y la decencia en el centro de la política.

Hemos tenido una oportunidad, y de corazón les digo que la aprovechamos. Hemos tenido una experiencia de gobierno en la que intentamos aplicar nuestro programa, pero el respaldo electoral con el que acudimos a esa batalla no había sido suficiente para el cumplimiento de nuestro proyecto, que conllevaba una revolución que incomodaba a los asentados y a los pesebreros, produciéndose una reacción contra la rebeldía que colapsó el devenir sistemático de la vida democrática. Lo que vino después, con el gobierno de Javier Fernández, no hizo más que confirmar esos manejos en contra de la transparencia y de la renovación, y con una mínima objetividad cualquier observador imparcial diagnostica que la Asturias de hoy ha retrocedido en todos los parámetros más esperanzadores, con respecto a la que nosotros definimos e intentamos llevar a la práctica en nuestra acción de Gobierno. Como dije hace mes y medio en el hemiciclo de la Junta General del Principado: volveremos con fuerzas renovadas y una mayoría suficiente para ejecutar nuestros proyectos. Y lo repito hoy para que no quede ningún resquicio a la duda: FORO volverá a gobernar en Asturias. Que anoten los aficionados a las apuestas, si lo desean, el día y la hora de la predicción Y lo haremos por la legitimidad que nos dan quienes entienden que Asturias necesita otros modos de gestión política y otro estilo de gobierno.

Asturias no se merece unos gobernantes que, además de indolentes e incompetentes,  injurian a la oposición en la Junta General del Principado. Está muy reciente el caso un consejero de cuyo nombre no quiero acordarme que, en un debate parlamentario de control al gobierno, injurió cuatro veces a un diputado de FORO llamándolo ‘sinvergüenza’. Tampoco se merece Asturias un  presidente del parlamento sectario que niega el amparo al diputado injuriado, obligando a FORO a buscar satisfacción en las instancias judiciales que procedan. No vamos a aceptar que los diputados sean figuras de pim-pam-pum de personajes marginales de la sociedad que desmerecen el cargo de capataces de un cortijo. Tampoco vamos a aceptar que a los diputados se nos quiera deslegitimar nuestra función esencial de representación y de cercanía reduciéndonos a figuras que parasitan en los despachos, para pagar el peaje de obediencia al editor de un panfleto ‘independiente’ de Asturias que se ha propuesto demostrar a ciertos dirigentes políticos asturianos  quien tiene el mango de la sartén de la izquierda en su mano.

  • Un compromiso de cambio, con ideas claras cada día más contrastadas y acreditadas, y manos libres para defenderlas ante todos, dentro y fuera de Asturias

Este es otro de los principales problemas que aquejan a Asturias. Un grupo reducido pero enriquecido de depredadores del patrimonio asturiano, en el sentido más amplio, conforman una oligarquía política, económica y cultural, con una terminal mediática con sede en Cataluña a su servicio, que quiere perpetuarse en el poder adquirido durante los últimos treinta años, mientras la inmensa mayoría de ciudadanos emprendedores ven reducidas sus oportunidades.

Esta oligarquía polifacética fomenta el inmovilismo continuista del despilfarro, del clientelismo sectario, de los chiringuitos ineficientes y de la economía subvencionada, que acelera la decadencia porque se acentúa la pérdida de competitividad, agrava el estancamiento y favorece que el paro se desboque. De hecho, lucha cada día por retrasar las decisiones que pueden abrir de par en par las puertas del cambio, para llevarnos por el buen camino, de forma que aquellas nunca lleguen, propiciando el retraso en la recuperación de la senda del crecimiento de nuestro PIB y de la creación de empleo, retraso que se convierte en exponencial, como es el caso de Asturias.

Cuando un avión aterriza, aunque esté muy cerca de la pista, si las circunstancias lo recomiendan o lo exigen tiene la oportunidad de abortar la maniobra y retomar altura. Por el contrario, cuando un avión despega, y pone en funcionamiento la potencia de todos sus motores, alcanza el punto de "no-retorno" que imposibilita prácticamente recuperar la inmovilidad previa al inicio de la carrera. De esta constatación aeronáutica, interpretada al modo de parábola, podemos deducir los asturianos de hoy que nuestra realidad nos podría recomendar alguna rectificación cuando, por desencanto, agotamiento o cobardía, estamos a punto de aterrizar para hundirnos aún más en el  hoyo. Es una falacia y una mala tentación que nos conducirá -de hecho, nos está conduciendo- al empobrecimiento, al titubeo y a la confusión entre las aspiraciones y las posibilidades. Por el contrario, la aeronave ya está en marcha en la pista y lo único honesto es emprender el vuelo, haciéndolo sin ligereza, sin frivolidades aventureras y con la complicidad de los cielos que hemos de surcar. No se trata de empecinamiento ni de cabezonería, sino de aprovechar las oportunidades para ir más allá y hacerlo del modo más inteligente, más eficaz y más seguro. El avión, en fin, ya vuela desde hace siglos, y tan importantes como la pericia, el perfeccionamiento técnico o el combustible, es la hoja de ruta o carta de navegación, que es lo que clamorosamente está fallando como si la niebla y el desconcierto, a veces fomentados como burladero o disimulo, fuesen el interesado y mendaz hábitat natural de nuestra aventura colectiva...  Porque sabido es que no hay puerto favorable para quien no sabe, o no quiere saber, a dónde va.

En FORO estamos convencidos que no son el Estado ni sus administradores, en los diversos ámbitos institucionales, los que forjan una sociedad sólida y valiente. Por eso, nuestro objetivo político es darle el protagonismo del pueblo, cuya esperanza y cuya energía son los mejores instrumentos para mejorar e innovar nuestra vida en común. En la Conferencia de su partido en 1980, Margaret Thatcher -con todas sus luces y sus sombras, pero figura puntera del siglo XX europeo- dijo que “si nuestro pueblo siente que forma parte de una gran nación y si está preparado para poner su voluntad para conservarla grande, será una gran nación y seguirá siendo una gran nación. Por lo tanto ¿qué puede impedirnos que lo logremos?, ¿qué entorpece entonces nuestro camino? ¿La perspectiva de otro invierno de desencanto? Podría ser..., pero prefiero creer que se han aprendido ciertas lecciones a partir de la experiencia y que vamos llegando, lenta y dolorosamente, al otoño de la razón. Espero que a éste lo siga un invierno del sentido común ya que, si no es así, seremos desviados de nuestro camino”. Aquí podríamos decir también, con humildad y con tesón, como el presidente Kennedy en su toma de posesión, que en FORO “prometemos nuestros mejores esfuerzos para ayudarles a que se ayuden a sí mismos durante todo el tiempo que sea necesario”. Pero no es un auxilio desde el paternalismo o la sustitución, sino profundizando en compartir la defensa de Asturias ante todo y frente a todos.  Todo esto requiere audacia y, sobre todo, coraje para grabar a fuego en la conciencia de cada ciudadano que cualquier oportunidad perdida es un derroche a veces cercano al atentado contra las que son dos de nuestras señas de identidad: el amor a la libertad y el convencimiento de que nadie es más que nadie si no hace más que el otro.

  • El coraje de enfrentarse al conformismo de la oligarquía dominante  y a la resignación social recetada como anestesia

Sin la más mínima intención de caricaturizar la situación, y más bien doliéndose de la existencia de sus perversiones, hemos de constatar que, dentro de los males de Asturias, figura una confusión de los territorios acotados para la convivencia, de modo que quienes deberían resolver los males se han convertido en un problema; los defensores de los trabajadores han trucado el histórico movimiento sindical en un conglomerado en favor de los intereses de sus dirigentes; la degradación de una administración pública fraguada en la arbitrariedad y el dedazo obliga a los tribunales de justicia a devolver la legalidad al abuso de los nombramientos de libre designación; la Banca ha dejado de prestar dinero para reclamárselo al Estado en beneficio propio; las obras públicas destinadas a mejorar la calidad de vida se han paralizado porque el centralismo desprecia la aspiración de los ciudadanos de provincias a un trato equitativo; no hay iniciativa, imaginativa o disparatada, audaz o cauta, que no pregunte por cuánto dinero podrán recaudar previamente procedente de las subvenciones; y los apoltronados quieren comprar con retribuciones la deslegitimación de la función más democrática de los diputados castigando la movilidad para dificultar la cercanía a los ciudadanos.

Este círculo vicioso, cuyo espectáculo es de sesión continua en la pista circense de la actualidad, va camino de constituirse en otra más de las señas de identidad de Asturias, la más oprobiosa y vergonzante. Y frente a quienes, intentando eludir sus responsabilidades, se refugian en el cínico “en todas partes cuecen habas”, desde FORO les decimos que no. Que ni nos callamos ni nos resignamos, y que preferimos afrontar las trampas de los expertos en picaresca antes que mirar hacia otro lado. Sin querer llegar al radicalismo unamuniano de “amamos a España porque no nos gusta”, mantenemos nuestra pasión por Asturias basada en la radicalidad de formar parte de ella y, por tanto, de reconocer que nada de lo que aquí ocurre nos es ajeno. Nos negamos a la complacencia de los Nerones de turno tocando el arpa de la ‘estabilidad’ ante el incendio de Asturias; y lo que contemplamos detrás de las llamas de la “normalidad” oficial que asolan Asturias no es un paisaje de bosques calcinados ni de ilusiones taladas sino, y pese a tantos sinsabores, un panorama de esperanza. La misma esperanza que Azaña albergaba cuando señaló, en su inolvidable conferencia ‘Grandezas y miserias de la política’ que “estoy persuadido de que en España hay alientos sobrados para todos los vuelos. Lo que hace falta es, primero, saber que existen; segundo, saber dónde están; y tercero, tener el valor de ponerlos en movimiento por amor hacia los que poseen los alientos mismos”.

En el mismo contexto ético de aspiración a lo mejor para nuestro pueblo se enmarcan tanto nuestro reconocimiento de la realidad como nuestro afán para superarla. Y en el coraje -para Azaña, valor- que reclamamos y alentamos confluyen todas las energías imaginables para hacer posibles nuestros sueños. No somos un ejército cuyo único historial es regresar, dando bandazos, de una derrota. Pero, por desgracia, Asturias va camino, si nuestro coraje no lo frena, de ser un hormiguero en desbandada o una colmena en que, desmantelando las sagradas leyes de la colaboración apícola, los encargados de velar por esos misteriosos códigos se han convertido en caciques al servicio de sus intereses. El coraje para cambiar no es, pues, una imposición que viene de las alturas, porque en esas cumbres no interesa el cambio. Es  -ha de ser-  un movimiento civil, una marea que nace y se gesta en lo más profundo de las galerías sociales; en las plantas en que más se sufre el paro y el desasosiego; y que se va convirtiendo con los vientos de los engaños y los fracasos de los desacreditados gobernantes del sistema sucursalista en marejada que va contagiando a la sociedad entera hasta salir a flote y actuar en los niveles por los que navegan, ciegos y soberbios, los yates de los acomodados depredadores o los flotadores dorados de los advenedizos, algunos de los cuales saquearon las arcas autonómicas y están ahora a la espera de decisiones judiciales inminentes.

Si algunos siguen en la irresponsabilidad pasiva y en la indolencia ante los males inamovibles y los errores arraigados cometidos en Asturias y contra Asturias, algún día se les preguntará por qué no se dieron esos pasos imprescindibles hacia adelante, por qué no lo hicieron -si es que se niegan a ello- y optaron por seguir alentando la inmovilidad en lugar de aceptar el cambio razonable, que también ahora es el cambio imprescindible. En las circunstancias dramáticas que vive Asturias, no vale responder lo que Caín dijo a Yhavé: “¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?”. Nuestro proselitismo no es de suma de mercaderes buscadores de negocios sino de renovación de la conciencia cívica de los asturianos que se rebelan contra en conformismo en la búsqueda del bien colectivo. En FORO creemos firmemente que un nuevo destino de progreso para una nueva Asturias es posible, y reitero nuestra invitación a liberar el coraje necesario para subirse a este carro tirado por nuestras convicciones y por nuestra esperanza puesta en todos los asturianos, incluso en quienes articulen el reconocimiento de estas deficiencias con su propia música y su propia letra.


4.- Epílogo

Vuelvo a las metáforas del comienzo de mi intervención: nuestro queso se lo están comiendo otros y el país que se creía rico está camino del desguace. Esa es la parte real y desoladora del diagnóstico sobre Asturias. Pero del brazo suyo viene otra que reitero: si sumamos el coraje personal del pecho de cada cual al coraje colectivo que atesora la organización que presido para acometer todos estos retos al mismo tiempo, la transformación de Asturias será posible y la actual pesadilla será condenada al baúl de los recuerdos. Como reconoce sabiamente uno de los inmovilistas liliputienses de la fábula del queso de Johnson, “eran las anclas que nos dificultaban el avance. O bien se sentían demasiado cómodos, o bien le tenían demasiado miedo al cambio porque un cambio impuesto despierta oposición”. Pero esta oposición, explica Manzanares ironizando sobre las ambiciones del país que se creía rico, suele acabar cediendo ante el sentido común, de forma que un día “el país, que ya dudaba de su riqueza, comenzó a admitirlo: la salida de la crisis estaba solo en manos de su gente, pero no estaba seguro de si esto era una buena o mala noticia… y al final, nuestro país supo lo más importante: su mañana sería todo lo hermoso que su gente fuera capaz de soñar”.

Desde FORO os invitamos, y os pido que invitéis a todos cuantos os escuchen, a levar las anclas del velero bergantín de Asturias; saquemos el coraje necesario para que los asturianos pierdan mayoritariamente el miedo al cambio; pongamos manos a la obra arrimando el hombro, porque hoy lo asturiano es votar a FORO; y soñemos con el mañana que queremos dar a nuestros hijos. Por amor a Asturias.

Muchas gracias, queridas amigas, queridos amigos.



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