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06/09/2012
Reunión de Apertura del Curso Político 2012-2013

 

El calendario político sitúa el inicio del curso político coincidiendo con el día de Covadonga, reconocido oficialmente como el día de Asturias. Es una feliz coincidencia porque nada mejor que el espíritu de Covadonga para cargar las pilas del entusiasmo y del esfuerzo de todos los asturianos. En esta fecha conmemoramos que hace casi mil trescientos años, unos asturianos como nosotros se enfrentaron al enemigo más poderoso de su tiempo: a un imperio que se extendía por tres continentes y que se paseó de Sur a Norte por la Hispania visigoda con un ejército que no conocía la derrota, hasta que se topó con nuestros paisanos. El combate era desigual pero aquellos asturianos no se rindieron. Conocían las dificultades y, a pesar de todo, siguieron adelante porque acertaron a sacar rendimiento de sus ventajas. No fue fácil; no lo fue en absoluto: después de aquella primera victoria -reconocida por los dos bandos- todavía les quedaron muchas décadas de sacrificios hasta poder ofrecer, a su tierra y a sus hijos, un futuro digno, un futuro propio.

 

Hoy también nos enfrentamos a dificultades enormes. El panorama económico es desolador. El Gobierno de España transmite a diario dudas acerca de si nuestros socios europeos son amigos que navegan en nuestro mismo barco de la Unión, o enemigos que lo hunden desde el aprovechamiento de la desunión. Vamos por mal camino y parece que estamos cada vez más solos. Los españoles en Europa y los asturianos  en España. Por eso la gente necesita, sobre todo, una cosa: esperanza. Y la esperanza nunca nacerá de espíritus desanimados sino de espíritus rebeldes, que es la única actitud que puede crear la fórmula infalible de la confianza. Los asturianos necesitamos creer que podemos salir de ésta, y saber que podemos superar esta crisis. Rodeado y arropado de todos vosotros, del equipo que formamos en FORO, a pesar de los poderosos adversarios que ponen palos en las ruedas, estoy convencido de que manteniendo nuestro rumbo, huyendo de los cantos de sirena a diestra y a siniestra, trabajando cada día más que los demás, y permaneciendo unidos en lo esencial, los asturianos podemos superar esta crisis como ya supimos hacerlo en otras ocasiones.

 

Este año, en este comienzo de curso, también coincide el final de la etapa de los cien primeros días del Ejecutivo de Javier Fernández que concluyó ayer 5 de setiembre. Más allá del necesario seguimiento del día a día, supongo que nadie negará a FORO la cortesía con la que hemos respetado este plazo ya tradicional para permitir al nuevo Gobierno regional poner en marcha su programa. Pero antes de hacer balances, me parece imprescindible recordar las cuestiones esenciales de nuestra existencia misma.

 

Primera cuestión: ¿Para qué creamos FORO? ¿Para cambiar Asturias en favor de la mayoría formada por los más débiles que sufren las crisis, o para combayar con la minoría de los poderosos que sacan grandes beneficios de la decadencia?

 

Segunda cuestión: ¿Por qué estamos en FORO y no en otro partido? ¿Por  buscar un empleo fijo o un sillón al que atornillaros durante cuatro años lo más cómodamente posible o por impulsar desde donde nos hayan colocado los asturianos un cambio de rumbo en la sociedad asturiana que permita emprender el camino de salida de la decadencia regional?

 

Podrán decir que los de FORO somos mejores o peores que los demás. Pero nunca podrán decir que somos iguales. Somos muy conscientes de que lo que nos impidió aprobar los Presupuestos en enero de este año fue la pinza PPSOE, liderada personalmente por Javier Fernández y empeñada en obstaculizar a FORO antes que en sacar adelante a Asturias. Por eso convocamos a los asturianos a unas nuevas elecciones. Somos muy conscientes de que lo que impidió a FORO seguir al frente del Gobierno del Principado fue el empeño del PP dirigido personalmente por Mariano Rajoy para hacer inviable un pacto con UPyD.  No me detendré mucho tiempo en detallar estos hechos por evidentes y bien conocidos, pero sí recordaré una y otra vez lo que algunos nostálgicos del difunto llamado centro derecha asturiano querrían olvidar.

 

En esas difíciles circunstancias del adelanto electoral forzado, FORO mantuvo en marzo pasado  el apoyo firme y sólido del 25% de los asturianos, lo que por un lado mide un retroceso de 4,83 puntos de espacio electoral autonómico y por otra un aumento de 31.151 votos sobre los resultados de las elecciones generales de noviembre, que nos permitieron volver a derrotar claramente al Partido Popular, que perdió 116.430 votos entre noviembre y marzo, a pesar de las ocho visitas de ministros y las tres del Presidente del Gobierno, despliegue apabullante e insólito en la historia electoral reciente de España saldado con una derrota estrepitosa. Pues a pesar de todo eso, hoy representamos al 25% de los asturianos que apuestan por un partido diferente, por un modo diferente de hacer política y por una política diferente. Por cierto, ese mismo día 25 de marzo, sin el inconveniente de unas elecciones anticipadas y con una mayoría absoluta a cuestas, en Andalucía  los socialistas perdieron casi diez puntos, o sea, el doble que FORO en Asturias.

 

Somos conscientes del momento difícil que nos toca vivir, y de las dificultades para superar los problemas que nos acosan. En FORO no tenemos fórmulas mágicas para resolverlos, ni hemos ofrecido nunca milagros, aunque hoy pueda parecer un milagro que la realidad a nosotros no nos haya impedido cumplir nuestro programa, ni nos haya empujado a mentir. Por eso pensamos que el primer punto de cualquier programa para superar la crisis tiene que consistir en asumir la responsabilidad de decir la verdad a los ciudadanos en cualquier circunstancia. Y el segundo en garantizar la generosidad de resignar los cargos públicos, para dar paso a quienes cuenten con el respaldo de los ciudadanos, sin dejar que la impotencia convierta en incompetencia el ejercicio de la actividad pública.

 

La mayor corrupción de los principios éticos de una sociedad se refleja en la capacidad de convivir con la mentira para sobrevivir. Da igual que sea para sobrevivir políticamente, o que sea para sobrevivir económicamente como es el caso de La Nueva España. La fórmula de si pagas escribo bien de ti aunque sean grandes mentiras, y si no pagas te silencio o te desacredito impidiendo que se cuente siquiera una pequeña verdad es propia de espíritus miserables y de sociedades degradadas. La técnica burda de usar los titulares como lupa para convertir en elefantes a los microbios, o la trampa del anónimo informante para inventar noticias inverosímiles, son versiones disimuladas de la mentira como corrupción. Las mentiras de La Nueva España han llegado al paroxismo de negar o manipular a su propia hemeroteca, es decir, de faltar al más elemental respeto hacia sí mismos. A partir de aquí, esperar que sientan algún respeto por la sociedad asturiana o por la gente es puro disparate. El comportamiento inmoral contrario a todo principio deontológico de La Nueva España forma parte de las causas profundas de la decadencia de Asturias. Por eso, cualquier pretensión de cambio y de regeneración ética en Asturias exige la recuperación de un sistema respetuoso de medios de comunicación libres, serios y honrados, en el que sobran los mentirosos y los manipuladores.

 

A finales de agosto del pasado año, cuando el Gobierno de FORO llevaba apenas un mes dedicado a desmontar una Administración heredada con treinta años de antigüedad e inmovilismo, ya nos decían unos portavoces que regresaban morenos de sus vacaciones estivales, que no habíamos hecho nada. Cuando cumplimos los cien días, la oposición del PPSOE dijo textualmente que: “no se podía hacer peor”. Y no hubo tregua. Ni la hubo antes ni la hubo después de los cien días.

 

La Nueva España proclamó como balance oficialista de los cien primeros días de Javier Fernández el regreso a la normalidad. Veamos qué es la normalidad para el panfleto oficialista. En los primeros cien días de la legislatura  de 2008, con Areces al frente del Gobierno, la oposición del PP solicitó 18 comparecencias de sus consejeros para que explicaran sus programas. En la anterior legislatura, hace un año, conmigo al frente del Gobierno, las comparecencias solicitadas por el PPSOE a los consejeros de FORO fueron 86. Y ahora, en estos últimos cien días, las comparecencias solicitadas por FORO a los consejeros de Fernández fueron exactamente catorce. 18  comparecencias frente a 86 para ahora volver a 14: esto es lo que los profesionales de la manipulación entienden como vuelta a la normalidad. Pero se puede describir de otra manera mucho más respetuosa con la verdad: que hay presidentes y gobiernos del Principado a los que se deja gobernar, y otros a los que se les hizo la vida parlamentaria imposible ya en los 100 primeros días. 

 

¡Qué fácil fue el pasado año para Javier Fernández hacer política contra FORO, de espaldas a Asturias, contando con el PP de aliado! Pero ahora, cuando los estrategas de la comunicación socialista llevan cien días tapando la ausencia manifiesta del presidente con el photoshop -o sea, cada día una foto presidencial en el mismo despacho, sin levantarse  del sillón- la falta de acierto de su Gobierno sí que resulta clamorosa. Si antes para Javier Fernández el Gobierno de FORO era el creador de problemas ¿cómo explica Javier Fernández ahora que, desde el mismo día que llegó él al Gobierno de Asturias, empezara la huelga, la huelga y la huelga? Y esto de la huelga no lo repito tres veces por casualidad. No. Lo repito porque, en el primer mes de gobierno de Javier Fernández, se convocaron tres huelgas prácticamente seguidas: la del transporte, la de la enseñanza y la de la minería. Y ahora son inminentes una huelga de funcionarios y otra en sanidad.

 

Invito a los curiosos a que se detengan brevemente en estos sectores para analizar si realmente FORO hizo algo en su defensa -o en su correcta gestión- o si sólo se dedicó a lanzar ocurrencias improvisadas que enfadaron mucho a mucha gente. A que indaguen si el Gobierno de FORO contribuyó a calentar los ánimos de los afectados o a serenarlos. A que decidan si el Gobierno de FORO fue parte del problema o parte de la solución. Pondré algunos ejemplos: el curso pasado -el que empezó en septiembre del 2011- fue el primero en muchos años que no arrancó con una huelga en la enseñanza. Y no fue precisamente porque el Gobierno de FORO dispusiera de más dinero que nunca. No. Más bien todo lo contrario. Algo, entonces, habrá tenido que ver la buena gestión. Y algo habrá ayudado la coherencia del Gobierno de FORO de no aplicar recortes en los asuntos esenciales, pero sí en los prescindibles. Lamentablemente esa situación no se va a dar este inicio de curso.

 

Otro ejemplo es el Centro Internacional Niemeyer. El Gobierno de FORO se esforzó por reclamar la transparencia absoluta en la gestión de una Fundación que administraba dinero cuasi exclusivamente público, y por exigir la representación que se correspondía con la aportación económica real de cada patrono. Ni los gestores aportaron al Gobierno de FORO los datos mínimos, ni facilitaron la realización de una auditoría, ni aceptaron revisar unos acuerdos adoptados de manera irregular por el patronato. Hubo que impugnarlos por la vía civil para reclamar la legalidad de las actuaciones. La llegada de Javier Fernández no rectificó en nada la actuación del Gobierno de FORO. Más bien lo contrario. Su llegada se salda, de momento, con la ratificación del encargo de la gestión a RECREA hecho por el Gobierno de FORO; con la corrección voluntaria de las irregularidades que había denunciado FORO en la composición del patronato, seguramente para evitar el varapalo judicial; y con el reconocimiento de una deuda de 1.600.000.- € que aún no sabemos quién va a asumir. Algo habrá ayudado la valentía de FORO de exigir legalidad y transparencia en la gestión pública y en el manejo del dinero público. Lamentablemente, algunos quieren volver a las andadas.

 

Otro ejemplo son los recursos promovidos por el gobierno de FORO contra las decisiones insolidarias e inconstitucionales del gobierno de Rajoy sobre la anulación de los Fondos Mineros y sobre los recortes en Sanidad y Educación. A nosotros no nos tembló el pulso para reclamar en todas las instancias políticas y jurisdiccionales lo que en derecho le corresponde a los asturianos y al Principado. Javier Fernández primero dijo “no sé”, luego dijo “sí”, pero ahora los que “no sabemos” somos todos los demás. Lamentablemente, no podemos asegurar sí Javier Fernández actúa con pereza o deja de actuar por sumisión, pero en ningún caso se ha atrevido públicamente a cancelar  las criticadas actuaciones del Gobierno de FORO.

 

Los últimos ejemplos -podría poner muchos más, que tendrá que explicar en el debate del Estado de la Región en octubre- son los miramientos  hacia el Gobierno de Rajoy, al que se puede decir que realmente hace la pelota, en un comportamiento poco digno, que tiene encandilada a la presidenta del Partido Popular. Hasta la fecha, Javier Fernández realmente no hizo otra cosa que renunciar a formular cualquier exigencia al Gobierno de España, ya sea en infraestructuras del Estado, la minería del carbón, las tarifas eléctricas, las ayudas a la construcción naval, la ganadería cantábrica o cualquiera de los asuntos trascendentales para Asturias y para los asturianos, sobre los que luego volveré. Como aperitivo de campaña electoral, la ministra de Fomento se jactó la semana pasada en Galicia de haber adjudicado en los ocho meses que lleva en el cargo 1.745 millones de €, equivalentes a 290.000 millones de pesetas, con destino al AVE gallego. No sé cuantos más dedicará al AVE vasco en la campaña electoral. En Asturias también hubo elecciones en marzo, pero no tuvimos tanta suerte con el Gobierno de Rajoy, que  lleva adjudicados 0 €, equivalentes 0 pesetas, para el AVE de Asturias, que apenas necesita unas migajas del gran festín electoral vascogalaico para poner fin al despilfarro de los túneles inutilizados de la Variante de Pajares y del Metrotrén de Gijón. Lamentablemente, por la consejera del ramo sabemos que, al parecer, el Gobierno de Javier Fernández  ve esta discriminación con buenos ojos y hasta se ofrece a consensuar el calendario de retrasos que se le proponga.

 

En dos asuntos importantes para Asturias, Javier Fernández sí ha rectificado la política de FORO. En el fomento del empleo de los jóvenes y en el fortalecimiento de un clima de confianza empresarial. Javier Fernández quiere eliminar el Salario Joven que implantó el Gobierno de FORO, sin tener claro por qué lo quieren sustituir. Y está jugando con cosas muy importantes, como las que su antecesor Areces hizo famosas con el nombre de  “leyendas urbanas”.  Casi la mitad de los jóvenes asturianos que están en disposición de trabajar no pueden hacerlo porque no encuentran dónde. La tasa paro juvenil en Asturias, que alcanza un 48,3 por ciento, es 27 puntos más alta que la media del conjunto del mercado laboral asturiano.

 

La fórmula del Salario Joven puede que no fuera particularmente novedosa, pero el enfoque y la manera de ejecutarla sí: sin hacernos trampas a nosotros mismos. En el anterior plan trianual de este tipo -el 2009-2012- los Ayuntamientos cobraron por adelantado cantidades importantes a cambio de garantizar inserciones laborales en empresas del concejo. Un grupo muy numeroso simplemente no cumplió con esas inserciones y tampoco devolvió el dinero -sencillamente lo gastó en conceptos que no pueden considerarse como empleo- y originaron una deuda con el Principado de más de millón y medio de euros. Como es su obligación, el SEPEPA (Servicio Público de Empleo del Principado de Asturias) tramitó la revocación y, actualmente, el expediente está en la Consejería de Hacienda. ¿Por qué no se han dado ahora más pasos para exigir el cobro de estas cantidades? ¿Cuál es la estrategia de este Gobierno para combatir el alarmante problema del paro juvenil?

 

Porque, sencillamente, Javier Fernández no la tiene. Como no tiene tampoco una voluntad clara de apoyo a los empresarios, y esta es la segunda rectificación conocida a la política de FORO. Digo bien a los empresarios, porque el apoyo a la cúspide de su organización sí que parece asegurado. Con la que está “cayendo” en España y en Asturias respecto de la credibilidad de los gobiernos autonómicos y del Estado, viene Javier Fernández a proclamar que no confía en los empresarios, que no confía realmente en los emprendedores. Se lo espetó públicamente a los empresarios asturianos en la última asamblea de su organización: “No confío en vuestra buena fe ni en vuestro sentido de la justicia. Os necesito pero no por vuestro altruismo. Apelo únicamente a vuestro egoísmo como empresarios; a vuestra búsqueda del interés: a vuestro evidente afán de lucro…”. Sencillamente, palabras impresentables.

 

Pensamientos que explican por qué los socialistas siempre se “equivocan” -lo digo suavemente- a la hora de asignar recursos a proyectos empresariales fallidos. Por ejemplo, Alas Aluminium que recibió no menos de 13,5 millones de € (es probable que hasta 16), unos 2.250 millones de pesetas para crear empleo, y acaba de cerrar despidiendo a sus 258 trabajadores. Autotex: recibió 3 millones de €, 500 millones de pesetas, y creó 207 empleos, todos ellos finalmente despedidos. Laboratorios Diasa: 3,4 millones €, 90 empleos también extinguidos por cierre de negocio. Venturo XXI: 1,36 millones €, 73 empleos, todos despedidos por cierre definitivo. Panificadora Frío Vivo: 466.000 €, 40 trabajadores, también todos despedidos. Laminados Aller: 4,5 millones €, 55 empleos, todos ellos con ERE rotativo. Rioglass: 9 millones €, 180 empleos que ya acumulan tres EREs. O Kerkus Metal: 3,5 millones €, que lleva despedidos 56 de sus 78 trabajadores… Y no sigo. Lamentablemente, esta es la política de empleo que saben hacer los gobiernos socialistas. Y la  prueba de la afición socialista a la equivocación es el nombramiento por Javier Fernández del mismo Consejero que protagonizó estos ejemplos de fortalecimiento del clima de confianza empresarial que necesita Asturias, y de fomento del empleo en Asturias.

 

A la vista de todo esto, si tuviera que resumir en dos palabras los cien días del Gobierno de Javier Fernández, estas serían el desconcierto y el desacierto. El desconcierto que transmite su incapacidad para demostrar que la política de FORO estaba equivocada para cambiar el rumbo de Asturias, y el desacierto que apunta en sus iniciativas continuistas que desatienden la creación de empleo en Asturias y en su actitud complaciente frente a la política insolidaria hacia Asturias del Gobierno de Rajoy.

 

Debo reconocer que FORO, tras las elecciones generales del pasado mes de noviembre, votó la investidura de Mariano Rajoy sin otra pretensión que la de demostrar confianza en una política distinta de la del Gobierno socialista de Zapatero; demostrar confianza en su programa electoral y en su programa de investidura. Esa confianza empezó a ser defraudada muy pronto, tras el primer Consejo de Ministros en el que anuló las ayudas para las infraestructuras de las comarcas mineras. Desde entonces, acuerdo tras acuerdo, el Gobierno de Rajoy faltó a sus compromisos programáticos en los que se basó nuestro depósito de confianza política. El propio Rajoy acaba de explicar que “quien me ha impedido cumplir mi programa ha sido la realidad”. Para que no haya interpretaciones equivocadas, se lo ha dicho este domingo pasado a cuatro periódicos europeos. En consecuencia, ¿debemos entender que cuando lo redactó estaba fuera de ella? ¿O simplemente que nos mintió después? ¿O tal vez las dos cosas?

 

Lo cierto es que Rajoy en ocho meses, con el viento mediático soplando muy a su favor desde todos los cuadrantes, ya está situado a la altura del descrédito de Zapatero. El PP pierde hoy entre 10 y 15 puntos según los sondeos nacionales publicados. Si Zapatero, además de negar la crisis, llevó a una economía española equilibrada a acumular un déficit desde 2008 de 33,5 puntos de PIB, equivalentes a 360.000 millones de € (4,5% en 2008, 11,2% en 2009, 9,3% en 2010 y 8,5% en 2011), Rajoy no solo no ha devuelto la credibilidad a la economía española, sino que, a pesar de  su mayoría absoluta,  con sus improvisaciones y  sus errores ha disparado la prima de riesgo de nuestra deuda desde  los 340 puntos (21 de diciembre, fecha de toma de posesión de Rajoy) hasta los 500 puntos de estos últimos días. No hay iniciativas en materia de fomento de la economía productiva que permitan no ya estimular sino mantener el empleo. El Gobierno de Rajoy solo se dedica a recortar implacablemente por aquí y por allá en la educación, en la sanidad, en la función pública o en la minería. Su escasa capacidad de actuación está centrada en las tarifas para ayudar a las eléctricas o en facilitar cientos de millones de euros para cubrir agujeros en los bancos. Ya vamos por la tercera reforma del sistema financiero y sabe Dios las que quedan en los Consejos de Ministros próximos, con el programa de improvisaciones de Rajoy, pero el crédito no fluye a las familias para el consumo, ni llega a las empresas para desenvolverse.

 

Para mayor escarnio, el Gobierno de Rajoy acaba de crear el “banco malo” con el 50% de participación del Estado, es decir, con el dinero de todos los españoles. El “banco malo” sacará a la venta a precios de saldo los pisos y solares impagados o embargados, apuntillando  otro mercado, el inmobiliario, y arruinando definitivamente al sector de los empresarios promotores y constructores privados. El Gobierno salva a los bancos, pero no se ocupa de asegurar la financiación  ni a las familias ni a las empresas, por lo que la economía española se está yendo a pique.

 

En Asturias lo sabemos mucho mejor que en otras Comunidades Autónomas. Nuestra minería cierra inexorablemente sin plan alternativo alguno de reactivación y nuestras constructoras de obra civil no tienen tajo en Asturias porque el que hay lo adjudica el Gobierno de Rajoy con criterios estrictamente electorales, excluyendo a Asturias. Tras unas inolvidables fotos en campaña, los enfrentamientos entre los ministros Soria y Montoro, y su falta de acuerdo en la reforma de la tarifa eléctrica también están poniendo en peligro la continuidad de la gran industria asturiana. Arcelor, Alcoa o Asturiana de Zinc pagan la energía casi un cincuenta por ciento más cara aquí que en Francia. De hecho, España ocupa actualmente el tercer puesto en el ranking europeo de mayor coste, solo por detrás de Chipre e Irlanda. Para estas grandes compañías el porcentaje que supone el coste de la electricidad puede representar hasta el 40% del total de cada unidad producida.

 

Hablamos, entonces, del ser o del no ser del negocio empresarial, de su capacidad para competir, y de su continuidad para mantener el empleo. Asturias es la  capital española del acero, el zinc y el aluminio, pero esa importancia y esa fuerza, en el contexto español, es relativa. Justo lo contrario de lo que piensa el Gobierno de Rajoy sobre las compañías eléctricas, que las considera vitales para el conjunto de la economía española. Por eso, este problema de la competitividad de nuestra industria, como tantos otros, es más político que técnico: es una cuestión de equilibrio de fuerzas en la que los asturianos no podemos limitarnos a jugar el papel de espectadores asustados en el que nos coloca el Gobierno de Javier Fernández, aplaudido por el PP.

 

Porque, sin ninguna duda, la principal consecuencia de todos estos errores de gobierno es que acentúan el principal problema de los asturianos, que es el desempleo. La falta de competitividad de nuestra industria y la falta de apoyo a las empresas y a los trabajadores trae como consecuencia el aumento del paro. Hace falta una estrategia clara para impulsar la economía competitiva, que es el único camino eficaz de  combatir el paro, sobre todo el desempleo juvenil, y no parece que ni el Gobierno asturiano de Javier Fernández ni el Gobierno de Rajoy la tengan.

 

Y como al perro flaco todo son pulgas, a la crisis del equipo económico del Gobierno se suma ahora una crisis política cuyas consecuencias se van a medir en los adelantos electorales en el País Vasco y en Galicia. En el País Vasco el PP rompió el acuerdo que mantenía con el PSOE para gobernar con un programa común sostenido por una mayoría suficiente. Sus consecuencias parece que van a facilitar la llegada de un gobierno nacionalista con  presencia de Bildu, que es como decir que a la “política de Estado” del PP y del PSOE en Euskadi le salió el tiro por la culata. En Galicia el adelanto electoral se produce a pesar de la mayoría absoluta del PP para cumplir la legislatura sin obstáculos. Por eso, en FORO echamos de menos las explicaciones de Rajoy, tan locuaz y tan explícito para censurar el adelanto electoral provocado por la alianza del PPSOE durante la legislatura pasada en el Principado de Asturias. 

 

Esto solo es posible gracias a que contamos con equipos de personas movidas por el espíritu de servicio más que por la aspiración de convertir en oficio la vida pública. Quiero resaltar el ejemplo de algunas personas que durante más de un año han dado credibilidad a nuestro modelo de compromiso, y que por razones diversas han dejado recientemente sus cargos y vuelven a centrarse en su actividad laboral o profesional: a Arturo González de Mesa en Oviedo, a Carmen Alsina en Gijón, a José Manuel Álvarez en Pravia y a Paco Roces en Gozón. Al resaltar su ejemplo también quiero agradecer públicamente la confianza y el apoyo que nos dispensan, tanto en el desempeño de sus cargos políticos como en su respetable actividad privada. Ni todas las personas ni en todos los partidos se dan las condiciones para decidir libremente el modelo de compromiso público en el que “ser” va siempre por delante de “estar”.

 

Como subrayé al principio, quienes estamos en FORO no votamos ni al PSOE de Zapatero y Rubalcaba, ni al PP de Rajoy. Estamos a salvo de esa cuota de responsabilidad cívica, aunque no estemos excluidos de sufrir las consecuencias de las mentiras y de los fracasos de los gobiernos del PSOE y del PP. Puede parecer una obviedad, pero es un argumento fundamental para explicar a los ciudadanos que en FORO:

 

-nada nos va a llevar ni nos va a forzar a renunciar a nuestros principios;

-ni nadie desde afuera va a transformar a la medida de su conveniencia nuestro modelo de partido;

-ni prebenda alguna  venga de donde venga  cambiará nuestro estilo de “ser” o “servir” antes que “estar” en los cargos públicos.

 

Son los rasgos de nuestras diferencias originales, y son los músculos de nuestra fortaleza ante el futuro. Nos queda mucho por hacer. Os invito a perseverar en el camino emprendido.

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