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26/10/2011
Cien días creando futuro

Oviedo, 26 de octubre de 2011

 

Amigas y amigos:

 

Muchas gracias por vuestra asistencia y vuestro apoyo. Muchas gracias al Colegio de Médicos que pone a nuestra disposición las instalaciones de este magnífico salón de actos. Desde que el presidente Roosevelt lanzara la idea, tomar como referencia de la gestión de un gobierno las actuaciones que se ponen en marcha durante los primeros cien días de gestión se ha convertido en tradición. Nosotros cumplimos hoy esos cien días desde que el pasado 18 de julio se incorporaron los nuevos miembros del equipo de gobierno, a los que quiero dar las gracias por su trabajo y por el esfuerzo realizado a tres turnos, sin descanso, para ofrecer a los asturianos las líneas básicas de nuestro programa y de nuestra decidida voluntad de ponerlo en marcha con responsabilidad.

 

Es un buen día para hacer repaso y para reafirmar nuestros compromisos con el futuro de nuestra tierra. Pero antes quiero agradecer el apoyo y la colaboración también a cuantos confían en FORO y nos ofrecen diariamente ánimo para desarrollar la tarea de gobierno que tenemos encomendada. Me refiero a alcaldes, a sindicatos y a organizaciones empresariales, a la institución universitaria, a colectivos sociales y a ciudadanos particulares con los que sin una buena comunicación y, en su caso, sin su apoyo no sería posible poner en marcha nuestras propuestas de gobierno.

 

La presencia de FORO en la vida política asturiana significa un cambio muy profundo y sin precedentes en España. Pero no me refiero a las personas que ocupamos cargos públicos, sino a la movilización cívica que ha cristalizado en una nueva alternativa política frente a los partidos mayoritarios del pasado, y al  contenido del mensaje en virtud del cual los asturianos nos han encomendado la tarea de desempeñar el gobierno de nuestra comunidad autónoma. Escuchando y leyendo algunas opiniones repetidas con cierta insistencia quiero manifestar, con respeto hacia las mismas, que los asturianos que apoyaron a FORO no han depositado en nosotros su confianza mayoritaria para que todo siga igual, sino más bien para lo contrario: para promover un cambio profundo en el rumbo de los asuntos públicos que abra nuevos horizontes de progreso y de bienestar a la sociedad asturiana que soporta una grave crisis política, económica y social.

 

A nadie puede extrañar que este cambio encuentre serias resistencias entre los acomodados beneficiarios de la entente cordial que durante tantos años manejó los hilos de la política regional. Para empezar, en la Junta General del Principado hasta el pasado 20 de junio los nuevos diputados de FORO no pudieron ocupar sus despachos porque los anteriores se resistieron a abandonarlos. Era el primer síntoma de la resistencia al cambio. Pero hoy, más de cuatro meses después, seguimos sin poder renovar las representaciones que nos han encomendado democráticamente los asturianos en la Sindicatura de Cuentas, en la Procuraduría General, en el Consejo Consultivo, en el Consejo Social de la Universidad, en el Consejo de Comunidades Asturianas, en la OSPA, en Bellas Artes, en el ERA, en la Comisión de Desarrollo Alimentario y en el Consejo de Administración de la RTPA. Sí, sí, la RTPA cuyos directivos anuncian acciones judiciales contra los acuerdos del Consejo de Gobierno sigue dirigida y gestionada por un consejo de administración cuyo mandato se extinguió el pasado 22 de mayo, hace cinco meses, situación anormal e insólita en un sistema parlamentario donde la mayoría PP-PSOE de la Junta General del Principado decide e impone que siga todo como antes de las elecciones, o que en el mejor de los casos se alargue la situación anterior lo más posible para que algunos sigan disfrutando de cargos que ya no les corresponde. Los mismos PP-PSOE que conjuntamente nos piden soluciones son los mismos que nos impiden acceder a los órganos competentes para decidirlas. Pedir e impedir al mismo tiempo es el lema que une después del 22 de mayo a los que ya estaban unidos antes.

 

Esta resistencia al cambio no es exclusiva de la Junta General del Principado. En los últimos años se había instaurado en la Administración asturiana un modo de gobernar consistente en tejer una red de organismos, consorcios, entes y fundaciones blindados contra cualquier cambio, en beneficio de los gestores -contratos incluidos- para asegurar a perpetuidad las situaciones personales de los instalados, para que resulten prácticamente insustituibles. Son lo que popularmente se conoce coloquialmente por los “chiringuitos” particulares que dan empleo público y poder de decisión económica a unos pocos, agravando la situación de crisis por ineficacia y despilfarro manda  al desempleo diariamente a muchos asturianos.

 

Siguiendo el lenguaje coloquial, los “chiringuitos” tienen sus particulares principios de funcionamiento y gestión. Son públicos para recibir el dinero del Principado, pero son privados para cómo y en qué se gasta, porque quien aporta no decide y el que decide no aporta. La transparencia es siempre para los demás, que estamos obligados a publicar nuestras declaraciones de bienes y actividades. En algunos “chiringuitos” financiados casi en exclusiva por las administraciones públicas ni siquiera se conoce la retribución que perciben sus gestores que se autoproclaman privados y que no se conoce si están sujetos a alguna incompatibilidad. Las consecuencias son dos. Primera, el gobierno del Principado responde políticamente de su funcionamiento, sin apenas capacidad de decidir o siquiera influir en el mismo. Y segunda, si se mantuviera tan anómalo sistema, el gobierno del Principado quedaría con un margen de acción muy reducido para introducir cambios en la gestión, pero unas obligaciones económicas muy elevadas para financiar su funcionamiento autónomo.

 

Pues bien, después de unos esfuerzos considerables para realizar el reconocimiento previo de estos peculiares paraísos de gestión, el gobierno del Principado está devolviendo a los asturianos la competencia que corresponde a la Administración regional y que había sido, por decirlo suavemente, transferida o externalizada a esta red de organismos refractarios a los cambios políticos y a las normas de transparencia y control. Por una parte, están en marcha cuarenta auditorías de gestión de los mismos, como anunciamos en nuestro programa electoral, para conocer con precisión el coste y la calidad de los servicios que prestan, antes de su reorganización, refundición u supresión. Y por otra, estamos adoptando las medidas necesarias para que el Principado no se vea obligado a aportar a ningún ente, organismo, consorcio o fundación más recursos que los que corresponden a su participación real en los órganos de decisión. Nadie en la actividad privada actúa de otra manera, y en la actividad publica que es de titularidad del Principado, que defiende el interés general de todos los asturianos, no vamos a ceder irresponsablemente el control a ningún particular ni vamos a renunciar a la transparencia en la gestión del dinero público de los contribuyentes. Ni en el IDEPA ni en RECREA. Ni  en la S. R de Turismo ni en ASTUREX. Ni en La Laboral ni en el Niemeyer. Ni en COGERSA ni en el Consorcio de Transportes.

 

Como todo esto no era la habitual en Asturias, a algunos les conviene decir que el gobierno ha hecho pocas cosas. Otros prefieren cuestionar la legitimidad del gobierno para decidir los cambios. Tanto unos como otros esconden lo que no se atreven a decir porque resultaría insostenible: que no aceptan que la política regional cambie porque les afecta a ellos particularmente, y prefieren la continuidad. Pues bien, en interés de la mayoría de los asturianos vamos a seguir impulsando cambios profundos que serán positivos para la mayoría, aunque a un pequeño grupo de instalados le suponga el final de sus pingües rentas y sus cómodas ventajas. Es lo que prometimos en nuestro programa y es lo que vamos a seguir haciendo. Y lo estamos haciendo con paso firme y con prudencia. Los resultados de una buena política no son como los fuegos de artificio en los que se prende la mecha y salen los cohetes y los voladores y el público aplaude. Los resultados de una buena política son como las semillas que primero exigen arar el terreno y abonarlo, luego se entierran, después germinan y afloran, y finalmente dan el fruto.

 

Hablar de cumplir el programa no deja de ser otro cambio profundo en Asturias. Cumplir el programa con precisión y orden. La primera obligación de un gobernante o de un gestor o de un médico responsable siempre es el reconocimiento de los problemas. Primero descubrimos que la contabilidad presupuestaria regional reflejaba más de 200 millones de euros de gastos del ejercicio 2010 sin cobertura presupuestaria que tenemos que afrontar en 2011. Después nos encontramos un endeudamiento mayor del que el gobierno anterior anunció y finalmente comprobamos el incumplimiento del límite de déficit público que en seis meses superó autorizado para todo el año. Ambos problemas fueron señalados con datos por el ministerio de Economía de España, dirigido por la Sra. Salgado, en sendas cartas a la Consejería de Hacienda del Principado en las que nos exige medidas correctoras. Ni los hemos provocado nosotros ni resultan cómodas o simpáticas las medidas de respuesta que requieren, pero las hemos adoptado sin tocar los presupuestos de los servicios esenciales de sanidad, educación o bienestar social.

 

No vengo a este acto a exponer un cómic multicolor sobre las maravillas de este tiempo. Vengo a decir la verdad, como siempre lo he hecho. Estamos abiertos las veinticuatro horas de cada día al escrutinio de las virtudes y defectos del Gobierno que presido. Pero estos cien días han sido para todos, no sólo para el Gobierno. Lo son, en primer lugar, para la sociedad a la que nos debemos, para un millón de asturianos, hayan votado al partido que hayan votado, porque nuestra obligación es gobernar para todos. Y lo son, también, para el resto de las formaciones políticas, para los agentes sociales, para los representantes de los distintos estamentos de la sociedad civil.

 

Lo son, por tanto, también para la oposición PP-PSOE, mucho más compenetrada y unida hoy que antes del 22 de mayo. Permitidme que os confiese que en mis años de parlamentario autonómico y nacional, nunca vi ejemplos de un filibusterismo parlamentario más obstruccionista y más ramplón, ni tampoco una sólida entente como la del PP-PSOE tan anómala como hipócrita. En la Junta General del Principado no se trata de discutir propuestas o de controlar actos del gobierno sino de hacer las preguntas más prolijas e inverosímiles para ocupar el máximo tiempo posible de las consejeras y consejeros en las comisiones con detalles insignificantes e imposibles de memorizar pero que les obligan a perder otro tanto en la búsqueda de los detalles. Solo les falta llegar a preguntar por el listín de teléfonos de los negociados. 

 

Voy a dar tan solo un dato para que todo el mundo pueda valorar objetivamente el nuevo estilo de la oposición. En los primeros 100 días de la legislatura anterior, es decir, en 2007, la oposición del PP en solitario pidió 18 comparecencias de miembros del gobierno, menos de 2 por consejería de promedio. En estos 100 días de esta legislatura la entente PP-PSOE ya ha solicitado 86, de ellas 59 son solo del PP, más de 9 comparecencias por consejería de promedio. ¿Qué ha cambiado para tanto celo parlamentario sobrevenido? Entonces gobernaba el PSOE sin oposición en pleno engaño del pleno empleo, en amable entente con el PP; y ahora gobierna FORO  en plena crisis heredada, cogiendo el toro por los cuernos, lo que provoca que la entente PP-PSOE se radicalice hasta límites propios del filibusterismo. 18 contra 86: los números no mienten, hablan por sí mismos.

 

Esta gran anomalía de la política asturiana, la entente cordial del PP-PSOE de las pasadas legislaturas, no solo no ha hecho autocrítica después de su derrota electoral el pasado mes de mayo sino que se ha reafirmado. Si alguien tenía alguna duda sobre la existencia de una complicidad entre PP y PSOE en Asturias, ahora ya no puede quedarles ninguna después del último espectáculo del acuerdo para cambiar la legislación presupuestaria, oponerse a las medidas de contención del gasto y proteger el modelo de gestión directa de la RTPA.  La política asturiana viene de una situación de perversión de la democracia en la que todo tenía un precio con dinero del pueblo pero de espaldas a los legítimos intereses y a las razonables demandas de la sociedad. Y en la que los que se repartían la tarta, el PP y el PSOE, desde la simulación de unas diferencias ideológicas, estaban de acuerdo, se conocían, sabían calcular el trozo que a cada uno le correspondía, eran colegas, y ahora intentan que el chollo siga funcionando intentando modificar las leyes con carácter retroactivo para que FORO no pueda gobernar con su programa.

 

El gobierno del Principado, con sus medidas de recorte del gasto público no ha hecho sino atender los requerimientos del gobierno de España para tapar los agujeros que ellos mismos crearon con su irresponsable gestión, y que obligó incluso a modificar la Constitución para garantizar su cumplimiento. Además, para FORO la televisión autonómica no es un servicio esencial, como los centros de enseñanza o los hospitales. No estamos engañando a nadie. Prometimos que la televisión pública se gestionaría de otra forma que no costara dinero a los asturianos, porque en FORO tenemos otras prioridades, y lo estamos cumpliendo. La Junta General del Principado puede aprobar otras fórmulas de gestión mediante concesión a terceros, si la mayoría se pone de acuerdo y lo decide. Pero aquí resulta que el PP hace frente común con PSOE contra iniciativas idénticas a las suyas propias en el resto de España. Para demostrarlo, FORO acaba de reiterarlas en una iniciativa parlamentaria idéntica que anunciamos ayer en la Junta General del Principado y que servirá para poner en evidencia la anómala conducta política del PP, capaz de quedarse ciego con tal de intentar convertir a FORO en tuerto, y no ver el daño que sigue provocando a los intereses del país.

 

A la vista de este espectáculo, podríamos decir que encontramos un campo político minado para blindar el fortín de la vieja política, y que estamos procediendo a desactivar las minas de los intereses y a desmontar las alambradas políticas que los protegían. Estos intereses particulares en juego también forman parte de la Asturias reaccionaria. La cabeza visible de su apoyo mediático es, sin duda, “La Nueva España”, el periódico reaccionario, cuya hostilidad hacia FORO es inversamente proporcional al cumplimiento del mandato constitucional de respeto a la información veraz. Dan a diario un curso acelerado de cómo se hacen favores a la competencia por el sistema más directo y sencillo: desinformar sobre lo que ocurre realmente en Asturias. Incluso, tampoco quieren dar noticias sobre lo que conocen mejor que nadie. Como ejemplo, el pasado miércoles 19 de octubre “La Nueva España” informaba sobre la compra por un  fondo estadounidense del 85 % de Telecable, a página completa. En cuatro líneas perdidas en su interior, cuatro, se podía leer que “Carlyle se ha hecho también con el 8 % de Telecable que poseía Prensa Ibérica, grupo editor de La Nueva España” sin detallar que la operación supone 32 millones de euros de ingresos para su “faltriquera”, como les gusta escribir cuando los pelotazos los dan otros. Así informa “La Nueva España” de sus verdaderos negocios, para que los lectores nunca se puedan enterar de los motivos de la hostilidad hacia los que no bendecimos su “desinformación independiente”.

 

Pero los asturianos sí se están enterando. Quienes se han instalado en el sectarismo, en la crítica sistemática y en la descalificación permanente se van a agotar antes que nosotros. Los asturianos perciben que, entre los hábitos más arraigados de unos pocos sectores que a nadie representan, está el de llevarse bien con el Poder, algo que venían practicando, con beneficios tan evidentes como torcidos, en la época en que, desde algún Ayuntamiento y desde el Principado les echaban trigo, y ellos lo recibían con complacencia: “échame trigo y llámame gorrión” parecía ser su eslogan. Pero eso se ha acabado con el gobierno de FORO: ni pagamos “mordidas” ni aceptamos chantajes. Ni financiamos seudoperiodismo publicitario ni subvencionaremos a medio alguno con el dinero público de todos los asturianos a cambio de callar, o para recaudar a cambio de tergiversar en la dirección que supuestamente conviene a una falsa estabilidad. Estaban mal acostumbrados, pero ya se acostumbrarán aunque les cueste y aunque no les interese.

 

En estos cien días también hemos puesto en marcha medidas para evitar la corrupción en el Principado. El pasado 11 de octubre se licitaron en Diario Oficial de la Unión Europea unos nuevos acuerdos marco para la adquisición de mobiliario y material de oficina no inventariable. Se trata de los acuerdos marco de cuya ejecución tuvimos conocimiento los asturianos a través de los expedientes que se instruyen en un juzgado sobre el escándalo Otero-Riopedre.

 

En la pasada legislatura, estos contratos habían sido licitados en contra del procedimiento previsto en la  Ley de Contratos del Sector Público, favoreciendo la falta de concurrencia y transparencia que facilitó la corrupción que investigan los tribunales de justicia. Este gobierno los ha eliminado del mundo jurídico y autorizado nuevos procedimientos que responden íntegramente a los principios que inspiran una contratación pública limpia: igualdad, publicidad, concurrencia, transparencia, eficiencia y austeridad.

 

Esta misma mañana el Consejo de Gobierno aprobó dos medidas cargadas de contenido y de mensaje hacia el futuro: el salario joven y el cheque bebé. Asturias presenta dos hechos diferenciales muy negativos en relación con el resto de las Comunidades Autónomas españolas y con Europa. Es la segunda con menor crecimiento económico en los diez últimos años, es la que tiene menor población ocupada de todas, y la tasa de desempleo jóven se acerca al 40 %. Además, la población en Asturias es la única de España que no crece en estos mismos diez años porque se encuentra literalmente estancada. Ya sé que estas medidas por sí solas no son el remedio contra la despoblación o contra el desempleo juvenil. Ni la estabilidad presupuestaria del Principado es por sí sola es la panacea de nuestro crecimiento. No creo en las varitas mágicas porque no existen más que en los cuentos de hadas. Creo en la elección del camino acertado para cambiar de rumbo. Y estas medidas, junto con otras muchas, muestran a la sociedad asturiana el camino del cambio: el camino del ahorro sin despilfarros para invertir, de la competitividad sin estorbos para crecer y de la solidaridad sin privilegios para ayudar a quienes más necesitan de los demás. Es el camino que marco FORO en su programa. Es el camino para cambiar el destino de Asturias.

 

Y en este camino se presentan inmediatamente las elecciones generales del próximo 20 de noviembre. El escenario político se resume en pocas palabras. Después de desperdiciar los años de bonanza, más de ochenta mil asturianos se encuentran en el paro, con la región a la cola del crecimiento económico y la población estancada. El aislamiento con el resto de España sigue siendo un freno para nuestro desarrollo porque la Autovía del Cantábrico va muy retrasada por Oriente en Llanes y por Occidente en Artedo, Otur y Tapia. La Autovía del Suroccidente interior está paralizada en Cornellana. La línea de ferroviaria Asturias-Madrid ya no está catalogada ni en España ni en Europa como de Alta Velocidad, y también carece de proyectos desde León hasta Oviedo-Gijón-Avilés, con los dos grandes túneles de la Variante de Pajares perforados pero sin vías, sin señalización y sin catenaria. Muchas obras comprometidas en los Fondos Mineros están sin realizar y los convenios caducados corren el riesgo de perderse para siempre, mientras se mantiene la amenaza de cierre de nuestros pozos en 2018. Nuestra ganadería está seriamente amenazada por la Política Agraria Comunitaria con la desaparición de las cuotas lácteas y la reducción de las ayudas al ganado de montaña. Nuestra flota pesquera se reduce de manera imparable. No se cumplen los compromisos de aportación estatal para financiar las atenciones de las dependencias. Nuestros archivos históricos se desgajan del Archivo Nacional en Salamanca y se trasladan a Cataluña.

 

Ante este panorama, los asturianos tenemos muchos motivos para estar seriamente preocupados por el presente y el futuro de nuestro país. Si todos estos perjuicios los sufrió Asturias durante unos años de bonanza, existen motivos muy fundados de preocupación en esta nueva etapa marcada por la crisis, si no cambian las actitudes políticas de marginación y de discriminación hacia el Principado de Asturias. La mayoría de los españoles estamos seguros de que el próximo 20 de noviembre se va a producir el necesario cambio de gobierno porque España necesita un cambio urgente de rumbo político para recuperar el crecimiento y el empleo. No se duda de que el PP vaya a ganar, pero tenemos muchas dudas de cómo van a gobernar en los próximos cuatro años; muchas dudas acerca del fin de la discriminación y de la marginación que viene sufriendo el Principado.  Y este es el gran reto que tenemos ante nosotros los asturianos para asegurar nuestro futuro y no tener que arrepentirnos de otro gran fracaso como el que se derivó de las elecciones del año 2008.

 

El próximo 20 de noviembre, en las elecciones generales, los ciudadanos pueden decidir un cambio para que nuestros problemas se solucionen, si en el Congreso de los Diputados y en el Senado de España los asturianos tenemos voz y votos de parlamentarios que exijan al Gobierno de España la atención que merecemos. Los asturianos necesitamos un Grupo Parlamentario propio en las Cortes Generales de España que nos represente y que defiendan las decisiones adecuadas, en interés de Asturias. No queremos ser más que nadie, pero tampoco podemos permitir ser menos que los demás, como está ocurriendo actualmente. Las dificultades que tenemos que superar para que Asturias cambie su rumbo y recupere la senda del crecimiento, del empleo y del bienestar exigen personas de fiar que sean capaces de cumplir lo que prometen y de garantizar los buenos resultados de sus propuestas. Quienes representamos a FORO ya hemos demostrado con los hechos que jalonan nuestra trayectoria pública que somos personas de fiar y que cumplimos  lo que prometemos, cuando recibimos la confianza de los asturianos para gobernar.

 

Y queremos continuar en esa misma línea, expandiendo la onda de nuestra acción, desde el Congreso y el Senado donde se diseñan las líneas maestras de la vida nacional. Porque amamos Asturias, no nos hemos resignado ante una apasionante oportunidad de participar en las grandes decisiones que marcarán en los próximos cuatro años el rumbo de España. Los asturianos estamos ante una oportunidad histórica de evitar la marginación y la discriminación que nos conducen al aislamiento, al estancamiento y al paro, utilizando las herramientas más poderosas de la democracia: la voz y el voto.

 

A partir del próximo día 4 de noviembre tenemos que volcarnos en apoyo de los candidatos y las candidatas de FORO y de nuestro programa de gobierno, con el que vamos a promover la recuperación de nuestra querida tierra mediante una política nueva, protagonizada por ciudadanos comprometidos que acceden a la política con vocación de servicio, en lugar de políticos que aspiran a convertir en oficio la vida pública, capaz de abrir caminos a los más jóvenes y de conciliar la caída demográfica con unos derechos sociales garantizados solidariamente. No tenemos más compromisos que nuestros ideales de una Asturias mejor, ni más ataduras que nuestras ilusiones.

 

Permitidme que os diga, para concluir, que estoy razonablemente satisfecho de estos primeros cien días del nuevo Gobierno. Y lo estoy porque cuanto mejor conozco los pliegues de la realidad mayor es mi convencimiento de que, entre todos, vamos a sacar Asturias adelante. Y éste no es un compromiso retórico ni una concesión a la galería ni un brindis al sol. La terca realidad impide la trampa de las cartas marcadas. Y esas cartas de la realidad están sobre la mesa y a la vista de todos. Esta batalla, amigos, la vamos a ganar con FORO, ya la empezamos a ganar el pasado mes de mayo, y jamás nos conduciremos ni por la cobardía ni por la prepotencia. Estamos aquí para servir a Asturias con honestidad: es decir, tan lejos del Apocalipsis como de las cuentas de la lechera. Queremos que el pueblo asturiano decida, para que otros desde la distancia, el desconocimiento y el olvido no puedan ignorarnos,  suplantarnos y marginarnos.

 

Queremos que Asturias tenga el protagonismo que le corresponde para contribuir con nuestro esfuerzo a hacer una España mejor.

 

Queremos sentirnos orgullosos de ser asturianos para demostrar una vez más nuestra solidaridad y nuestra identidad como parte integrante de una España mejor.

 

Muchas gracias

 

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