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05/08/2011
Discurso en la inauguración de la Feria de Muestras de Gijón

5 de agosto de 2011

 

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades:

Señoras, señores:

Queridas amigas y amigos:

 

Como ya les confesé hace algunos años en el desempeño de mis anteriores responsabilidades públicas, sigue siendo harto difícil para un gijonés que recorrió tantas veces desde su mocedad las calles y los pabellones de esta Feria Internacional de Muestras de Asturias, sobreponerse a la emoción que produce acudir como Presidente del Principado a este nuevo acto de inauguración de su edición número 55, que es también mi primera intervención pública fuera de la sede del Gobierno desde mi toma de posesión hace apenas tres semanas.   

 

Mi juventud está ligada a este recinto de la Feria Internacional de Muestras de Asturias, y mi memoria recorre con saludable nostalgia las calles del recinto, los paseos multicolores jalonados por pabellones diversos, por llamativas ofertas comerciales, por potentes exhibiciones industriales, por innovadores artilugios que parecían precursores del realismo mágico… Si la patria del hombre es la infancia, mi aprendizaje de la vida transcurrió en buena parte por este campamento tecnológico y humanísimo en la ribera del Piles. Y, a medida que el tiempo transcurría, las curiosidades espontáneas del joven y de sus veranos se fueron orientando hacia la consideración de este acontecimiento socioeconómico como un aula para escuchar a personas que traían a Asturias ideas nuevas, palpitantes provocaciones, y la demostración de que, más allá de los maravillosos “excesos” asturianos, había más mundos y más retos.

 

Felicito al Presidente de la institución ferial y Presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Gijón, y a todo su equipo, por el éxito que supone organizar este magno certamen que concentra el espíritu emprendedor de Asturias y que desde hace más de cuatro décadas es el principal polo de atracción de cuantos asturianos y visitantes acuden a conocer los avances conseguidos por las más de 600 empresas que se albergan en los pabellones del recinto ferial. La Feria Internacional de Muestras de Asturias ha consolidado, al lado de sus valores de promoción empresarial e industrial, un ámbito de convivencia y de diálogo en el que afloran las mejores virtudes colectivas de los asturianos y de los visitantes: la cordialidad, el afán de progreso, el intercambio de opiniones, el sentido crítico, el diálogo intergeneracional, la altura de miras y la ceremonia de la convivencia cívica. Por encima de solemnidades y de macrocifras, aquí se reúne y tiene su sede temporal la Asturias de a pie, esa Asturias plural que es la mejor Asturias.

 

La sociedad global pierde su sentido y deja de hacer pie en la realidad cuando renuncia a las raíces de la sociedad local, a las bases históricas y morales de la Asturias plural. Todo esto se entiende muy bien en este foro que es la Feria, punto de encuentro de todos los asturianos, y que sobrevuela cualquier localismo paralizante o cualquier debate sobre prioridad en las identidades. Existe un costumbrismo sociológico y estético de este Certamen, un vigoroso costumbrismo que ha evolucionado en los tiempos cambiantes, pero que no renuncia a unas esencias en que el trabajo se hermana con el ocio, la excelencia con la curiosidad, lo económico con lo lúdico, la grandeza con la humildad, y el orgullo con la hospitalidad. La Feria es también un magnífico altavoz para lanzar mensajes de alcance a la sociedad porque sus participantes son unos cualificados receptores interesados en recibir la mejor información de los visitantes y de las novedades de la actualidad regional y nacional.

 

Está aún muy reciente el debate celebrado en la Junta General del Principado en el que tuve la oportunidad de presentar con detalle mi programa de gobierno, por lo que parece innecesario repetir su contenido. A los empresarios, a los profesionales y a los trabajadores presentes en este acto les reitero que el Gobierno que presido apoyará inequívocamente la iniciativa emprendedora, estimulará el incremento de la competividad, favorecerá la mejora del poder adquisitivo vinculado a la productividad y a la calidad y seguridad en el empleo, animará las nuevas estrategias comerciales, fomentará el redimensionamiento y las alianzas que suman tamaños para favorecer la introducción de economías de escala en el mercado exterior, e intentar cambiar esa negativa tendencia  que se resume en el dato de la disminución  de 3.247 empresas asturianas en el número total durante el período 2008-2011.

 

En estrecha relación con la tendencia anterior, en los últimos 4 años, el paro registrado en Asturias se ha incrementado en 33.806 personas, con una preocupante tendencia al empeoramiento, como acaban de poner de manifiesto los datos del pasado mes de julio, con relación al mismo mes del año anterior. Nuestra tasa de paro juvenil (menores de 25 años) es superior a la media española y se acerca al 50 %, y en Asturias hay 29.600 hogares en los que ningún miembro de la familia trabaja. Es muy urgente impulsar nuevas políticas de empleo, diseñadas con la participación de todos, a través del diálogo social con las organizaciones empresariales y sindicatos, que permita la elaboración del Plan Autonómico de Empleo para el periodo 2011-2015 como el marco de referencia y orientación para las nuevas políticas activas de empleo. 

 

El diseño de Planes Estratégicos de Innovación y de Fomento de la Calidad servirá de cauce adecuado para la implantación de las acciones imprescindibles que impulsa la creación de empleo. La Asturias verde, la Asturias de los sectores mineros e industriales tradicionales, la Asturias  de los servicios, la Asturias de las nuevas tecnologías, la Asturias renovada en la que creo y creemos, tiene ante sí un desafío apasionante, y más en la situación económica y social actual, en la que nuestros impresionantes recursos naturales y paisajísticos, nuestro pasado y presente industrial que atesoran tanto conocimiento, nuestra capacidad de lucha y sacrificio, nuestra historia testigo fiel de duras encrucijadas, deben ser los remos que pongamos a trabajar, para poder contarle al mundo que en Asturias y desde Asturias, podemos competir, innovar, y generar confianza a nuevos inversores.

 

El modelo productivo, como la sociedad en general, está experimentando grandes cambios en todo el mundo. Las empresas asturianas tienen que adaptarse a este nuevo entorno y mirar hacia el futuro desde la reflexión y la determinación, antítesis del pesimismo y del miedo. Esto pasa por explorar cómo su propuesta de valor de productos o servicios puede ser diferente y encontrar su hueco en el mundo. Donde hay un riesgo, siempre acompaña una oportunidad. Desde el Gobierno del Principado podemos apoyar con medidas prácticas que cultiven la cooperación entre las corporaciones tractoras y las pequeñas empresas, acercando oportunidades contrastadas de mercado a los emprendedores. También promoveremos la innovación, que no es otra cosa que el desarrollo y el cultivo del conocimiento que derive en competitividad.

 

Además de innovación y competitividad, la confianza exige también medidas rigurosas de equilibrio presupuestario y de selección de las inversiones productivas de las que hemos carecido en los últimos años en Asturias. Como es público, la Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias y el Tribunal de Cuentas de España han denunciado durante los últimos años, con ocasión del examen de las cuentas regionales, la ilegalidad de la práctica detectada en esta Comunidad Autónoma consistente en la adquisición a terceros de obras, suministros y servicios cuando se carece de crédito presupuestario al efecto. Es decir, la realización de gastos sin cobertura presupuestaria.

 

Por responsabilidad política, me he negado siempre a especular con rumores o sospechas acerca de la situación real de nuestras cuentas públicas. Por eso, precisamente por eso, una de las primeras actuaciones que encomendé al Consejero de Hacienda y Sector Público fue la de consultar en las aplicaciones informáticas de la Administración del Principado de Asturias la existencia de facturas  (y otros documentos acreditativos de créditos de proveedores) pendientes de contabilizar e imputar al presupuesto de la Comunidad Autónoma. Del examen realizado por la Consejería citada resulta que, en la fecha en que tomó posesión el nuevo Consejo de Gobierno, existían registradas sin cobertura obligaciones por un importe de 211 Millones de euros pendientes de imputar al presupuesto de la Comunidad correspondiente al ejercicio 2011, cifra sin precedentes en la historia de nuestra Comunidad Autónoma. Junto a esta cifra de endeudamiento “oculto”, es muy relevante recordar que el Principado de Asturias incrementó en los últimos 18 meses su endeudamiento neto en otros 665 Millones de euros, casi un 70 %.

 

Me he limitado hoy a dar las cifras, sin emitir juicio alguno sobre la naturaleza del gasto realizado, pero es evidente que estamos ante hechos que comprometen seriamente el margen de actuación del Gobierno entrante. Llamo la atención también sobre el hecho comprobado de que la prima de riesgo es hermana del desequilibrio financiero y presupuestario. Preocuparse solo por el riesgo y no censurar el desequilibrio que lo produce no ayuda a generar confianza en la recuperación económica y en el bienestar. La Intervención General del  Principado tiene encomendada la correspondiente auditoría para analizar la legalidad de la deuda no imputada al presupuesto, y cuyo alcance afectará negativamente, en todo caso, a nuestras posibilidades de crecimiento.

 

La recuperación tampoco se producirá sin que la economía asturiana adquiera una mayor y más reconocida proyección exterior. Por eso, la marca de excelencia “Mi Asturias” (“Made in Asturias”) servirá para apoyar a nuestras empresas en su internacionalización, y   a difundir todos los innumerables valores intangibles de nuestra imagen regional, para promocionar el prestigio de los productos originarios de Asturias en el resto de España y en el extranjero.

 

Es imprescindible colocar a Asturias en el mapa mundial, con una visión no cortoplacista ni oportunista, sino a medio y largo plazo, construyendo los hitos que permitan afianzar las estructuras que hoy parecen tambalearse fruto de políticas erráticas, expansivas en el gasto público, sin referencias estratégicas, y que se reflejan en el dato del crecimiento del PIB de Asturias, inferior en un 20 % ( 39,73 % en España, 31,75 % en Asturias) a la media española entre 1998 y 2010, o en el hecho de ser la región de España con menor aumento del PIB entre 2000 y 2009. Son datos que no admiten excusas ni cobijos en los efectos de la crisis económica internacional a la que, evidentemente, no somos ajenos, pero que castiga a todas las Comunidades Autónomas por igual.

 

La Feria se desarrolla este año en este escenario de crisis económica internacional y de fracaso de la política económica española y asturiana, y también de cambio institucional en el Gobierno del Principado. Esta Feria nació para exponer el empuje y el progreso de Asturias en un año histórico, 1899, hace ahora más de un siglo, cuando España acababa de perder los últimos restos de su imperio colonial, había perdido Cuba, la joya de la corona, y se encontraba como había dicho el liberal Francisco Silvela “enferma y sin pulso”. Pero Asturias había perdido más, pues había perdido la tierra prometida donde emigraban masivamente nuestros jóvenes en busca de oportunidades y de dinero para repatriarlo año tras año a la economía familiar. En aquel contexto de crisis -una crisis política y social mucho más grave que la actual- nació la Feria de Muestras de Gijón, que entonces se llamó “La Exposición Regional”, donde Asturias daba un gran paso al frente y le enseñaba a España el camino a seguir, es decir, le enseñaba que había que olvidarse de las pasadas glorias, poner las energías regionales a funcionar, y mostrar en definitiva que aquí había una economía y una sociedad abierta al progreso, y dispuesta a conquistar el futuro.

 

Esto es lo que se iba a “exponer” ante España entera aquel año, invitando a participar a empresas y empresarios -por cierto, uno de los expositores que participó, César Álvarez-Cascos, era tío bisabuelo mío- a hombres de la cultura y de la sociedad asturiana, dejando claro que un Gijón en pleno despegue económico e industrial acogía en su seno la vitalidad y el empuje de toda Asturias (y también de las regiones limítrofes), dando el primer paso para la regeneración y la europeización de España que ya predicaban prohombres como Joaquín Costa o Miguel de Unamuno. Es oportuno evocar hoy aquella primera exposición inaugural, no sólo porque ella marcó un camino de progreso para Asturias y España, sino porque fue la primera gran afirmación del regionalismo económico asturiano, donde se dieron cita todas las energías empresariales, económicas y sociales de Gijón y de Asturias bajo un lema expositivo que lo decía todo en dos palabras: “Todo por Asturias y para Asturias”.

 

Y ante los esfuerzos de algunos por estimular la amnesia histórica, es bueno recordar hoy -y lo quiero hacer como presidente de todos los asturianos- aquel regionalismo económico que marcó la primera exposición de 1899 porque en su lanzamiento y posterior desarrollo participaron, efectivamente, las principales empresas, los grandes y pequeños empresarios, las asociaciones patronales y obreras, y el mundo sociocultural. Tomada la iniciativa de lanzar la Exposición por el Círculo Mercantil e Industrial de Gijón, luego la apoyaron con decisión la Cámara de Comercio recién creada, el Ayuntamiento de la Villa, el Ateneo Obrero, las empresas grandes y pequeñas; los Adaro, Belaunde, Costales, Rato, Aguirre, del Castillo, Quirós, Piquero, Uría, Marín, Bertrand, Velasco, Alvargonzález; y la prensa local con El Comercio y el recién aparecido  El Noroeste, motor del posterior empuje del reformismo asturiano. Como se decía entonces, las “fuerzas vivas” gijonesas se unieron para poner manos a la obra, comprometiendo posteriormente el apoyo del Gobierno de España, del Obispado y de la Diputación Provincial. Fue, como dijo el ilustre asturianista Fermín Canella, una obra sin parangón que iba a ser capaz de superar los viejos recelos localistas, pues -escribe el Rector- “con íntima complacencia escribo el bienestar gijonés porque ya murieron y no tienen eco sentimientos menguados de celos y rivalidades locales, cuando ya la fraternidad y el auxilio mutuo deben ser y son ley de vida en los tiempos presentes que por igual dan espacio y aliento para todos los pueblos y localidades”.

 

Pero la Exposición regional de 1899 no sólo fue un hito en la evolución contemporánea de Asturias por marcar esos dos hechos históricos (el natalicio del regionalismo económico imprescindible hoy para el futuro de una Asturias mejor; y la superación real de los viejos localismos que se atizaban desde los centros reaccionarios de Oviedo y de Gijón) sino, en tercer lugar, porque aquellos grandes asturianos que promovieron la Exposición tenían muy claro que aquel acontecimiento tenía un gran fondo histórico, y que el gran protagonista de aquella primera iniciativa debía ser Jovellanos. La Exposición se abrió con unas palabras del presidente de la Comisión Ejecutiva, el financiero Luis Belaunde, de reconocimiento al gran prócer gijonés que quedaron grabadas para siempre: “si el objetivo de la Exposición es poner de manifiesto cuanto nuestra provincia y la región Cantábrica han logrado hacer en ciencias, artes, agricultura, minería e industria ¿cómo no hemos de recordar el genio que hace un siglo trazaba con mano segura el camino que había de seguirse para llegar a este resultado?”. Precisamente por eso, su busto presidió la mesa del solemne acto inaugural de aquella Exposición.

 

Hoy, en este otro acto inaugural de la 55 edición de la Feria Internacional de Muestras de Asturias que se celebra en el año del bicentenario de su muerte, considero de la máxima importancia volver a evocar a Jovellanos, el asturiano que nos enseñó a pensar, recordar el comienzo del regionalismo económico asturiano, señalar el principio del fin de los localismos, y resaltar también la unidad de los asturianos para superar aquella crisis histórica, cuando España –peor aún que hoy- estaba en bancarrota y había perdido, como se dijo  entonces, “hasta el último hombre y hasta la última peseta”. En el ensayo titulado “Jovellanos: concordia y discordia”, y aludiendo a las actitudes de ruindad que intentaron empañar la figura y la obra del gran Jovino, Julián Marías anota que esa incomprensión acaso se debió a que Jovellanos era “excesivamente asturiano”.  Julián Marías, el principal discípulo de Ortega y Gasset, nos da mucha luz sobre Jovellanos con esas dos palabras “excesivamente asturiano”. Pienso, sin embargo, que el sentimiento de  asturianidad o de autoidentificación con el país nunca puede ser excesivo, ya que su plenitud conceptual hace que siempre nos quedemos cortos. Solían decir Manolo Avello y Emilio Alarcos, entre otros muchos, que “asturianos somos, y nada de lo asturiano nos es ajeno”, asturianos hasta la médula del alma, con humildad, sin grandonismo, sin exclusiones, pero verdaderamente conscientes del aquí y del ahora de Asturias y del siglo XXI  marcando el ADN de nuestra aventura vital. En todo caso, el asturianismo “excesivo” es otra lección de Jovellanos, cada día más cercana y más vigente.

 

Hoy nos azota otra gran crisis social, política y económica,  y tenemos que aprender del espíritu de aquella gran Exposición regional de 1899. Aprender a unirnos para reaccionar ante las dificultades, a hacer bandera de un regionalismo integrador económico y político, y a esforzarnos en la defensa los intereses de Asturias pasan, para empezar,  por lo que hoy más necesitamos: la conclusión de las grandes infraestructuras que 110 años después de aquel acontecimiento siguen limitando nuestro desarrollo y estrangulando nuestro progreso.

 

Mi Gobierno no cejará en reclamar el urgente final de las autovías y de la alta velocidad ferroviaria en Asturias como una cuestión de cohesión nacional de España y de justicia histórica regional de Asturias. El padre de la primera Exposición, Luis Adaro Magro (por cierto, me alegra mucho y me parece muy merecido que su nieto Luis Adaro Ruiz-Falcó, al que tuve el honor de tratar intensamente y de rendirle un merecido homenaje en este mismo foro, dé el nombre a este recinto ferial) decía que Asturias necesitaba tres cosas: “puerto, puerto y puerto”. Pues nosotros decimos hoy aquí que Asturias necesita sobre todo tres cosas también: autovías, alta velocidad  y puerto, para sacarnos del “Finisterre” en el que nos sitúa una discriminatoria y negativa política española de infraestructuras de transporte.

 

Basta examinar el Cuadro de evolución de los kilómetros inaugurados en Asturias en la Autovía del Cantábrico durante los últimos 10 años para darnos cuenta de la situación de nuestra red de autovías

 

-2000 …. 28,93 Km       -2001 …. 85,93 Km        -2002 …. 200,08 Km

 

-2003 …. 223,30 Km     -2004 …. 128,92 Km      -2005 …. 185,46 Km

 

-2006 …. 83,98 Km       -2007 …. 170,98 Km      -2008 …. 89,45 Km

 

-2009 …. 33,01 Km       -2010 ….      0 Km           -2011 ….   0 Km

 

Esta situación es insostenible por el daño que produce nuestro aislamiento, tanto hacia el Oriente como hacia el Occidente de la región, así como por el estrangulamiento que traslada a nuestras posibilidades de crecimiento, de actividad y de empleo. Y más insostenible aún es la ausencia de compromisos concretos de plazos por parte del ministerio de Fomento para concluir los tramos pendientes, cuyas obras o están paralizadas o avanzan imperceptiblemente.

 

Pero el mejor ejemplo de la estrecha dependencia entre los problemas de Asturias y los problemas de España es el caso del aislamiento ferroviario asturiano, que se agrava con las noticias recientes relativas a la instalación de vías de ancho RENFE en la línea de alta velocidad León-Asturias que comprende los colosales túneles de 25 kms de la Variante ferroviaria de Pajares.

 

Desde su incorporación a la Unión en 1986, España hizo suyo el compromiso europeo de creación de un espacio sin fronteras interiores que exige la interconexión y la interoperabilidad de las redes ferroviarias nacionales, a través de acciones normativas y técnicas para lograr un nuevo sistema que favorezca el aumento de la competitividad del transporte ferroviario en Europa. Si esto es importante para la Unión Europea donde el ferrocarril alcanza una cuota de mercado en el transporte de mercancías del 22 % en Alemania, del 16 % en Francia y del 11 % en Italia, no es difícil admitir la trascendencia que supone para España donde la cuota actual de mercancías es del 4 %.

 

Por eso algunos impulsamos hace quince años, al final del siglo XX, al amparo de las Directivas Europeas, el primer programa ferroviario español para avanzar progresivamente hacia el ancho internacional, transformando toda la red nacional, gracias a las tecnologías españolas de trenes de ancho variable y a las traviesas polivalentes, dentro del Plan de Infraestructuras de Transporte (PIT) 2000-2010. Así se diseñaron y se pusieron en marcha todos los nuevos corredores de alta velocidad, en toda España. Entre ellos el Madrid-Asturias con la Variante de Pajares para entrar en servicio en 2010. El BOE es testigo insobornable de los hechos.

 

Lo que nunca imaginé es que en el siglo XXI los mismos que siempre rechazaron en la Junta General del Principado y en las Cortes Españolas –los Diarios de Sesiones tampoco mienten- a la Variante de Pajares diseñada, proyectada, licitada, adjudicada e iniciada en alta velocidad europea -en Europa no existe el concepto de velocidad alta- darían la vuelta al proyecto para retroceder al siglo XIX, con el intento de ponerla en explotación no se sabe cuándo, pero en ancho ibérico. Esta decisión de ADIF de poner en explotación en ancho ibérico la Variante de Pajares no puede ser aceptada sin oposición por el Gobierno del Principado, porque no responde ni al interés regional de Asturias ni al interés general de España.

 

Las mercancías también pueden circular por el ancho internacional, aunque a RENFE no le guste. Para la circulación de trenes en ancho ibérico, o ancho RENFE, especialmente los de mercancías que no requieren más velocidad sino mayor regularidad, no es necesario prostituir la Variante de Pajares con el tercer hilo porque pueden seguir haciéndolo por la línea actual, pasando por el viejo túnel de La Perruca. Así ocurrirá en otros corredores ferroviarios estratégicos para España, como la salida hacia Francia desde Barcelona, a través de la nueva línea de alta velocidad y el nuevo tramo internacional Figueras-Perpiñán, por los que circularán viajeros y mercancías en ancho internacional, conviviendo durante unos años con el viejo corredor Barcelona-Port Bou en ancho ibérico, mientras se transforma el resto del corredor del Mediterráneo. Si por este último doble corredor Barcelona-Frontera Francesa  circulan  21 trenes diarios y 1.600.000 Tm/año, ¿qué dificultad plantea la continuidad del paso actual por Pajares, por el que circulan 20 trenes diarios y 2.700.000 T /año, con el funcionamiento paralelo de la Variante de Pajares en ancho internacional? ¿Por qué el Ministerio de Fomento da soluciones distintas en Asturias y en Cataluña al mismo problema, si aquí los tráficos justifican una solución idéntica con mayores argumentos ?

 

Señoras y señores, el problema de fondo de la política ferroviaria española, que repercute negativamente en Asturias, es el inveterado interés de RENFE de mantener su posición de operador en monopolio sobre dos bases: el aislamiento ferroviario nacional derivado del anacrónico ancho ibérico, y el abuso de su posición dominante en el actual mercado europeo liberalizado del transporte ferroviario de mercancías. Pero el interés de RENFE como operador en monopolio choca con el interés de España y con el de Asturias. España y Asturias necesitan la alta velocidad, es decir, el ancho internacional para incrementar la cuota de viajeros en el transporte ferroviario, cuya premisa básica es la velocidad, o sea, la reducción de tiempos. España y Asturias también necesitan más que otros países europeos la verdadera apertura a la competencia del transporte ferroviario de mercancías que impulsa la Unión Europea, y no la pseudo liberalización anunciada hace un mes con la creación de cuatro sociedades mixtas –MULTI, IRION, CONTREN y PECOVASA- en las que RENFE se reserva el 55 % de la titularidad de sus acciones, ni tampoco la continuidad del monopolio no confesado de la tracción, es decir, de las locomotoras.

 

El ferrocarril es el modo de transporte menos competitivo, a la vista de los datos estadísticos, y es el último que se resiste a aceptar la competencia. En el pecado del monopolio lleva la penitencia de la pérdida constante de cuotas de transporte de viajeros y de mercancías. El ancho internacional en la línea de alta velocidad Madrid-Asturias, y la apertura a la competencia sin abuso de posición dominante de RENFE en las mercancías, no son solo reivindicaciones regionales asturianas, sino verdaderas necesidades españolas para garantizar el futuro de nuestros ferrocarriles. La traviesa de tres hilos está justificada para introducir transitoriamente el ancho internacional en un corredor de ancho ibérico y acelerar su transformación, pero no para introducir el ancho ibérico en un corredor de ancho internacional y detener el proceso de cambio. Lamento que el Ministerio de Fomento esté intentando dar gato por liebre a los asturianos.

 

El orden de factores altera claramente y negativamente el producto, y provocará graves daños colaterales en los puertos asturianos, porque los dos grandes puertos asturianos de Avilés y de El Musel tienen pendientes sus conexiones viarias y ferroviarias. La ampliación del puerto de El Musel con su calado de 20 m. lo sitúa a la vanguardia de los puertos españoles para tráficos de grandes buques Triple-E. Mientras la conexión ferroviaria del puerto de Barcelona ya opera en ancho internacional hacia Europa, el puerto de Avilés y el puerto español que transporta mayor volumen de Tm. de mercancías por ferrocarril, que es el puerto de El Musel, están abocados a desperdiciar una ocasión única para incorporarse a la red española de ancho europeo, y condenados a cometer el error de perpetuar el ancho ibérico que solo beneficia la supervivencia del monopolio de un operador público interesado en ello. También en materia ferroviaria los intereses generales de Asturias y de España marchan unidos inseparablemente. Solo la insolidaridad de unos pocos, haciendo uso de los medios puestos a su servicio por todos los españoles, puede causar un daño irreparable a nuestra economía regional y a nuestro bienestar social en el transporte ferroviario de viajeros y de mercancías.

 

Ni más que nadie ni menos que nadie. Este es el lema que orientará la acción de mi gobierno, al servicio de nuestra vocación de participación responsable en la política española. No queremos ventajas ni aspiramos a privilegios; simplemente pedimos que Asturias, que tanto ha hecho por el progreso económico y político de España, sea tratada con equidad y con justicia. Vamos a defender los intereses de Asturias, conscientes de que somos el gobierno de una tierra comprometida lealmente con España como nación, un país viejo y sabio, una región pequeña pero decisiva, porque nuestra colaboración pretende reforzar una España más plural, más diversa, más solidaria y, por tanto, más pujante y más rica.

 

Sería imperdonable olvidarnos de la inquietante situación de Asturias y del mundo, en estos tiempos convulsos en que la terca realidad se ha llevado por delante la autocomplacencia y la falsedad de tantas burbujas, y de tanta y tan interesada hipocresía. Apostamos por un mundo con los ojos abiertos; en nuestro caso, también, por una Asturias consciente. Y esa apuesta nos lleva a tres obligaciones: el trabajo, la responsabilidad y la esperanza. El desánimo es un pozo vacío, y el optimismo providencialista es una ceguera.

 

Deseo a mi tierra, a mi país, a la Asturias de mi alma, que, sin perder la memoria, tenga el coraje y la capacidad para inventar un tiempo nuevo. Es algo que conecta con la filosofía primigenia de esta Feria de Muestras, el lugar en que se exhibían, año tras año, nuevos modelos y nuevas herramientas industriales como en un parque temático del futuro. Y si han avanzado los sistemas de producción, al compás de las innovaciones científicas y tecnológicas, el progreso moral y el coraje colectivo por conquistar el futuro no se deben quedar hoy a la zaga de las virtudes de las asturianas y de los asturianos.

 

Muchas gracias a todos.

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