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05/02/2011
Discurso en Langreo

1.- Cuando esta mañana repasaba las informaciones recogidas en los medios de comunicación, os confieso que tuve que leer varias veces unas declaraciones de un dirigente nacional del PP en EL COMERCIO en las que confiesa públicamente que los populares abren la puerta al acuerdo con los socialistas tras las elecciones.

Creo que todos deberíamos hacer un esfuerzo para dar a conocer estas declaraciones al mayor número de asturianos posibles, por lo clarificadoras que resultan. Sabíamos que en Asturias la oposición y el gobierno venían disfrutando de las comodidades que ofrecía un pacto entre el gobierno y la oposición para que unos vivan estupendamente y no incomoden demasiado en el Principado de Asturias, y otros correspondan elegantemente con la misma cortesía en el Ayuntamiento de Oviedo.

Sabíamos también de un ágape reciente en La Zoreda para renovar el acuerdo una legislatura más. Lo que no sabía nadie o casi nadie es que las direcciones nacionales de los dos partidos mayoritarios bendecían y apoyaban este amaño, ante la más que probable derrota electoral que se les podría avecinar en el mes de mayo. Habrá quienes sean favorables a la prórroga cuatro años más de esta cordial entente política. Nosotros somos distintos a ellos y estamos distantes de esta manera que tienen algunos de interpretar el sistema parlamentario, para que les permita seguir viviendo de la política, apoyándose los unos a los otros. Venimos a la política a servir a los asturianos, y de ellos es el único apoyo que aspiramos a recibir.

 

Tenemos un ejemplo muy grave de esta entente en la actualidad regional.  Se cumplen dos semanas desde que se desencadenaron en Gijón las actuaciones judiciales que han llevado a la cárcel, con el apoyo de la fiscalía, al exconsejero de Educación,  a la exdirectora de Centros e Infraestructura y  a la exjefa de Procesos Administrativos del Gobierno del Principado. A tenor de las medidas cautelares adoptadas, la gravedad de los sucesos es incuestionable y está dañando irreparablemente la imagen de la administración y del gobierno asturiano.

Ni el gobierno comparece en la Junta General del Principado ni la oposición denuncia esta situación. Es más, ahora la estrategia del aparato mediático de propaganda socialista es bautizarlo como el “caso Renedo”, que es el apellido de la funcionaria implicada. Si la presunción de inocencia es igual para todos, ¿por qué se usa la denominación de “caso Renedo”, y no “caso Riopedre” ni “caso Otero” para estas actuaciones judiciales? ¿Quieren dar a entender a la opinión pública que todo se reduce a una conducta reprobable de una funcionaria?. El Presidente del Principado ya debería haber dado explicaciones políticas en el Parlamento sobre el funcionamiento de las áreas investigadas, y la oposición tendría que exigir su comparecencia urgente para recibirlas. Pero no parecen demasiado interesados en la transparencia y en la responsabilidad política. Hoy tenemos alguna clave más para entender la política asturiana actual.

 

2.- Si tuviera que elegir una imagen que identificara las esencias de Langreo me quedaría con su bellísimo y antiguo escudo, síntesis de todos los elementos que adornan la historia espiritual y material de esta tierra, conjuntando armónicamente sus raíces políticas, el tronco astur y las ramas campesina, industrial y minera: bajo una corona real, en el cuartel superior la Cruz de los Ángeles en campo azul; en un cuartel inferior, diez yelmos plateados en campo verde, haciendo referencia así a los diez caballeros infanzones sublevados contra la Corona y perdedores de un pleito en cuyo jurado dicen que estaba El Cid; y en el otro cuartel inferior, pico y pala puestos en aspa con una rueda dentada en medio, alusivas a la industria y minería, grandes riquezas del concejo.

 

Ante todo quiero decir que en Langreo se respira asturianía por los cuatro costados, y se puede comprobar en muchas manifestaciones culturales, como el concurso de la tonada de La Nueva, o como se encarna en la tradición coral que mantiene viva desde hace ochenta años el Coro Santiaguín, un buen exponente, además,  del espíritu asociativo de los langreanos.

Desde el siglo XVIII Langreo se perfiló como el lugar de Asturias donde, siguiendo a Campomanes, “podría fomentarse la quincallería; todo género de trabajos en el hierro y en el acero” aprovechando las ventajas que ofrecen “ el fierro, la leña, el carbón de piedra de Asturias, la bondad y la abundancia de las aguas, y la proximidad al mar”. El Conde de Toreno y Jovellanos señalaron con clarividencia la importancia que podían alcanzar la industria del hierro y la minería del carbón en Asturias, y se esforzaron en reclamar la atención nacional hacia su fomento, pero sus paisanos no los escucharon. Tuvieron que ser hombres de fuera de Asturias los que vinieran a esta tierra generosa y acogedora de Langreo a poner en marcha aquellas iniciativas que transformarían de manera decisiva la faz de Asturias.

Como Alejandro Aguado quien, después de visitar las minas de Langreo y de Siero, fundó en 1836 una sociedad para explotarlas, convirtiéndose en el primer financiero que explotó una mina de carbón en Asturias, y quien, como recordé hace unos días en Siero, haría realidad el proyecto de Jovellanos de construir un camino carbonero que conectara el valle de Langreo con Gijón, acometiendo la que podría ser la primera carretera de peaje de España, que no llegó a ver en explotación por su fallecimiento prematuro en Gijón en vísperas de su inauguración.

 

Después llegaría el ferrocarril de Langreo a Gijón, el tercero más antiguo de España, proyectado íntegramente en España en ancho internacional por el Ingeniero de Caminos madrileño José Elduayen. Numa Guilhou también se hizo presente en Langreo comprando minas de carbón para su Fábrica de Mieres. El ferrocarril y la carretera serían determinantes para el gran Pedro Duro, el riojano que hizo la apuesta definitiva por este valle con su Sociedad Metalúrgica de seis millones de reales de capital, fundando la Fábrica de La Felguera, que produjo su primera colada el día de Reyes de 1860, y que absorbería poco después la vecina Fundición de Gil y Elorza, para hacer de Duro Felguera la primera siderúrgica española.

Un siglo más tarde, recordando estos pasajes de nuestra historia protagonizados por gentes venidas a Asturias de fuera, Valentín Andrés Álvarez reflexionaría en su “Guía espiritual de Asturias”, sobre la indolencia del asturiano que paradójicamente, “cuando se trasplanta se adapta muy bien al nuevo medio. Este hombre indolente y de pocas iniciativas en su tierra, fue en América creador de numerosas y grandes empresas que desarrollaron e hicieron progresar a muchos países hispanos. El gran comercio y la gran banca de Cuba y Méjico fueron fundados por paisanos nuestros, como lo fueron también las grandes Ferrerías de Monterrey y la gran industria textil mejicana”.


La excepción a esta regla serían los ciañeses hermanos Felgueroso, que empezaron arrendando las minas de Saús, para comprarlas luego y  extenderse más tarde hacia Ciaño y Laviana, explotaciones que venderían finalmente a Duro Felguera para embarcarse en la apuesta por  Gijón, donde se  convirtió en leyenda de la minería asturiana su intuición, su tenacidad y su capacidad como grandes empresarios mineros para poner en explotación el pozo de La Camocha hacia 1930.

 

3.- El tejido industrial de Langreo sufrió un considerable cambio con la instalación en Veriña en 1966 del conocido como “tren de las tres” (Duro, Mieres y Moreda), germen de UNINSA, y el tejido minero  comenzó a transformarse con la constitución de HUNOSA en 1967, en la que se fueron integrando sucesivamente todas las empresas hulleras asturianas. Por razones complejas, la iniciativa privada cedió entonces el protagonismo total a la iniciativa pública, y los valles mineros pasaron a depender de la hegemonía del INI, lo que no impidió la llegada de la reconversión de los ochenta. El tejido minero e industrial fue desmantelado hace tres décadas por una reconversión desertizadora, sin ninguna política alternativa de reactivación empresarial y de creación de empleo.

Fue en 1996, mediante un gran acuerdo entre los sindicatos y el gobierno de España, cuando en el marco de una nueva política de diversificación se pusieron en marcha los Fondos Mineros, que significaron para las Cuencas cuantiosas inversiones en mejoras de infraestructuras y equipamientos, importantes incentivos para la implantación de nuevas empresas que renovaran el tejido industrial, superando el monocultivo minero y ayudasen a fijar empleo y población, y recursos adicionales para la formación profesional. Un buen ejemplo puede ser la nueva Autovía Mieres-Langreo-Siero-Gijón, que dotó al Valle del Nalón de una doble conexión transversal N-S hacia Gijón y hacia el Valle del Caudal, modernizando la vieja carretera carbonera apadrinada por  Jovellanos y financiada por Aguado.

Pero cada día los medios de comunicación nos recuerdan que regresamos en Asturias a los años durísimos de la reconversión de los ochenta. En la Cuenca del Nalón, amenaza de cierre del Taller de Barros de Duro-Felguera, ERE de Alas Aluminium, cierre práctico de Venturo XXI. Y en la Cuenca del Caudal, crisis por ejemplo de Rioglass, pese a tanta ayuda pública en algún caso y tanta ilusión por crear un nuevo entramado económico que garantizara el futuro de la región.

 

Creo que sería un error pensar que el problema es de las Cuencas y que las soluciones vendrán de planes específicos para las Cuencas y sus empresas. El problema es la negativa política socialista desarrollada en Asturias en los últimos 12 años, añadida a la desastrosa falta de política frente a la crisis desarrollada en España desde 2004, que nos condujo a una tasas de crecimiento en el tercer trimestre de 2010 del 0,2 %, muy lejos de la media UEM (1,9 %) y de la UE (2,2 %). Por ejemplo, Alemania creció el 3,9 %, Gran Bretaña el 2,7 %, Francia el 1,7 %,  o Italia el 1,1 %. España ha pasado en este tiempo de liderar el crecimiento y la creación de empleo en Europa, ha encabezar la creación de desempleo, debido exclusivamente a los errores y a la inoperancia de su Gobierno. Y Asturias, en este escenario español, creció entre 2000 y 2009 un 110 %, 25 puntos menos que la media de las regiones española, lo que la sitúa con el segundo peor crecimiento de España en la década.

Con este negativo desfase en el nivel de crecimiento de nuestro PIB, ¿a quien puede extrañar que Asturias haya tenido en 2010 con el 7,07 % el segundo mayor incremento del paro registrado?. ¿A quien puede extrañar que en este mes de enero Asturias ya se sitúe a la cabeza de España en aumento del paro, con el 5,92 %, la subida más alta de paro registrado de España?. ¿A quien puede extrañar que Asturias lleve 5 meses duplicando y triplicando la media nacional española de crecimiento del paro?. Supongo que es fácil de admitir que si España es líder en la tasa de crecimiento del desempleo en Europa, y Asturias es líder en la tasa de crecimiento del desempleo en España, no será por los aciertos del gobierno español o por los aciertos del gobierno asturiano, sino todo lo contrario: por sus errores y sus fracasos.

En la política económica no hay milagros ni en Europa, ni en España, ni en Asturias, ni en las Cuencas mineras. Es obvio que los gobiernos no crean empleo. Establecen las medidas y las condiciones para que los agentes sociales puedan desenvolverse en clima de confianza y en una economía competitiva. Las medidas y las condiciones tienen que ser actuales y ajustadas a las circunstancias, pero los principios son intemporales. Recordemos hace más de 200 años a Jovellanos explicando que “la industria es natural al hombre y apenas necesita otro estímulo por parte del Gobierno que la libertad de crecer y de prosperar. Déme Vd. esa libertad -concluía- y crecerá la industria hasta lo posible”, apostillando que “el desarrollo industrial va ligado a la ilustración de las gentes”. Si se apuesta por el control del gasto, por el equilibrio presupuestario y por la economía productiva, la libertad florece, las oportunidades crecen y las empresas abren mercados y crean empleo.  Si se opta por el despilfarro, por el endeudamiento irresponsable, por el clientelismo, por los chiringuitos empresariales y por la economía subvencionada, el resultado está a la vista en Asturias: llega el estancamiento y el paro se desboca. Sobre estas evidencias que resultan imposibles de negar, tenemos que hacer un esfuerzo de unidad los asturianos, para no incurrir  en los mismos errores anteriores. Y apelo muy especialmente a los agentes sociales, y en especial a los sindicatos, a participar en unos grandes acuerdos sociales para recuperar la confianza de Asturias y en Asturias en  un clima de corresponsabilidad para favorecer la competitividad imprescindible de nuestras empresas, y atraer otras nuevas.

 

Permitidme un apunte final. Por estas mismas fechas de febrero, acudí en el año 1988 al Casino de La Felguera a pronunciar una conferencia sobre el resurgimiento del Valle del Nalón. Entre las ideas que esbocé hay una que por su vigencia quiero repetir hoy también en La Felguera. Dije entonces que “frente a la hipótesis de un espacio físico industrial y minero, propongo la promoción prioritaria en el Valle del Nalón de un entorno residencial y de un gran área de servicios, con vocación dominante sobre las actividades tradicionales . . .  un enfoque urbanístico integral cuya dirección principal se oriente en dirección contraria al curso de las aguas del río Nalón,  . . . el Valle del Nalón tiene posibilidades de expansión hacia el Sur”. No cabe duda que hoy, entre las nuevas posibilidades de desarrollo de los servicios, el turismo y, en particular, el turismo de naturaleza ofrece en el alto Nalón, en Sobrescobio y en Caso recursos naturales capaces de ser promocionados y de complementarse con las plataformas urbanas próximas de Langreo, San Martín del R. Aurelio y de Laviana para un despegue sólido, ofreciendo al Valle nuevas oportunidades de desarrollo y crecimiento. Es una oportunidad más.

 

4.- El reto de FORO ASTURIAS es acertar a representar las aspiraciones mayoritarias de la sociedad asturiana para superar no solo la crisis económica que castiga duramente a las familias sino para salir de la postración a la que ha llevado a Asturias la falta de liderazgo de  unos dirigentes políticos y el conformismo existencial de otros, que no fueron capaces de practicar la autocrítica para corregir un rumbo equivocado, ni de predicar con el ejemplo del esfuerzo para enfrentarse a los problemas cuya solución requería sacrificios que solo reclamaban a los demás.

 

Asturias es un país pequeño, lejano y mal comunicado. Nuestros gobernantes actuales han conseguido que en las grandes obras que otros dejamos en marcha ya no se trabaje ni a tres, ni a un turno, porque están prácticamente paradas. Los mejores trenes se van para Levante y las inversiones pendientes no llegan de ninguna parte. Sin embargo, Asturias puede y debe recibir lo que le corresponde porque no tiene deudas históricas con el Gobierno de España, sino deudas vivas exigibles a corto plazo. Del mismo modo que la pequeña “clave” es la pieza angular de un gran arco de fábrica, así es Asturias en el gran mosaico autonómico español. Nuestra historia no es de peor condición frente a las comunidades llamadas históricas. Nuestra cultura es universal y está profundamente arraigada en el alma de los asturianos. Nuestros hombres han sido capaces de las mayores gestas en el pensamiento, en la política, en la ciencia, en la cultura, en la empresa, en el sindicalismo o en el deporte. Tal vez nos falte fe en nosotros mismos, que descubrimos en cuanto coronamos los puertos de nuestras montañas, o partimos desde los puertos y aeropuertos de nuestro solar. Tal vez tengamos algo entumecidas nuestras convicciones de gentes capaces para acometer el esfuerzo que requieren las empresas difíciles.

 

Me decía un preparador de grandes atletas saltadores de altura que el primer ejercicio que tenían que superar era siempre rebasar mentalmente el listón a franquear. Quien no lo supera mentalmente, nunca podrá superarlo físicamente, me aseguraba. Esta es la tarea a la que tenemos que convocar desde FORO ASTURIAS a todos los asturianos: recuperar el orgullo de ser y de sentirnos asturianos, capaces de las mayores gestas, como nuestros paisanos Villa y Alonso. Y después, recuperado nuestro orgullo, pico y pala, como exhibe vuestro escudo de Langreo, y ¡ a trabajar por las Cuencas, por Asturias y por España!

 

Muchas gracias

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