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28/03/2011
Conferencia de Francisco Álvarez-Cascos en Tribuna Ciudadana (Oviedo)

 

 

28/03/2011 – Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo


Vuelvo a Tribuna Ciudadana bastantes años después de haber tenido el honor de hacerlo en el Salón de Actos de Caja Asturias en 1985, invitado por su fundador y presidente de honor, Juan Benito Argüelles, para pronunciar una conferencia sobre “Los parlamentarios asturianos en el reinado de Fernando VII” que sirvió de embrión a un libro posterior que lleva el mismo nombre.

 

En aquella ocasión mi presentador fue José María Laso, un gran ovetense de Bilbao, un tribuno de Tribuna -aquí en este foro nunca nadie habló más y mejor que él-, un hombre cordial, un político íntegro y, sobre todo, un gran demócrata de mano tendida, cualidades permanentes más allá de las etiquetas políticas que son siempre circunstanciales, como el tiempo nos va demostrando y mostrando implacablemente. Hubiera sido mi deseo invitar a José María a repetir aquella presentación, porque le echo de menos, pero nuestro reencuentro tendrá que ser más adelante. Otro hombre cordial, un asturiano emérito, un investigador empedernido e íntegro y un ciudadano idealista que, casualmente, también se llama José María aceptó el encargo de la presentación. Nos conocemos desde hace algunos años, he colaborado en alguno en alguno de sus proyectos pero no nos debemos mutuamente nada material. Le debo, sí, algunas enseñanzas culturales de las que dejo testimonio público de gratitud, una vez más. Hoy sus palabras me convierten aún más en deudor suyo. Muchas gracias, querido Pepe.

 

Él me ha presentado a mí. Permítanme que, a continuación, les presente a mi partido político Foro Asturias. Es un movimiento social nuevo y un fenómeno político autóctono, que abre nuevos horizontes en nuestro patrimonio cultural. Me refiero siempre a la cultura, en sentido figurado y sin fronteras, tal como la imaginaron los ilustrados del Siglo de las Luces, al acuñar su significado como “el cultivo del espíritu”, de tal forma que resulta imposible separar alguna actividad del hombre que sea ajena a la cultura en el sentido más amplio del término. Todo es cultura. La política también es parte de la cultura. La calidad democrática de la política es un rasgo característico de la cultura actual, de tal manera que, siguiendo los patrones de nuestra Constitución, en nuestra democracia un partido político está concebido como un  “instrumento fundamental para la participación política” de todos los ciudadanos. Así está concebido Foro Asturias, como un instrumento fundamental al servicio de los fines básicos de la sociedad asturiana, y sus directivos estamos conjurados contra la tentación inculta de convertir un partido en un fin en sí mismo; estamos conjurados para vencer el tumor maligno que degenera en grupos de intereses que parasitan en la sociedad asturiana hasta convertirla en un instrumento al servicio de sí mismos; estamos vacunados contra la contaminación que nos pueda hacer iguales a los que hoy exhiben su hegemonía, más que su fisonomía. Nuestra vacuna es la “normalidad”, es decir, el civismo basado en el respeto a las normas; “normalidad” sin la cual no puede funcionar ninguna organización que, por definición, solo puede justificarse en la existencia de órganos democráticos que toman sus decisiones de manera transparente y reglada.

 

Foro Asturias nace, pues, con vocación diferencial de instrumento al servicio de la sociedad asturiana, como un nuevo movimiento social que forma parte de un fenómeno autóctono de nuestra cultura democrática.  ¿Por qué aquí en Asturias, y ahora en el año 2011?. Si admitimos que el hombre es  “el yo y su circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”, parafraseando a Ortega podríamos afirmar que un partido es “la sociedad  y su circunstancia, y si no la salvamos a ella no nos salvamos nosotros”. Dicho de otra forma, la gestación de Foro Asturias es inseparable de las circunstancias en que vive y se desenvuelve la sociedad asturiana en el año 2011, circunstancias que han ido acumulando desde hace algunos años una energía endógena silenciosa y poderosa, como las aguas de un río que, a medida que discurre por una pendiente pronunciada, aumentan  la potencia de su caudal. Esta energía fluvial estaría condenada a disiparse, sin más, en el mar si no se cruzara a su paso algún mecanismo que la transforme en fuerza aprovechable. Cuando se combina la potencia del río con la capacidad transformadora de las palas de una turbina adecuadamente dispuesta se pueden mover piedras de molinos, o iluminar ciudades, o producir fuerzas capaces de sostener todo el entramado industrial de una comarca.

 

Siguiendo las leyes de Newton, plenamente válidas también en el espacio social, en Asturias hace tiempo que se gesta una potente rebeldía social como fuerza de reacción cívica contra los tumores malignos de la insolvencia administrativa, de la degradación institucional y del conformismo gubernamental, que se extienden en el espacio y se prolongan en el tiempo, sin visos de ser atajados con un cambio de rumbo hacia el progreso colectivo, que es el fin noble de toda política democrática. En estos años, en Asturias, un grupo cada vez más reducido pero más enriquecido de depredadores del patrimonio cultural asturiano, en el sentido más amplio, ocupan las cúspides del poder político, económico y cultural, con significativas terminales mediáticas a su servicio, mientras la inmensa mayoría de ciudadanos emprendedores, mientras ven reducidas sus oportunidades están tomando conciencia de la necesidad de una acción regeneradora que devuelva el poder a la mayoría social y van acumulando  generadores de bienestar para la mayoría de los asturianos.

 

Foro Asturias es esa turbina transformadora de la rebeldía social existente en entusiasmo democrático ilusionante, que apuesta por la regeneración cívica, institucional, económica y cultural de nuestro país, la Asturias emergente, la de todos los asturianos, orgullosa de su pasado, que se siente con fuerzas para salir del pozo al que nos han llevado unas políticas erráticas y un escandaloso reparto del poder derivado de unas complicidades negativas, egoístas y vergonzosas entre representantes de la vida pública, rasgos impropios de una cultura democrática avanzada.

 

Nuestro mensaje básico es sencillo: no existen recetas milagrosas para el futuro, y nadie en Foro Asturias dispone de una vara mágica o esconde un conejo en la chistera. Lo que ofrecemos es un compromiso con la sociedad que reúne tres condiciones inseparables: cambio, proximidad y esfuerzo. Un viraje radical en las viejas coordenadas de la política asturiana mantenidas durante los últimos doce años, para cambiar nuestro destino cada día más preocupante, porque no se puede cambiar de destino si no se cambia antes de camino; un ofrecimiento de cercanía para escuchar a todos, contar con la mayoría emprendedora en el reparto de oportunidades y prescindir de la minoría depredadora; y una obligación moral que asumimos públicamente de realización de un esfuerzo imprescindible para que el barco varado recupere su navegación por un mar hoy encrespado, en busca de unas aguas acogedoras y fecundas que estarán más cercanas si todos remamos en la misma dirección.

 

En Foro Asturias no queremos hacer borrón y cuenta nueva de nuestra historia reciente y de nuestra historia lejana, porque el “adanismo” de quienes intentan hacernos creer con su propaganda que el día de su nacimiento o de su mayoría de edad se inventó el mundo es…una falacia. “Toda historia es contemporánea” decía el historiador alemán Von Ranke. Nos sentimos orgullosos de la gloria del pasado como legado de esta tierra milenaria. No intentamos borrar nada sino que asumimos todos los errores de los tiempos recientes y lejanos por desafortunados que sean; en este caso, para enmendarlos, para no tropezar dos y mil veces en la misma piedra. Nos proponemos apostar por una Asturias en que nadie sea más que nadie si no hace más por los demás, por sus vecinos, por sus paisanos, por sus compatriotas.

 

Desde estas premisas cívicas, en Foro Asturias nos proponemos devolver a Asturias su prestigio y su peso en España como un objetivo real más que testimonial, y tangible más que poético Que nos dejen de ver los demás como una tierra subvencionada para reconocernos como un país con las personas mejor formadas de su historia. Unas personas que, en muchos casos, tienen que emigrar, apenas como mileuristas, mientras desde la cúspide de nuestro gobierno se dice despectivamente que eso es una “leyenda urbana”. Una prueba más del divorcio de algunos políticos con la sociedad, porque no hay más que salir a las calles, acudir al mercado del Fontán, preguntar a los padres resignados tras el esfuerzo por dar una formación a sus hijos con un oscuro futuro, escuchar a los que se desmoralizan por la falta de oportunidades para descubrir la realidad de Asturias. No hace falta sumergirse en el mundo complejo de las estadísticas para ahorrarse comentarios inseparablemente unidos al descrédito de los políticos. ¿Era tan difícil acudir a la estaciones de autobuses o del ferrocarril un domingo por la tarde para comprobar cuántos jóvenes asturianos vienen a su tierra a pasar el fin de semana, cuando lo pueden hacer, pero que se han tenido que marchar de aquí, y no voluntariamente sino por la fuerza de la necesidad?. ¿Era tan difícil?

 

Al intentar retratar la situación de Asturias con una cierta perspectiva, es decir, con alguna distancia, es frecuente que los macroproblemas de los grandes acontecimientos que nos envuelven a todos, o las macrocifras de la crisis generalizada que ocupan los titulares de los medios distraigan la atención de los microproblemas que cada asturiano siente en su familia o sufre en su pueblo. Es habitual que la actualidad mediática centre sus titulares en las dramáticas cifras del desempleo en Asturias -más de 88.000 personas en febrero pasado- o en el dato de la Comunidad Autónoma con peor crecimiento del PIB en la década pasada. Son cada día más frecuentes las noticias acerca de como se retrasan una y otra vez, o simplemente se paralizan las obras de las grandes infraestructuras de comunicaciones que Asturias necesita para avanzar en la convergencia con Europa y mejorar nuestra cohesión territorial. Ayer fue la nueva paralización de las obras en la Autovía del Cantábrico entre Llanes y Unquera. Anteayer eran los retrasos en los tramos del Occidente. Otro día fue la paralización de la Autovía Oviedo-La Espina. Desde León hasta Pola de Lena están malversándose día tras día los cuatro mil millones de euros invertidos en la colosal Variante ferroviaria de Pajares, paralizada a falta de las vías, de la catenaria y de las instalaciones de seguridad y señalización.

 

Nadie parece inmutarse tampoco ante los escandalosos doscientos cincuenta millones de euros de sobrecostes de la ampliación de El Musel. Mucho menos por los cincuenta millones de euros de sobrecostes en la Y de Bimenes. El HUCA, construido a costa del bolsillo de los asturianos por la megalomanía del gobierno del Principado que se negó a aceptar los 180 millones de euros para su construcción por el Estado en 1999, en la parcela de los actuales Hospitales, ahora nos va a costar 200 millones de euros y 100 millones de euros más de sobrecostes.

 

Pero en Asturias están sucediendo muchas más cosas, tan graves o más, por pequeña que sea su dimensión ……material o inmaterial. Un ejemplo lo podemos encontrar a lo largo y ancho del país, sin más que observar el estado de nuestro patrimonio monumental y la atención que recibe.  Sin alejarnos de Oviedo, tenemos ante nuestros ojos el panorama del Prerrománico. En Santullano crecía hasta hace bien poco un árbol en su tejado, y hoy se siguen deteriorando los frescos en San Miguel de Lillo porque los 155.000 euros destinados a las obras de reparación de su cubierta no dan para restaurar los desconchados de sus pinturas. ¿Es por falta de dinero? Aparentemente sí, pero no es cierto que esta sea la razón.

 

En el Principado hubo dinero para lo que convenía y hoy, todavía, queda dinero para lo que conviene, concretamente, para toda clase de acciones de propaganda. La TPA se lleva al año más de 30.000.000.- € a mayor gloria y beneficio de su promotor. Hay dinero para inaugurar salas, reinaugurar pasillos y requeteinaugurar quirófanos virtuales en un hospital cuyas obras acumulan retrasos y sobrecostos, porque tardará dos años más en entrar en servicio. Estos días tenemos ante nuestros ojos las múltiples campaña de propaganda en los medios regionales del llamado Plan A  o la campaña “adanista” de los 10 iconos de Asturias -que no son, por supuesto, ni el Urriellu, ni Tito Bustillo, ni Covadonga, ni el Prerrománico, ni la Catedral de Oviedo, ni el bosque de Muniellos, ni la playa de San Lorenzo, ni el pozo María Luisa ni los hornos altos de Avilés- asi como otros encartes en medios nacionales, cuyo presupuesto total estimado ronda los 3.000.000.- €. Casi todas las publicaciones guardan la apariencia de folletos cuidadosamente editados, con maquetación impecable, fotos espectaculares, salpicados de entrevistas y reportajes, pero tras la apariencia de seriedad  lo único que contienen dentro son panfletos dedicado a la propaganda y al autobombo, con muy poco respeto a la verdad y menos aún hacia los lectores a los que va destinado. Como ya denuncié en otra ocasión anterior, son peores que un panfleto, porque no tienen apariencia de panfleto para favorecer el engaño costeado por todos los asturianos.

 

¿Es más importante dedicar el dinero a la propaganda política o a restaurar el Prerrománico asturiano?. En Foro Asturias tenemos muy clara la prioridad de invertir en la protección de nuestro patrimonio monumental. Y que no se intente el doble engaño de justificar que estas campañas no cuestan dinero a los asturianos, porque estas campañas las costean “a su cargo” ciertas empresas constructoras obligadas a pagarlas con el 1 % del importe de las respectivas obras. Como es un coste previsto más, que antes ha sido incluido en el presupuesto de la obra, al final siempre la pagamos los asturianos en las respectivas certificaciones. No puedo dejar de recordar que el Presidente de una Comunidad Autónoma vecina fue dos veces condenado en inhabilitado por un uso espurio de la publicidad en las obras, denunciado precisamente por los grupos que hoy gobiernan  en esa Comunidad. Entre tanta publicidad y propaganda dedicada al autobombo, la realidad es que nuestra arquitectura prerrománica, una de las más significativas de la Alta Edad Media en Europa, ni recibe la inversión adecuada, ni es considerada como debiera, con el consiguiente deterioro. Lo mismo podríamos decir de nuestra arquitectura románica, renacentista  o barroca. O de nuestro patrimonio de arte parietal magdaleniense o de nuestra cultura castreña. Si estos no son ejemplos de incuria ¿qué más tiene que suceder para demostrarla?

 

Mientras unas grandes obras no conocen las restricciones presupuestarias, el patrimonio monumental de Asturias simplemente se cae, lo mismo da que sea la arquitectura civil, que la religiosa, que la popular, iglesias, capillas, palacios, casonas solariegas . . . .No hace falta ir a pueblos apartados. En el centro de Asturias a escasos kilómetros del triángulo mágico se están arruinando los grandes palacios de Celles, obra maestra del barroco, o de Villanueva de San Cucao, también barroco, uno de los más grandes y característicos de Asturias. Nada digamos de los más apartados, como el Monasterio románico de San Antolín de Bedón, abandonado absolutamente, o la Torre y Palacio de Lienes del siglo XVII, posiblemente la torre más singular de Asturias, en Navia, justo encima de la papelera de ENCE, que se cae irremisiblemente.

En realidad, nuestros palacios ni siquiera son considerados por el Gobierno actual como patrimonio asturiano, con el argumento de que la mayoría son de propiedad particular, pero ya tiene gracia que desde Foro Asturias reivindiquemos ante cierta izquierda de salón que la conservación del patrimonio monumental no puede quedar a criterio de sus dueños, y que deberían de establecerse programas rigurosos de protección y ayuda, porque son muy pocos los propietarios que pueden mantenerlos, caso de los de Mohías, de Miudes, o de Vigil, o de aquellos que se sacrifican por ellos hasta el ultimo recurso como en Agüerina (Belmonte), o que han sabido buscar una alternativa de uso, como el de Meres.

 

El mayor escarnio lo encontramos en Villaviciosa con lo sucedido en la Casa de los Hevia,. Carlos V se hospedó en la casa de D. Rodrigo de Hevia, del 19 al 23 de septiembre de 1517, al entrar de arribada las naves en la costa asturiana y no en Santander como estaba previsto. Los propietarios de la casa mantuvieron hasta la extinción de la familia a finales del siglo XIX, la habitación en la que se hospedó el Emperador como oro en paño, por considerarla, como era lógico, un honor vinculado a la familia del que no podían hacer dejación. El “Diccionario Geográfico de España”, de Pascual Madoz, publicado en Madrid de 1845 a 1850 menciona la Casa de los Hevia, y  en la monumental obra de Ciriaco de Miguel Vigil, “Asturias monumental, epigráfica y diplomática”, publicada en Oviedo en 1887, el gran cronista de Asturias, menciona también “la habitación en el piso segundo, de reducidas dimensiones y sus paredes cubiertas de maderas ensambladas; la cama y la mesa en que comió que es una tabla de madera de castaño con tres pies, fueron donadas por sus dueños ha pocos años al Museo Nacional de Artillería”. Adquirida la Casa años después por una familia asturiana, la habitación siguió siendo conservada con toda decencia, y así siguió hasta nuestros días.

 

Cuando esta familia permutó hace diez años la Casa al Ayuntamiento de Villaviciosa a cambio de la posibilidad de edificar en el extremo de la finca, tuve la oportunidad de proponer la inclusión en la programación de las inversiones del 1 % cultural  del ministerio de Fomento su rehabilitación y su consolidación, valorando lo que significó siempre para los asturianos este singular edificio. En 2004 mis sucesores anularon las ayudas del 1 % cultural, para volver a aprobarlas en condiciones diferentes en 2008. Hace dos años se hizo un proyecto y se adjudicaron unas obras; hace  un año se levantó el tejado de mala manera, se hicieron mortajas en los muros sin ton ni son, se buscaron las vigas maestras, a golpe de piqueta, destruyendo parcialmente la distribución de la habitación del Emperador. Las obras se paralizaron y poco a poco la Casa se fue desplomando, lo que fue aprovechado para derribarla en gran parte, sin posible solución. Es decir, a partir del momento en que la Casa de los Hevia, después de permanecer casi cuatrocientos años en manos privadas, pasó a manos públicas, comenzaron los problemas Lo que se va a hacer ahora ya no tiene relación con lo que era y la reconstrucción de la habitación imperial será un refrito, como tantos otros. Un monumento que estaba entero mientras lo conservaron manos privadas es arrasado por las administraciones públicas asturianas, al pasar a sus manos, por falta del mínimo cuidado y mantenimiento que exigiría una construcción tan singular.

 

Pero, a la vista de tales desmanes ¿existe algún organismo público con la obligación de defender nuestro patrimonio?. Cuando se profundiza un poco más en esta lamentable historia de Villaviciosa se ve claramente la complicidad de la Comisión de Patrimonio Cultural de Asturias, que viene a lavarse las manos en lo verdaderamente importante, y lo único que le interesa, como dice en su informe, es que el hórreo de la finca esté un poco más allá o un poco más acá. Por supuesto, se trata de la Permanente de la Comisión, que es la que da el visto bueno a todos estos casos. La Comisión de Patrimonio Cultural de Asturias, heredera de las antiguas Comisiones Provinciales de Monumentos Histórico-Artísticos, poco a poco ha ido conformándose  para que el Gobierno regional pueda hacer lo que le de la gana en cada caso. El punto de inflexión lo marcó la ampliación del Museo Arqueológico donde lo que se ha hecho es, simple y llanamente, derribar el edificio, dejando el Claustro convertido en patio de vecindad y la escalera renacentista en un acceso a ninguna parte. Precisamente fue la escalera la que marcó el rumbo actual. Defendida tenazmente y con argumentos incontestables por algún miembro de dicha Comisión que sabía lo que decía, la respuesta fue apartarlos (entre ellos, a los representantes de la Universidad) y hoy día está conformada por funcionarios sumisos, políticos y algún arquitecto, que más o menos viven de la Administración. Apenas alguna persona en dicha Comisión conoce el patrimonio monumental asturiano y está comprometida con él. Por si se colaba alguno, como fue el caso de Pepe el Ferreiro, mi presentador de esta noche, lo que hicieron fue blindarse contra ellos y nombrar una Comisión Permanente que es la que decide, sin que los demás se enteren del asunto a tratar. Y así suceden estos casos como el de la Casa de los Hevia, en Villaviciosa.

 

El turismo rural, auténtico yacimiento de empleo para recuperar nuestra economía, puede hacer mucho también por la conservación de nuestro patrimonio monumental. Pero la apuesta hasta ahora fue por la modernidad mal entendida, una especie de refrito de modernidad y de estilo “rústico”, un modelo que tiene consecuencias negativas y sirve para que muchas villas asturianas, incluyendo los establecimientos hosteleros, parezcan suburbios. Sólo algunos particulares, propietarios de casonas singulares o edificios de arquitectura tradicional asturiana, y venciendo incluso la enemiga de estos urbanistas al uso, consiguieron modelos de calidad que deberían de potenciarse, de los que hay buenos ejemplos en el Oriente y Occidente de Asturias. La pasada semana volví a Villar de Vildas en Somiedo. Algunas joyas de nuestro patrimonio rural, como los teitos de la Braña de la Pornacal, tras la eliminación de las ayudas para teitar, amenazan con caerse, sin que nadie haga nada, mientras en los Alpes suizos, por ejemplo, sin duda sería un lugar de peregrinación. El cambio imprescindible tiene que llegar también a estos rincones de nuestra geografía y con urgencia.

 

La arquitectura popular nos conduce indefectiblemente al trascendente papel de los Museos Etnográficos. Así surgió el Museo Etnográfico de Grandas de Salime. No deja de ser significativo que el primer museo etnográfico científico que se hizo en Asturias fuese realizado por un ferreiro, hijo de artesanos y campesinos de la tierra. Ya se sabe como terminó la historia, . . . . . , de momento. Pero en Asturias también tenemos otro excelente Museo Etnográfico, el Museo del Pueblu d’Asturies, en Gijón, propiedad del Ayuntamiento y financiado sin participación del Gobierno regional que, a pesar de su escasa dotación económica y humana, ha hecho una labor de recuperación encomiable. Después de mucho insistir desde el Museo de Gijón, el Principado creó la Red de Museos Etnográficos, dotada este año según mis datos con ¡57.000 €!. Esta red es la que podría dar contenido a  nuestros Museos Etnográficos, que sufren hoy limitaciones propias de países tercermundistas: carecen de dotación técnica y económica, y normalmente están ubicados o en edificios que nada tienen que ver con sus fines o edificados de nueva planta. Es decir, no han servido ni siquiera para salvar un solo edificio singular de nuestro patrimonio popular. Pero la Red podría funcionar, y podría funcionar muy bien, dotándola de los mínimos medios técnicos y humanos. Los medios humanos podrían depender del Museo del Pueblu d’Asturies, que sería el órgano central, con dos Museos de cabecera, uno en el Occidente (Grandas de Salime) y otro en el Oriente (Porrúa, en Llanes que está muy consolidado). El resto, en los que suele haber alguna benemérita persona aficionada, podría nutrirse de dicha Red para enfocar bien sus actividades.

 

Hablando de los problemas de los Museos asturianos, auque no sea de una manera sistemática, no es posible dejar de mencionar algún botón de muestra de la situación del Museo de Bellas Artes de Asturias. Todo el mundo admite que se trata de una colección de primera amparada por una organización de tercera, con un marco jurídico-administrativo inadecuado -Convenio Único del Principado de Asturias para su personal y un Patronato exclusivamente político- con un organigrama anacrónico, con un presupuesto en disminución desde el año 2004 para quedar por debajo de 2.000.000.- € en 2011, sin crédito alguno para adquisiciones, y que  se quiere justificar por las obras de ampliación hechas al margen del propio Museo. Por no tener, el Museo no tiene capacidad ni para intervenir en la selección de su personal, que queda a expensas del Instituto “Adolfo Posada”.

 

En Foro Asturias pensamos que hacer patria, patria chica, pero también patria grande, es saber gestionar y conservar con respeto el legado de nuestros antepasados, unas veces por tratarse de escaparates de nuestras artes plásticas, como el Museo de Bellas Artes, otras por ser elementos básicos de nuestra autoidentificación, como es el caso de nuestra arquitectura prerrománica, otras veces por estar vinculado estrechamente a los gobernantes más grandes que vio la Historia de Europa, como el caso de la Casa de los Hevia, las más de las veces por representar anónimamente los modos de vida más ancestrales de nuestras montañas, como el caso de la Braña de La Pornacal. La enmienda a la totalidad del actual panorama cultural asturiano, en sus objetivos y en sus medios personales y materiales, será una de las prioridades inmediatas de la nueva administración autonómica dirigida por Foro Asturias.

 

Otra prioridad para Foro Asturias son las medidas urgentes que exige la grave crisis económica que padece Asturias. Tal vez de economía se habla mucho más que de cultura, por eso hoy he querido alterar el orden convencional de los discursos tradicionales. Como todo el mundo entiende, la crisis económica asturiana tiene dos componentes. El primero, el que se deriva de la irresponsable falta de respuestas políticas oportunas y adecuadas frente a la crisis  que protagoniza lamentablemente un Gobierno español en retirada desordenada, y cuyo resultado llevó al país que lideraba el crecimiento europeo en 2004 a instalarse en el estancamiento en 2010, mientras los principales países de nuestro entorno consolidan sus buenos datos y ya están remontando la crisis .

 

En este escenario español de estancamiento, aparece el segundo componente que es de naturaleza estrictamente asturiana y que no es endosable a nadie más que al naufragio del Gobierno del Principado, cuyo reflejo son 5 puntos menos de crecimiento que la media de las regiones españolas entre 2000 y 2010, con un crecimiento medio anual del 1,83% del PIB frente al 2,06% de la media, lo que sitúa a Asturias con el segundo peor crecimiento de España en esta década.

 

En resumen, España se encuentra actualmente a la cola del crecimiento en Europa, y Asturias se coloca a la cola del crecimiento en España. España se queda rezagada en Europa y Asturias se queda atrás en España. ¿Resultado? Con nuestro PIB estancado, España ya es líder con  la mayor tasa de desempleo en la Unión Europea, muy destacado porque es el único país con una tasa de desempleo superior al 20 %, más del doble de la media europea. Y estamos hablando de 27 estados, todos ellos con tasas de desempleo inferiores o muy inferiores a la nuestra. Supongo que nadie pensará que es casualidad que también España se encuentre a la cabeza de Europa en porcentaje de déficit público sobre el PIB, una variable que depende directamente de la política seguida en estos siete años, y que por tanto se ha ganado a pulso el Gobierno socialista, porque la herencia que recibió en 2004 fueron unas cuentas públicas equilibradas.

 

A su vez, el Principado de Asturias es líder en la tasa de crecimiento del desempleo en España. Asturias ha tenido en 2010, con el 7,07 % de aumento, el segundo mayor incremento del paro registrado en España, y en el pasado mes de febrero el paro en Asturias ya rebasó la cifra de 88.000 personas, después de una subida interanual del 5,2 %.  Con los datos de la EPA en la mano, en el cuarto trimestre de 2010  Asturias duplicó el incremento de paro español. Dicho de otra manera mucho más dramática, Asturias, la comunidad autónoma con la tasa de actividad más baja de España, el 51,8 %, nueve puntos por debajo de la media española hoy es, al mismo tiempo líder del paro en España, y consecuentemente, en Europa.

 

Esta pésima situación de la destrucción de empleo en Asturias, y de paro desbocado tiene un componente dramático para nuestros jóvenes entre 16 y 34 años. En el año 2010 tuvimos una tasa de paro joven del 25%, es decir,  40.100 jóvenes entre 16 y 34 años estaban en paro. Lo que supone un incremento impresionante del 43,3% desde el año 2005. Con este panorama desolador, nuestros jóvenes se enfrentan a dos únicas opciones:

 

-Abandonar el mercado laboral para centrarse en la ampliación de su nivel de estudios. De hecho, Asturias en el 2º trimestre de 2010, fue la comunidad autónoma donde más aumentó la población joven de estudiantes, concretamente el 23 %.

 

-La otra opción es emigrar dejando atrás su tierra. Los últimos datos publicados este mes de marzo por SADEI revelan que en el año 2009, se produjeron casi 8.300 emigraciones de las cuales, más de 4.000 fueron realizadas por jóvenes asturianos hacia otras comunidades autónomas y más de 300 hacia otros países. Es decir, de todas las emigraciones que sufre Asturias, la mitad son realizadas por nuestros jóvenes

 

Otro componente no menos preocupante de esta crisis derivado del problema  anterior es la pérdida de población. El Principado de Asturias es la única Comunidad Autónoma española que perdió población entre 2000 y 2009, consecuencia de los que se van por la falta de oportunidades que ha ofrecido Asturias en esta década.

 

La conclusión es obvia: la crisis de crecimiento y de empleo que sufre Asturias en ningún caso puede ser disculpada, ni mucho menos puede ser presentada como un ejemplo de los aciertos del Gobierno español o de los aciertos del Gobierno asturiano, sino todo lo contrario: como un resultado evidente y dramático de sus errores y de sus incapacidades. Para Foro Asturias, corregir estos errores y superar estas incapacidades son los puntos de partida obligados del cambio de política económica, porque sin el cambio, como dije al principio de esta intervención, no es posible la recuperación de la senda del crecimiento de la economía asturiana y de la creación de empleo en el Principado. Me gusta repetir machaconamente que en la política económica no hay milagros ni en Europa, ni en España, ni en Asturias. Cuando se opta año tras año por el despilfarro, por el endeudamiento irresponsable, por el clientelismo, por los chiringuitos empresariales y por la economía subvencionada, el resultado está a la vista en España y en Asturias: llega el estancamiento y el paro se desboca. Y cuando se retrasan las decisiones que pueden llevarnos por el buen camino y estas nunca llegan, el retraso en recuperar la senda del PIB y del empleo se convierte en exponencial. Malas o nulas decisiones y tardías alargan la recuperación en años y así vemos que otros países europeos se recuperan mientras nosotros seguimos por la empinada cuesta hacia abajo.

 

Llegados a este punto, me gustaría recordar algunos hechos no muy lejanos en el tiempo, pero que muchos jóvenes no conocen. En marzo de 1996 España sufría una gravísima crisis económica y social. La tasa de paro era del 23%. El 40% de nuestros jóvenes no encontraban trabajo. La economía estaba estancada, y los fastos de la Expo y de las Olimpiadas de 1992 multiplicaron nuestro déficit público pero el empleo eventual que crearon se esfumó rápidamente. Los Presupuestos Generales del Estado estaban prorrogados porque no se habían aprobado en el Congreso. La Seguridad Social tenía dificultades para hacer frente a sus compromisos. En marzo de 1996 España no cumplía ninguno de los criterios de convergencia para entrar en la Europa del euro. Y casi nadie confiaba en que pudiera llegar a cumplirlos. La inflación superaba el 4%, más del doble de lo exigido. El déficit público era del 6,6% del PIB, muy por encima del límite del 3%. La deuda pública se situaba en el 64% del PIB, superando el 60% que exigía el tratado de Maastricht. Los tipos de interés, en el entorno del 11%, dificultaban enormemente la financiación de proyectos y la amortización de los préstamos hipotecarios. Y la peseta acumulaba cuatro devaluaciones.

 

Los socialistas habían tirado la toalla. El propio Banco de España se afanaba en intentar justificar que el euro no era bueno para España El Gobierno no tenía credibilidad y los inversores internacionales desconfiaban de nuestra política económica y penalizaban a nuestro país, que tenía que pagar una enorme prima de riesgo (4 puntos porcentuales más que Alemania). España era un país sin crédito, sin oportunidades y sin futuro. Una situación, en definitiva, muy parecida a la que vivimos hoy.

 

Pero España pudo superarla, gracias a la firme determinación del nuevo Gobierno que salió de las urnas en marzo de 1996. El nuevo Gobierno, del que me honré en formar parte como Vicepresidente Primero, puso en marcha, en apenas tres meses, un plan de medidas de ajuste económico, rebajas fiscales y liberalización de mercados y sectores. Estas medidas se aprobaron en el mes de julio de 1996, junto a un drástico recorte de los gastos públicos, que no afectó, sin embargo, al gasto social. Estas medidas permitieron reducir el gasto público en 600.000 millones de las antiguas pesetas y aumentar los ingresos en 350.000 millones de pesetas. El resultado fue una reducción del déficit en más de un billón de las antiguas pesetas. Pero, sobre todo, trasladar confianza a los agentes económicos. Un Gobierno serio que estaba decido a cumplir con determinación sus compromisos. La confianza atrajo a la inversión, bajaron los tipos de interés y se redujo drásticamente la inflación. La economía empezó a funcionar y a crear empleo y riqueza. En el examen europeo de mayo de 1998, España cumplió los criterios de convergencia y entró, con los países más prósperos, en la Europa del euro. La inflación se redujo por debajo del 2%, los tipos de interés a la mitad, por debajo del 5%, y el déficit se situó en el 2,6% del PIB. En solo dos años, no solo habíamos salido la crisis, sino que habíamos sentado las bases de un modelo de crecimiento y prosperidad que harían posible el mayor periodo de progreso económico y bienestar de la economía española. Hoy también es posible en Asturias. Con un nuevo Gobierno que aplique las medidas necesarias de equilibrio y de austeridad, y una adecuada selección de prioridades a favor de la inversión productiva . Con rigor y, sobre todo, con determinación. Si en 1996 bastaron dos años para dar la vuelta a la situación, hoy también podemos enderezar el camino, creando las condiciones para recuperar la confianza y la creación de empleo.

 

Sobre estas evidencias que resultan difíciles de negar, está justificadísima una invitación al consenso para configurar una mayoría lo más amplia posible en torno a la necesidad de reconocer el fracaso de la línea seguida en estos años y de emprender un camino nuevo. Si existe un consenso amplio en torno a estas conclusiones, resulta urgente la puesta en marcha de la nueva política económica, en un marco nuevo de concertación social, que no reincida en los mismos errores anteriores que nos llevaron por la senda del empobrecimiento y del paro.

Para rectificar el camino equivocado e intentar otro nuevo, para desarrollar una política de recuperación, para impulsar nuevos acuerdos de concertación, cuya premisa sea no reincidir en los errores que nos condujeron a la grave crisis que vive Asturias, y comenzar de esta forma, sin hipotecas ni lastres, a crear un clima de confianza en Asturias y desde Asturias que promueva la competitividad de nuestras empresas, favorezca su acceso a nuevos mercados, y sea capaz de comenzar a atraer otras nuevas. Es obvio que los gobiernos no son los que crean empleo. Pero son los que proponen y aprueban las medidas que promueven las condiciones para que la economía recupere sus equilibrios básicos, y adoptan las decisiones que favorecen la libertad de los agentes sociales para desenvolverse en un clima de confianza, en una economía regulada para ser competitiva. Las medidas y las condiciones tienen que ser actuales y ajustadas a las circunstancias, pero los principios son intemporales.

 

Un principio básico para afrontar nuestro desarrollo y acortar las distancias con el resto de Europa es la culminación de las imprescindibles infraestructuras viarias y ferroviarias. ¿O puede Asturias y, en general, el Norte de España, permanecer sentada esperando que el Gobierno español resuelva nuestra incomunicación y nuestro aislamiento, mientras vemos que el Levante español, desde Cataluña hasta Andalucía, como se anunció la semana pasada, consigue la puesta el marcha del Gran  Corredor Ferroviario Mediterráneo desde Algeciras a Francia, corredor donde ya hay desde los años 70 una autovía, mientras en el Cantábrico, medio siglo después, no está concluida la autovía y se rechaza el estudio de un proyecto ferroviario moderno?. Un proyecto ferroviario al que se oponen los sistemáticamente los socialistas, como se opusieron a la Variante de Pajares, porque dicen que no es necesario, y pregunto ¿así se construye una España solidaria y cohesionada?

 

En Foro Asturias creemos precisamente lo contrario; lo que están construyen de esta manera  es una España desigual, de dos velocidades, desintegrada e injusta, porque ¿a qué se debe que hace un siglo la España de la Cornisa  Cantábrica fuera la más desarrollada y próspera de España y  ahora esté a la cola, en crisis, y pierda a toda velocidad población por falta  de alternativas? Pues, en buena parte, al tradicional doble rasero en la política de infraestructuras de los socialistas, a esa atención al Levante en perjuicio del Noroeste que consagra las dos Españas y que separa a los españoles más que cualquier ideología o cualquier  nacionalismo. Esto desde Asturias no se puede aceptar silenciosa y dócilmente. Paradójicamente, o tal vez no tanto, la semana pasada tuvimos ante nuestros ojos, auspiciada por un medio de comunicación que se autodenomina “independiente”, y que en todo caso es independiente de Foro Asturias, de otros opinen Vds, una singular campaña de prensa de dos días en la que ciertos profesores, socialistas en su mayoría, explican las perversas consecuencias del AVE para nuestra región: pérdidas económicas, deslocalización de actividades a favor de Madrid e impacto agregado negativo. En resumen, que es más ventajosa la incomunicación que la buena comunicación. De aquí a reclamar en un editorial de este medio la paralización de las obras de infraestructuras necesarias que están inconclusas  en Asturias ya solo queda un paso. El siguiente será, como comentaba jocosamente una sección de humor de una web, gritar ¡muera Jovellanos!

 

Vuelvo a la seriedad. Además de las decisivas y urgentes infraestructuras viarias y ferroviarias, Foro Asturias piensa que hay otra apuesta también imprescindible para el futuro de una Asturias nueva y moderna, que son las infraestructuras del conocimiento, los centros de formación, los centros de investigación y de desarrollo, los centros de I+D+i que nos transporten a un futuro mejor. Siguiendo la mejor tradición de la vida universitaria asturiana promovida por el llamado Grupo de Oviedo, Asturias no puede seguir con una Universidad mal atendida, con unos centros de investigación mal dotados, con unos talentos mal conectados con las vanguardias mundiales. Hay que hacer una apuesta seria por la Asturias del conocimiento, a partir de dos grandes sectores ya estratégicos, que la evolución histórica ha determinado como capitales en nuestro desarrollo económico y social: la industria transformadora metalmecánica y de equipos, y las industrias química y bioquímica, donde nuestra tierra, ha sido y es  puntera, y donde todavía están por escribir las mejores páginas.

 

Hoy en Asturias es imposible sustraerse a los sucesos muy graves que certifican el descrédito del sistema institucional, ocasionado por el comportamiento de los dos partidos hasta ahora mayoritarios en el Principado. La falsa imagen de normalidad, de “aquí no pasa nada” se rompió hace poco más de dos meses cuando una jueza envió a la cárcel, con el apoyo de la fiscalía, supuestamente por “cohecho continuado”, no por “cohecho impropio”, a un exconsejero perteneciente al círculo íntimo del Presidente del Principado, a una exdirectora regional con una hoja de servicios amplísima en Llanes y  a una exjefa administrativa del Gobierno del Principado. No ha ocurrido nada en el parlamento regional porque gracias a los votos de su propio grupo, del que también forma parte su compañero candidato, y gracias a los votos de la amable oposición que lo consiente, el Presidente del Principado no ha comparecido en la Junta General del Principado, y se va del cargo sin hablar donde tiene la obligación institucional de dar explicaciones políticas en una democracia parlamentaria, sobre el funcionamiento de las áreas investigadas en la Consejería de Educación. Es el caso más grave ocurrido en casi treinta años de autonomía en Asturias, pero los titulares de la responsabilidad política, el gobierno y la  oposición, se han puesto de acuerdo para taparlo, incluida la cuestación patriótica para pagar la fianza del imputado más relevante, y la campaña de presiones y descrédito hacia la jueza que instruye el caso, para ver si en los juzgados de Oviedo cambia el panorama del escándalo. Realmente repelente.

 

Cuando parecía que el “caso Riopedre” iba a quedar enterrado, el Síndico Mayor de Asturias denunció las irregularidades contables del Ayuntamiento de Oviedo en el llamado “caso Villa Magdalena” ante el Tribunal de Cuentas, y el fiscal de este organismo decidió enviarlo a la Fiscalía Anticorrupción. El asunto entró definitivamente en la sección de escándalos cuando aparecieron unos emails sustraídos por especialistas en asaltos informáticos, y la atención se desvió hacia el contenido de los citados emails y hacia el autor del acto de piratería informática, quien explicó en una carta al alcalde de Oviedo que lo hizo “para erradicar la corrupción institucional en la que está sumido el Principado de Asturias”. No lo digo yo, lo dijo VOXPOPULIS, el anónimo delincuente interceptador de correos electrónicos ajenos, en la Sindicatura de Cuentas. Entre los emails publicados alguno desveló esclarecedoras sugerencias del hoy candidato socialista al Principado para que la Sindicatura de Cuentas no formulara reparos al Ayuntamiento de Oviedo en el “caso Villa Magdalena”, no sea que repercutiera negativamente contra el gobierno del Principado en el caso del “solar del Vasco para construir un palacio de Justicia. Todo cada vez más repelente.

 

En resumen, si no hubieran intervenido en sus respectivos ámbitos una jueza y un síndico de cuentas, en Asturias oficialmente no pasaba nada. Y una vez que las iniciativas judicial y contable saltaron a la luz pública, tampoco pasa nada. Por no pasar ni se sonrojaron ni pasaron vergüenza, como el presidente del Principado que se despidió de la Junta General del Principado, sin haber comparecido con motivo del escándalo más grave de nuestra historia autonómica, con una frase digna de VOXPOPULIS: “aquí nos conocemos todos desde hace muchos años”.

 

Precisamente por eso, todo el mundo sabe que su Gobierno aprobó dos Acuerdos Marco: uno para adquisición de mobiliario, en el que resultaron seleccionados 56 proveedores, y otro para adquisición de material no inventariable de oficina, en el que resultaron seleccionados 6 proveedores. Pero resulta, de entrada, que España forma parte de la Unión Europea que regula en sus Directivas los contratos de suministro y exige que, cuando el valor estimado de uno de estos contratos sea superior a 193.000.- € (sin IVA), por ser de interés comunitario, se licite en el Diario Oficial de la Unión Europea.

 

Lo que tal vez no sepa todo el mundo es que el Principado no licitó el suministro de su mobiliario en este Diario Oficial, cuando es palmario que el importe de su gasto en este concepto supera cientos de veces el límite establecido, y todo con el ánimo de evitar la concurrencia de empresas, es decir, anular la competencia en precios para favorecer que unos “depredadores”  de confianza obtengan un lucro incontrolable a costa de la Hacienda de los asturianos en la venta de productos que, además, ni siquiera en la mayoría de los casos se fabrican aquí.

Lo que sí  sabe todo el mundo es que el Principado solo adjudicaba el mobiliario y el material no inventariable a dos de las 56 empresas seleccionadas y a sus filiales. ¿No merece alguna explicación política este sistema que permite adjudicar todos los contratos a los mismos? ¿Cumplía el Principado el requisito de consultar en cada contrato a la totalidad de las empresas seleccionadas? ¿Acaso se fraccionaban discrecionalmente los pedidos para que no superaran los 193.00 € y así poder solicitar ofertas solo a tres de ellos? ¿Podemos conocer quienes eran los tres seleccionados para cada contrato?. ¿Quién y como ha vendido las sillas del Niemeyer recién inaugurado? ¿Y las del nuevo HUCA, institutos, colegios, centros de salud…?. El Gobierno del Principado, con el auxilio de la amable oposición se niega a ofrecer información transparente. Esperaremos, por tanto, a la información judicial para conocer estas respuestas, salvo que de nuevo VOXPOPULIS realice otra de sus hazañas para la regeneración de la vida pública  asturiana.

 

Este espeso silencio es el resultado de la entente cordial de los hasta ahora dos partidos mayoritarios en Asturias, y es la prueba definitiva de su propia degradación, que queda perfectamente retratada en los sucesos escandalosos y en la falta de explicaciones que acabo de describir. En realidad ambos, mientras aparentaban debatir y enfrentarse, y trataban de distraer a la gente con inauguraciones y  con espectáculos, lo que de verdad estaban haciendo era apartar la atención de la sociedad de sus manejos intolerables, no dar explicaciones de los procedimientos de adjudicaciones investigados, y alejar a la justicia  y al control de cuentas del conocimiento de unos métodos y de unas conductas que nunca debieron de tener cabida en la cultura democrática de una sociedad avanzada. Sus principales protagonistas son el ejemplo de los depredadores que mencionaba al principio, instalados en la cúspide del poder político y del poder económico asturiano, disfrutando de su ejercicio sin oposición.

 

La sociedad asturiana, como describí al principio, se está sacudiendo del letargo y se está rebelando contra el malestar social en el que desembocó esta crisis de nuestra cultura democrática, en el sentido amplio del término, provocando una degradación de la economía, de la política y de la confianza cívica sin precedentes recordables. Asistimos en 2011 al final de esta etapa de degradación creciente de las instituciones autonómicas y municipales, favorecedora del clientelismo y propicia para la corrupción, con unos protagonistas que se esfuerzan ahora por mantener la apariencia de normalidad, por más que afloran debajo de las alfombras una enorme cantidad de irregularidades acumuladas a lo largo de los últimos años. En Asturias, una vez más, se pone de manifiesto que no hay etiquetas ni ideologías redentoras, porque la honradez está en las cualidades de las personas, y las garantías éticas están en el rigor de las  normas, en la transparencia de los procedimientos para que no se conculquen, y en la independencia de los controles para ejercer su función de vigilancia.

 

Desde Foro Asturias nos comprometemos con firmeza a mirar con lupa lo que se esconde bajo las alfombras de las administraciones públicas, y hacerlo no por revanchismo sino por una obligación cívica, democrática y ética. La sociedad asturiana  exige y se merece luz y taquígrafos. Porque quienes se callen, o miren hacia otro lado, acabarán siendo cómplices del estado general de desconfianza y reforzarán la conclusión demoledora tan extendida en estos tiempos de que “todos los políticos son iguales”. En toda acción de gobierno se pueden cometer errores más o menos evitables, porque se trata de una obra humana. Por eso admitimos que se puede meter alguna vez la pata, pero no vamos a consentir nunca que se pueda meter la mano, y para ello apelamos al voto regenerador de los asturianos, más allá de sus compromisos anteriores con unas siglas determinadas.

 

Hace cien años, como ahora, en las circunstancias de una profunda crisis de la sociedad española, reflejada nítidamente en la degradación de los llamados entonces partidos dinásticos nació la iniciativa regeneradora conocida como “reformismo” para tratar de democratizar la monarquía canovista, asentada sobre el sistema del turno pacífico, y paralizada por las amenazas de la revolución y del inmovilismo. Su figura  más destacada, nuestro paisano Melquíades Álvarez, reclamaba en su “obra de regeneración”  la independencia y la soberanía del poder civil, secuestrado por el abuso del sistema restauracionista del turno pacífico, y asentaba sus aspiraciones en la necesidad de un amplio programa de renovación cultural, destinado a cambiar las bases de la sociedad española de la época. Como escribió el profesor Suárez Cortina, “en la perspectiva melquiadista, la cultura habría de ser el elemento renovador, el punto angular de la vida social”. Su renuncia expresa a abrir el partido hacia los sectores populares de la sociedad española constituyó uno de los factores principales que le impidieron culminar sus objetivos y frustraron aquel proyecto admirable.

 

Hoy en Foro Asturias también nos proclamamos profundamente reformistas por convicción, enlazando con nuestra mejor tradición, para encaminar al Principado hacia la senda del bienestar y del progreso del que la desviaron los abusos de unos pocos y el conformismo generalizado de sus gobernantes. Nuestro reformismo se define como un movimiento constitucional y, por tanto, moderado, capaz de superar la marginalidad y el sucursalismo que han consolidado en el Principado los dos, hasta ahora, partidos mayoritarios asturianos. Ofrecemos un programa regenerador de nuestras instituciones, capaz de revitalizar su funcionamiento democrático, erradicando el clientelismo,  devolviendo el protagonismo a la acción decidida tanto del gobierno como de la oposición, para cumplir con sus responsabilidades ante la sociedad. Somos una fuerza europeísta, tanto en los objetivos de la construcción del nuevo marco político continental como en la aplicación de los programas de reformas estructurales, superadoras de las trasnochadas de las políticas con etiquetas de izquierdas y de derechas, para asegurar el progreso y avanzar con firmeza en la consecución de aquellos.

 

Pero, por encima de todo, somos un movimiento promovido por miles de asturianos, que ya está implantado en toda Asturias, y que nació de un amplio y profundo compromiso colectivo con la recuperación del orgullo de ser y de sentirnos asturianos que nadie debería menospreciar. Ni tenemos ni sentimos complejos por ser ciudadanos de un país pequeño, aislado y alejado, porque pensamos que somos protagonistas de la mejor historia de España y estamos conjurados para continuar liderando su futuro. No aceptamos discriminaciones ni marginaciones porque creemos que todos somos imprescindibles para sostener la nación española frente a los que pretenden erosionarla, del mismo modo que la pequeña “clave” es la piedra angular de todo arco formado por grandes dovelas, imagen que podría reflejar mejor que un discurso doctrinal lo que pensamos que es Asturias dentro de España para los asturianos, formando parte del sólido arco imaginario de las Comunidades Autónomas que componen el territorio nacional y sostienen el Estado.

 

Esto es lo que somos, lo que sentimos y lo que pretendemos representar en Asturias, en España y en Europa; porque queremos ser “representadores”, nunca redentores, de la sociedad en la que vivimos, en y ante las instituciones democráticas de gobierno.

 

Estamos hoy aquí para pedir la confianza de los asturianos, una confianza que aspiramos a recibir para trabajar por Asturias.

 

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