Impresionante, como casi siempre, la persecución desatada contra los representantes públicos de Foro Asturias, en este caso contra el alcalde de Ponga, Cándido Vega, al que el órgano oficial del precario Gobierno socialista, La Nueva España, dedicó estos días sus páginas del Oriente, para hacer un agresivo montaje contra un regidor muy querido en su concejo, en el que se afirma con todo el descaro que “parte de los vecinos da la cara por la inocencia de Cándido Vega, mientras que otros, que prefieren el anonimato para no sufrir represalias, critican su labor”.
Se trata de la información que adorna la crónica judicial del proceso que afronta Vega, como consecuencia de su actuación como alcalde en el año 2008, cuando se enfrentó a los problemas de la lengua azul, mejorando los accesos a los pastos de los ganaderos en sus vehículos. Para atacar a Cándido, entrevista este periódico a un buen número de vecinos, con nombres y apellidos, que sin embargo ponen la cara por él, mientras que se inventan descaradamente otros supuestos interlocutores, que “censuran su comportamiento, eso sí, guardando el anonimato para evitar, según dicen, las represalias de sus simpatizantes.
¡Qué casualidad que haya que recurrir a unos cuantos supuestos “cobardes emboscados” que no dan la cara para romper la unánime defensa que hacen de Cándido los vecinos de Ponga, que se han desplazado a Oviedo, en todo momento, para acompañar y arropar a su alcalde, que padece ahora las consecuencias judiciales de la persecución administrativa que sufrió, por abrir pistas de servicio a los ganaderos.
Podría ser una casualidad, si fuese lo único, pero no, pues si grave es fabricarse unos vecinos que no quieren dar la cara, para intentar desprestigiar a un alcalde que tiene el apoyo de todos los que están dispuestos a mostrarse de manera abierta, más grave aún es contarnos la versión del fiscal e ignorar a la defensa, como sucede con el artículo "El fiscal pide que se castigue a Cándido Vega, para no incitar a otros al tira que libras", en el que se recogen los argumentos de la Fiscalía y se niega a la parte de Cándido su derecho a defenderse.
Vienen tiempos duros para los ganaderos y para los ciudadanos que viven en espacios naturales protegidos en el Principado. El caso de Cándido Vega es la historia de un enfrentamiento por su parte, en defensa de los ganaderos ponguetos, con la entonces consejera de Medio Ambiente, y hoy Consejera de Fomento, Belén Fernández, una experta en pisar moqueta que le dejó judicializados los expedientes por construir tres pistas de accesos a pastos, en la Fiscalía de Medio Ambiente, para evitar que pudieran ser desestimados en vía administrativa. Belén Fernández siempre prefirió proteger las bestias que cuidar a los ganaderos. Lo contrario que Cándido.
La trista realidad es que hoy, los ganaderos, más acosados que nunca por una monstruosa administración que privilegia el cuidado de las alimañas sobre la vida de las personas, ven cómo en el caso de Cándido se juzga a quien en un momento dado se puso del lado de los paisanos, y ahora está pagando por ello, con la persecución desatada a través del órgano oficial del Partido Socialista.